Absorto, mirando las primeras escenas de La Chica del Dragón Tatuado, un triller policial basada en la saga Millenium de Stieg Larsson, el senador y presidente de RN, Carlos Larraín, demoró en contestar su teléfono celular cuando sonó, con insistencia, el 19 de septiembre cerca de las 21 horas. Sentada a su lado, en uno de las salas de su casona en Las Condes, su esposa, Victoria Hurtado, temió que, otra vez, interrumpiera su descanso algún periodista de turno con alguna pregunta sobre política. Pero no: quien llamaba, con la voz temblorosa, era su hijo menor, Martín:
-Papá, tuve un accidente.

-¿Qué pasó, niño por Dios?

-Atropellé a una persona.

-¿Esa persona cómo está?

-Está muerta.

“En ese momento, el mundo se me vino abajo”, comenta Larraín al hablar, por vez primera con un medio, del incidente que protagonizó el menor de su clan, Martín Larraín, durante estas Fiestas Patrias cuando la madrugada del 18 de septiembre, en el cruce del sector Quina-Chile, en Curanipe, embistió con un jeep 4X4 Toyota, de color amarillo, al poblador Hernán Canales Canales (39 años), quien murió en lugar.
La información que maneja Larraín y la fiscalía sobre el accidente es que Martín conducía cerca de las seis de la mañana junto a sus amigos Sofía Gaete Ramírez y Sebastián Edwards Grez de regreso al hogar de este último, donde se hospedaba en la región del Maule. Los estudiantes de Agronomía habían estado en una fiesta en la zona.

Al volante por un camino rural, Martín no se percató de la presencia de Canales, quien caminaba en la vía por la zona indicada para los peatones con la parte superior del cuerpo desnudo. De pronto el joven perdió el control del vehículo, no alcanzó a frenar y golpeó a la víctima con tal potencia que el cuerpo del hombre quedó inerte sobre un muro. Tras ello, huyó del lugar en el jeep.

Sobre lo que ocurrió después, hay dos versiones.

Carlos Larraín sostiene que Edwards y Gaete se quedaron en el lugar y llamaron a carabineros y a una ambulancia. Luego de una hora de espera sin obtener respuesta alguna -hubo otros tres accidentes esa misma jornada- partieron a dar cuenta de lo ocurrido a la comisaría de Curanipe. Allí mintieron, “en un afán tonto de proteger a su amigo” y afirmaron que habían sido testigos de que una camioneta blanca había atropellado a un hombre. Sin embargo, pericias policiales encontraron esparcido cerca del cadáver, y sobre éste, restos de un vehículo amarillo. Frente a la evidencia, Edwards y Gaete, callaron.

En el Ministerio Público, en tanto, los datos recopilados indican que Sebastián y Sofía se dieron a la fuga junto con Martín, sin prestar auxilio alguno ni comunicar lo ocurrido y, buscando protegerse, acudieron a realizar una falsa denuncia.

Como sea, ambos fueron formalizados el viernes por obstrucción a la investigación.

En cuanto a qué pasó con Martín, su padre argumenta que acudió a entregarse a Carabineros y confesó lo ocurrido la mañana del 19 de septiembre. En la Fiscalía, aseguran a The Clinic Online que se dio a toda la policía la orden de fiscalizar los autos de color amarillo que circulaban por la región y que, en uno de estos controles, ya saliendo de Cauquenes, Larraín Hurtado fue interrogado: no pudo explicar los daños en su vehículo y, tras ser presionado, confesó. Se le aplicó el alcotest, que dio cero, pero a más de 24 horas del choque el examen no es válido para descartar embriaguez. También se le hizo una alcoholemia, cuyo resultado está pendiente. Fue formalizado por cuasidelito de homicidio y por fuga, aunque no se solicitó su detención por su intachable conducta anterior.

Los tres imputados quedaron con medidas cautelares: ninguno puede abandonar el territorio nacional ni mantener comunicación entre ellos. Se dictaminó un plazo de 90 días para realizar la investigación, tiempo en que la fiscalía buscará probar, a través de las declaraciones de Edwards y Gaete y la trayectoria del vehículo cuando se estrelló contra Canales, que Martín estaba ebrio.

“Le dije que no fuera, que podía ser peligroso, pero es joven, no hace caso”, se lamenta Carlos Larraín, quien agrega que cuando supo, el viernes 20, que su hijo había escapado del lugar del accidente, lo reprendió aún con más fuerza.

- ¿Por qué hiciste algo así?, le dije, y él me contestó que estaba aterrado, que no quería perjudicarme, que fue muy estúpido lo que hizo (suspira). Mi hijo se equivocó. Yo no pido que no lo juzguen, pido sólo que no lo crucifiquen por ser hijo mío, que se le aplique la misma justicia que al resto, que se le mida con la misma vara, ni más ni menos dureza. Que se lo trate como a cualquiera. Estamos, como familia, muy mal”.

Hace más de tres décadas, en un año bisiesto, Larraín también había sentido, como en estos días, que la tierra se lo tragaba. Ocurrió el 29 de febrero de 1980, cuando un amigo que trasladaba a su esposa y sus hijos desde Chiloé a Santiago, chocó en la cuesta Lastarria, en el camino que une Gorbea con Loncoche. Una de sus hijas, Victoria, quedó malherida y 3 días después falleció a las 3.45 de la madrugada. La niña tenía ocho años y desde su muerte Larraín se despierta, puntual, antes de las 4 de la mañana. Hoy Victoria tendría 41 años, dos años más que Canales.

Larraín, por esta semana, suspendió todas sus actividades públicas para dedicarse a apoyar, desde Santiago, la defensa del menor de sus hijos. El escenario no es simple: hubo mentiras y una fuga por parte de su hijo y quienes lo acompañaban. Esto, mientras el fiscal de Cauquenes, Juan Pereira Rubio, busca acreditar que, además, Martín manejaba borracho.

Versión de la familia

La hermana de Hernán Canales, Ximena Canales, entregó ayer su versión al programa Mentiras Verdaderas en La RED, donde reafirmó la información que entregó la fiscalía y que apunta a la fuga del hijo del senador de RN, Martín Larraín. La mujer afirmó que los amigos de Larraín Hurtado le mintieron a Carabineros y que el joven se arrancó una vez que atropelló a su hermano.

Canales dijo además que sabía que su hermano había pedido ayuda, pero que los jóvenes no habían prestado primeros auxilios. La hermana de Hernán Canales dijo que el hijo de Larraín se había escondido en varios lugares en Curanipe y que gracias a que uno de sus sobrinos había seguido el jeep carabineros pudo detenerlo. Ayer Canal 13 exhibió una fotografía que el joven le sacó a Martín Larraín en la carretera minutos antes de ser detenidos por personal policial.

Ximena Canales contó que no ha recibido llamadas de la familia del presidente de RN y que esperaba que se hiciera justicia con su hermano: “que esto no siga, que atropellen a otra persona y siga como si no ha pasado nada. En pleno velatorio el día 20, aun no lo sepultábamos. Ese mismo día fue el control de detención. Tuvimos que volar a Chanco, estar 10 minutos y volver. Ellos se fueron a su casa y nosotros seguir con el dolor. Me gustaría que (Carlos Larraín) como también es padre y que habla tanto del tema de igualdad… que empiece por casa. Y decirle que nosotros lo único que esperamos son disculpas y que se acerquen y que su hijo hable con la verdad, nada más que eso. ¿por qué se fue.. por qué no le prestó ayuda? ¿por qué dejó tanto dolor? Quizás si no se hubiese ido las cosas serían distintas. Ni siquiera sabíamos quién era”.