Ilustración Marcelo Calquin

La última vez que los pinochetistas se reunieron masivamente fue en el acto homenaje para el represor Miguel Krassnoff, en las instalaciones del Club Providencia, comuna que dirige el alcalde Cristián Labbé. Allí, y en medio de una funa de estudiantes y vecinos de la comuna, se dieron cuenta de los problemas políticos que le podían ocasionar al gobierno con actos de ese tipo y el peso comunicacional con el que cuentan.

Por eso, a partir de “La Batalla de Pocuro”, como ellos mismos bautizaron la sarta de garabatos y escupitajos que se ganaron por juntarse a aplaudir a “El Príncipe”, el pinochetismo más duro comenzó a trabajar sigilosamente en su primer hito comunicacional y político con el que pretenden dar el golpe de gracia este 2012: la avant premier del documental “Pinochet” en el teatro Caupolicán, donde esperan reunir a 4 mil personas y en el que habría invitados internacionales que vendrían a apoyar su rearticulación.

La Corporación 11 de septiembre, que actualmente está en plena organización del estreno del documental el próximo 10 de junio a las 11 de la mañana, cree que será además la oportunidad para poner la primera bandera. El militar en retiro y presidente de la corporación, Juan González, explica: “Hay una gran diferencia entre las películas que presenta la izquierda y la nuestra. La izquierda está acostumbrada a torcer la verdad histórica y nosotros pretendemos con este documental mostrar nuestra verdad”.

El documental, dirigido por Ignacio Zegers y que resultó ganador del VI Festival Internacional del Gran Cine Hispanoamericano en Miami (las malas lenguas dicen que era el único en competencia) será el plato fuerte de un acto que además tiene contemplado discursos y saludos de figuras políticas y ex militares.

Avanzada Nacional

El llamativo acto -para los pinochetistas- no se trata solo de un encuentro cultural. Piensan que será el punto inicial para la nueva agenda que tienen en mente: resucitar Avanzada Nacional, el partido que agrupó a militares y civiles en dictadura y cuyo rostro emblemático fue el ex CNI Álvaro Corbalán Castilla.

Y aunque podría parecer un delirio, lo cierto es que han pensado incluso en iniciar conversaciones para tener un candidato en las próximas elecciones presidenciales. De hecho, algunos ex militares consultados por este medio confiesan que han barajado el nombre del alcalde y boina negra Cristián Labbé, quien ya cuenta con un grupo en facebook que lo apoya y donde figura como administrador Reinaldo Manquez, el instructor de Pelotón.

“Si el PC tuvo un resurgimiento y alcanzan un porcentaje en las elecciones, nosotros también podemos lograr un porcentaje importante que podría cambiar una presidencial”, explica González.

El resurgimiento del pinochetismo en las últimas semanas estuvo marcado también por las denuncias en contra de Corbalán que hizo CiperChile a través de un informe de inteligencia donde le ofrecía sus servicios al presidente Piñera y las influencias que éste tendría sobre autoridades de Gendarmería.

Margaret Thatcher

Según González, las invitaciones ya han sido extendidas a varias personalidades internacionales: habían iniciado contactos de “manera simbólica” con Margaret Thatcher y con Lord David Montgomery. Además del alcalde de Miami Tomás Regalado, a quien también le cursaron una invitación.

Para la gran fiesta del pinochetismo está contemplado invitar a diputados y senadores en ejercicio como Alberto Cardemil, María Angélica Cristi, Ernesto Silva, Cristián Monckeberg, Carlos Larraín y Ena von Baer. Sobre esto, González es cauto. Luego del Krassnoff-gate, saben que la participación de uno de ellos es tan difícil como que ese día no llegue nadie a funarlos.

La seguridad es un punto crucial, explica González. Además de sus guardias privados, que responderán a un plan confeccionado por ellos mismos, acudirán a la Intendencia para asegurar la presencia de carabineros.

Pero no todo será invitaciones, las entradas para cualquiera que desee asistir tienen un valor de cuatro y cinco mil pesos y estarán a la venta en el edificio donde funciona el círculo de ex oficiales del ejército en la Alameda.

Bonus track: Sudario pintado con sangre

A comienzos de marzo, el documental que revive la vida de Pinochet ganó el premio Hispania de Oro del Festival Internacional del Gran Cine Internacional Hispanoamericano en Miami, certamen organizado por la Federación de Editores Hispanos en EEUU (USHPF, que tiene entre sus objetivos buscar la libertad de presos políticos militares en Cuba).

Entre los anti-castristas que asistieron a la ceremonia de premiación se encontraba el pintor cubano Alberto Fuerte, quien “se emocionó con el documental y decidió hacer un gesto a los presos políticos chilenos”, recuerda el abogado Cristián Espejo, presente en el evento.

Fuerte, detenido en 1996 por el régimen cubano, entregó a la delegación chilena una réplica de su pintura “El manto de dolor”, originalmente pintada en una sábana con restos de porotos, harina, raspado de muralla y hasta su propia sangre con un pincel confeccionado con su pelo durante sus años de prisión.

El regalo iba dirigido para todos los presos políticos militares de Chile y fue enviado a Cristián Labbé como un garante de su entrega a los oficiales detenidos en los penales de Punta Peuco y Cordillera por violaciones a los derechos humanos.

Pero antes de ese periplo, la réplica será exhibida en el Caupolicán durante el evento como una muestra de la solidaridad internacional hacia los militares condenados por los crímenes cometidos durante la dictadura de Pinochet.

Según Espejo, Fuerte visitará Chile para entregar en persona el sudario a los militares de Punta Peuco. Su visita al país aún no tiene fecha.