Foto: Nacho Rojas

Zoológico cuenta la historia de tres jóvenes de clase alta en Santiago con padres que están, pero que no están porque nunca pueden verse en la película. Están trabajando, viajando, o festejando. Los tres escuchan en el colegio cómo son el futuro del país gracias a su excelente educación y cómo deben decidir cuidadosamente su futuro, pero entre el hastío y el internet a ninguno parece importarle. Camilo (Santiago de Aguirre) viene llegando de vivir tres años en Estados Unidos con su papá y ahora vive con su mamá y el pololo de ella sin poder adaptarse a su nueva familia. Mira porno, toca guitarra, pasea en bicicleta y escucha música clásica. Aníbal (Luis Balmaceda) enfrenta la separación de sus padres y lo único que quiere hacer es andar en skate, hacerlo porfesionalmente y tener una tienda. Belén (Alicia Luz Rodríguez) quiere participar de un casting de televisión y comprar condones para su noche con Felipe, otro compañero.

Rodrigo Marín, director de Zoológico, tuvo la primera idea para la historia estando en Suecia promocionando su primera película Las Niñas. Ahí leyó la noticia de un joven de 18 años, Sergio Aguayo, que había sido asesinado por otro adolescente en la comuna de Las Condes a mediados del 2011. “Me llamó la atención lo que estaba pasando ahí”, cuenta Marín, quien dice que le sorprendió “que la violencia estuviera tan fuerte y sobre todo en jóvenes que supuestamente tienen una muy buena educación, tienen una casa con padres que los acogen, les dan cariño, les dan mesadas. Eran niños felices. Eso me pasó: ¿cómo un niño feliz o “perfecto”, podría tener este grado de extrema violencia?” Fue ahí cuando comenzó a investigar sobre los adolescentes del barrio alto, a medida que escribía el guión junto a Rodrigo Taulis.

Rodrigo llegó a conversar con psicólogos, profesores y alumnos de colegios acomodados, de los “guetos urbanos”, como él los llama, porque “es muy difícil llegar, solamente se puede llegar en auto y el trayecto de estos jovenes es colegio, casa, mall, colegio, casa, mall y siempre arriba de un auto, me llamaba la atención eso”. Dice que es difícil hacer una película como esta y hacer cine en general, porque todo “es muy artesanal”. Además que “la gente quiere entretenerse y no pensar, y la gran mayoría no quiere discutir ni cuestionarse. La gente esta trabajando mucho, está endeudada, esta muy triste y lo único que quiere es reír. Entonces estas peliculas que te dejan preguntas más que respuestas, son difíciles de meter en las salas”

Para el mismo fue un proceso especial hacer esta película. Recuerda haber sido un “joven problema” en su casa: “nunca estuve muy contento en ningún lugar. Siempre quería hacer otras cosas, no quería seguir una carrera convencional, que tuve que seguir igual un poco por la presión de mis padres. Ser joven es muy complicado. Siempre se está lleno de conflicto. Yo siempre estaba cuestionándome todo, muy inseguro”, recuerda. Además, Zoológico coincidió con el nacimiento de su hija y tras eso se dio cuenta de forma muy tajante de que su adolescencia alargada había terminado.

Lo que busca Marín con Zoológico, es poner un tema sobre la mesa sobre algo que está sucediendo con los jóvenes en su adolescencia: “no quiero entrar en una discusión valórica de que la familia es el núcleo de la sociedad, pero sí que se está descuidando. No quiero sonar conservador. Quizás sí, un poco”.

Es triste en la película ver que a estos jóvenes están recordándoles todo el tiempo que son el futuro de Chile y ellos no saben qué hacer con su vida
Claro, son elite. Son grupos que son educados para poder tener relevancia en las decisiones de un país. Entonces me llama eso la atención dónde están esos padres, la crianza, los valores, la educación. La película no quiere ser moralista ni criticar ni nada de eso, sino plantear un problema y generar un debate en torno a que los jóvenes cada vez están más alejados de sus padres, cada vez las familias son más disfuncionales y eso a la vez genera más distancia. Cada vez son jóvenes con más vacíos.

¿Por qué, crees tú, llama la atención el caso de Sergio Aguayo en Las Condes y cuando pasa algo igual de brutal en La Pintana no tanto?
Tiene que ver también con lo que me pasó a mí. ¿Te acuerdas de la película Belleza Americana?


Estos guetos gringos que uno ve a todo el mundo feliz, todo es muy lindo, todo es muy nuevo. Entonces en estos espacios urbanos no pueden existir sentimientos negativos. Cuando estaba escribiendo la película me preguntaba: ¿Por qué un cabro de 15 años quiere matar a otro? Que tiene una familia funcional, un padre con una madre, algo más o menos normal. ¿Qué hay ahí? ¿Por qué tanto odio? Te juro que todavía no puedo entender ¿por qué esa violencia? Si no es un tema religioso, no es resentimiento, eran jóvenes de la misma clase. Es una pregunta para la que no tengo respuesta.

Pero en la película se intenciona una respuesta, que es por los padres que están, pero son ausentes.
Claro, y no tiene que ver con si hay dos padres o dos madres. Es otra cosa, que tiene que ver con esa relación de padres e hijos. Si te das cuenta varias películas chilenas hablan de ese conflicto, de la distancia que se va creando entre los hijos y los padres. De jueves a domingo, Gloria. Y son dos películas interesantes porque muestran cómo no hay mayor relación con los hijos. Por eso te digo, cuando hice Zoológico me tocó dejar de ser joven porque fui padre y ahí vino todo un reanálisis de lo que pasaba y lo que me iba a pasar. Entonces quizás hago esta película preocupándome de que no quiero que me pase esto con mi hija.

¿No te asusta enfrentarte a la adolescencia como padre?
Sí, es un temor, un desafío creo. Es algo que va a llegar en ese minuto y uno no va a saber cómo enfrentarlo. Es un desafío todos los días ser padre, criar, ir a las reuniones. Una vez leí una entrevista a Coppola que decía que el mejor consejo que le podía dar a los cineastas era que formaran una familia joven. Porque ese es el principal problema que uno tiene después. Pero si formas una familia joven, todo tu tiempo va a ser para hacer cine y criar. No sé, espero que no sea como los jóvenes de Zoológico. Creo que va a ser muy interesante cuando ella vea esta película y eso mismo va a generar una conversación conmigo.

¿Y qué le espera para el futuro a Aníbal, Camilo y Belén, de Zoológico?
Para mí estos jóvenes van a ser adultos, van a armar sus familias… no les veo mucho futuro en realidad. Van a repetir el modelo, quizás van a ser peores.