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¿Cuál es el balance que les dejó el seminario?
– Un buen balance. Hemos hecho 13 jornadas con distintos temas: los padres, educación sexual, maternidad, de la vida y nunca había llegado la prensa. Esta vez llegó sin comunicado, así que imagínate qué mejor. Son 13 años continuos que venimos haciendo el mismo seminario, en el mismo lugar, invitando a la misma gente y la verdad es que han sido instancias muy ricas de poder conversar con los educadores, formadores, apoderados, con jóvenes, los temas que nosotros estimamos que es importante poner en el debate público. O más bien, en el debate privado dentro de los centros educacionales, dentro de las casas. Y esos temas son todos relacionados con lo mismo: vida, familia y en este caso, el que apareció como ley y que nos pareció importante hacer una evaluación filosófica, antropológica, pedagógica y legal, que era lo que hacemos con todos los temas que tomamos.

O sea que al final les sirvió la funa
– Bueno, sí, pero es tan insólita la parada porque cuando yo invito a alguien a mi casa, yo espero que vengan esas personas y no otras. Cuando yo invito a un seminario, que he hecho todos los años, espero que lleguen las personas invitadas y no otras. Y cuando yo tengo necesidad de expresar, supongo que estamos en un país libre donde hay libertad de expresión. Por lo tanto, todo está al revés. No fueron invitados, hicieron ruido con algo que no conocían ni el contenido y de alguna manera tuvieron una actitud permanente de presión: primero con el rector, después con el otro, después con nosotros. Todo esto fue de lo más intolerante que se pueda pensar.

Pero ud. sabía que el seminario podía generar algo así.
– Es que hay que entender una cosa: cuando uno plantea estos temas hay que plantearlos con altura de miras y no con una mirada corta, sesgada. La idea, por lo menos de nosotros, era poner los temas de la ley, sus alcances en los colegios, universidades y el país como un tema de análisis profundo. Y la gran pena es que no dejan hacerlo. Ahora, si tú me dices “¿Por qué no estaban ellos? Quizás hubieran ayudado a un análisis profundo” Yo lo dudo. O sea, acá este tema no lo vamos a dejar de tocar por la presión que hagan. Acá hay una presión tremenda de estos grupos. En el fondo han amedrentado a muchas personas, muchas instituciones, universidades, y yo creo que están en el camino incorrecto.

¿Cree que los grupos gay tienen influencia para impedir un seminario como el que hicieron?
– O sea, olvídate. Partamos por la influencia internacional. Tanta influencia que lograron cambiar el APA (American Psychological Asociation), que es el libro donde logran poner la homosexualidad como no trastorno. De ahí comenzaron a influir en modo sistemático para presionar que los manuales de estos movimientos estén en los colegios. Después siguieron presionando en el congreso a los políticos con una presión absolutamente indebida de alguna manera, para que la Ley Antidiscriminación fuera. Ahora siguen presionando, no sólo para que tengamos el AVP, sino que para que tengamos el matrimonio y opción de hijos. Entonces, la presión es evidente. Yo no necesito ni siquiera mencionarla. Pero lo que yo siento es que acá se están coartando las libertades.

¿Cuáles?
– La libertad de expresión, la libertad de educación, la libertad de hacer lo que uno quiera en los establecimientos con el grupo que quiera. Acá, han traspasado todos los márgenes por una situación que tampoco es válida. Porque si yo tengo ayuda psicológica con un psiquiatra no por eso soy raro. Si ellos necesitan ayuda psicológica, yo no por eso voy a decir que son raros. Nuestra mirada era tender puentes para que la persona que quiere, por su propia voluntad ir y pedir ayuda, pueda saber dónde tocar la puerta. Eso es todo y todo eso es boicoteado, reprimido. ¿Por qué? No sé. Me da la sensación de que están como asustados. Pero bueno, cada uno opera de su propia forma. Pero nuestro objetivo siempre fue eso: tender puentes.

¿Quién tiene la culpa de que pase todo esto?
– Está claro que los medios de comunicación juegan un rol preponderante y acá el gran culpable de esto son los medios, porque les dan cabida y le facilitan el cuento. Y para todos los agentes públicos, la gente que está metida en política, es muy importante lo que digan los medios, le va a influir en la votación. Acá vemos que siempre hay una opinión súper sesgada y no se ponen las dos posturas razonablemente igual. Entonces el factor mayor son ustedes, los medios. Si tú me preguntas ¿Está la gente de acuerdo? No está la gente de acuerdo, pero como los medios plantean que todos están de acuerdo, entonces los políticos creen eso y avancemos po’, avancemos un poquito más.

“Nos preocupan las personas heridas”

¿Ud. cree que a los niños se les debe decir que la homosexualidad sí es un trastorno y se puede mejorar?
– De todas maneras, hay que decirles que es un trastorno mejorable. Debería decírseles que hay una herida afectiva muy profunda. Y no solamente a los niños, sino que también a los padres, que tienen un deber de involucrarse en la educación, de estar presentes y ser afectivos con los hijos. Por lo tanto, esto no es un tema solamente para los niños. Los padres tendrían que poder solucionar y prevenir el problema afectivo que viene después. En los colegios no debería tocarse estos inocuos, como se tocan con los manuales del Movilh que circulan en los colegios, las brigadas gay que les dicen “prueben, prueben”. Junto con decir “prueben”, deberían decir “esto tiene estas posibles consecuencias”, porque no todos reaccionan igual.

¿Usted dice que es un problema al que no todos reaccionan?
– Es un problema bastante más profundo, que trae heridas que no son salvables con un nominal. Son procesos bastante más lentos. Entonces, ¿que existan terapias reparativas a quién le influye que estas existan? ¿Por qué están tan enojados que existan? ¿Por qué están tan enojados que gente haya podido salir de eso y estar feliz? No sé, no me lo explico. Salvo que haya algo que no quieren contar del mundo gay.

¿Cómo qué cosa?
– No sé poh. Porque si a mi me están coartando la libertad de salir, a los profesionales que ofrecen este tipo de terapias los están amenazando de muerte.

¿Usted ha recibido amenazas?
– Yo no, pero los profesionales sí. Todos. Pero de alguna manera es un tema que no tiene pies ni cabeza. Ahora, si uno quiere mirarle las cuatro patas al gato, quizás no quieren que la gente salga de esto porque se les baja el paradigma de que este es un mundo gay, un mundo feliz. Quizás, yo no tengo idea. Yo no me lo explico y tampoco quiero explicármelo. A mi me interesa tender puentes porque me interesan las personas heridas.

¿Y si efectivamente el mundo es gay y ustedes son los que están contra la corriente?
– ¿Coartando la libertad de los gays? ¿Cuándo hemos hecho eso? Nosotros podemos tener otra opinión que es igual de válida que la de los que están en el movimiento gay. Entonces, por qué no me dejan a mi opinar también. Eso ya bastaría para defender la libertad de expresión y ser tolerante con el otro. Es muy simple: déjenme a mi y la gente que piensa esto decir lo que piensa.

“Beyer debería estar inhabilitado para el ministerio de Educación”

Ustedes han criticado públicamente al ministro Harald Beyer. ¿Por qué?
– Por supuesto, uno tiene opinión. Con respecto a ese proyecto, lo del joven sano, hay una vulneración del derecho de los padres al ser primeros educadores porque los niños desde los 10 años, tienen en confidencialidad asesoramiento en salud sexual y reproductiva. Por lo tanto, estamos pasando sobre un atributo que está precisado en nuestra Constitución. Entonces, por supuesto que vamos a alegar y esperamos seguir alegando porque acá todo tenemos cabida.

¿Alegar o hacer lobby?
– En la misma parada todos tenemos derecho de hacer lobby. Nosotros representamos a la sociedad civil. Tenemos 64 organizaciones que están con nosotros en esto. Así que por supuesto que hay espacio para la sociedad civil para hacer lo que le parezca dentro del marco de la ley. Acá el tema es la no información adecuada a los padres. Hay un ocultamiento de información de parte del Ministerio. Ya se lo planteamos al ministro Beyer. El ministro Mañalich todavía no nos ha querido recibir.

Beyer estuvo en el Consejo Consultivo de la Fundación Iguales.
– Eso se lo hicimos ver en la reunión, que nos parecía increíble que él tuviera una pre idea. O sea, en el fondo él debería estar inhabilitado para estar en un ministerio de educación teniendo esas posturas tan evidentes, porque da lo mismo que hubiera estado en el consejo de Iguales, pero después fue a la marcha. Por lo tanto, él tiene una posición pre fijada lo cual hace más conflictivo el análisis, no solo a los padres, si no que también a los hijos.

¿Ud. cree que no debería ser ministro?
– No, él puede estarlo, pero no corresponde la actitud a un ministro de Estado.

Pero él representa al Estado y el Estado dice otra cosa.
– No, no, no. El ministro debería defender el bien común y a qué corresponde el bien común: a la sana educación de los hijos, donde el derecho preferente de los padres está sobre el derecho del Estado de educar. Entonces, si estamos hablando de bien común, hablemos de campañas que efectivamente no enfermen a la larga al joven, sino que de alguna manera lo eduquen. Acá estamos tratando a todo el mundo como si fueran ET, personas que no pueden pensar. Entonces le ponemos el parcha intrauterino, le ponemos todos los anticonceptivos. Está bien, eso existe, pero tiene que estar aprobado por los padres. Eso es lo que estamos hablando.