Se la recuerda por cosas duras: una mujer ruda. La que estuvo detrás del dedo de Lagos, la que vio llorar a Pinochet, la que le preguntó si tenía las manos manchadas con sangre, la que hizo las preguntas incómodas -cuando nadie las hacìa- a los que tenían el poder en la Dictadura. Pero también sabía ser divertida. Divertida de una forma seria, como lo fue en la entrevista al Chino Ríos, ésa en que él la llamó “tía”.

Por todo eso -y por haber sido una gran profesora y Premio Nacional de Periodismo en 1991- uno puede recordar a Raquel Correa, que murió ayer a las nueve y media de la noche, luego de estar jugando cartas con su hijo Eduardo -que padecía un retraso mental- y con sus familiares en su casa de Las Condes. Era un ataque al corazón. Con su muerte se supo algo que ella jamás había querido revelar: su edad. Raquel Correa había nacido en 1934 y murió a los 78 años.

Martín Correa, uno de sus hermanos, dijo a CNN Chile: “Merece ser recordada como una prócer de nuestro país, por lo que hizo, por lo que se atrevió y por no dejarse nunca tentar por otras ambiciones o intereses, sólo pensando en el bien de Chile”.

Luego del golpe empezó a trabajar en TVN pero tuvo que dejar el canal luego de que en una entrevista al dirigente empresarial Rafael Cumsille en la que se criticó al ministro de Hacienda, Sergio de Castro.

Después de trabajar en periodismo escrito, en 1988 regresó a la televisión al programa p De cara al país, de Canal 13, donde fue lo del famoso dedo de Lagos.

La última entrevista a Raquel Correa en el programa Dudo.

Entrevista de Raquel Correa al Cóndor Rojas

Raquel Correa diciendo de Piñera: “Ha aprendido modales” (ji)

Su velatorio se realizará desde hoy en la Parroquía de la Inmaculada Concepción de Vitacura, mientras que su funeral tendrá lugar mañana, en el Cementerio Parque del Recuerdo.