Foto: Alejandro Olivares

Cuando nadie investigaba el lucro en las universidades usted se interesó, ¿por qué?
Durante la dictadura me fui especializando en economía de forma autodidacta. Fui editora de economía de la revista Hoy y subdirectora de la revista Análisis, siempre con el foco muy puesto en la mirada económica-social. Cuando pasé al diario La Época, en el año 86, me empecé a dar cuenta que los planes dirigidos a las universidades, lo hacían personas que paralelamente estaban en la privatización de grandes empresas del Estado. Personas como Álvaro Saieh, Jorge Selume, Sergio Melnick y Hernan Büchi.

En el fondo olfateó lo que se venía…
Lo que pasa es que en el diseño del nuevo modelo para la educación tomaron un rol preponderante las universidades privadas, a partir del año 81, cuando se dicta el decreto número uno que posibilita su existencia. En ese minuto no me di demasiado cuenta, pero en el año 86 noté mucho interés por parte del equipo económico de Pinochet, los Chicago Boys, y gente de la UDI por instalar un modelo distinto que intentaba destruir a la Universidad de Chile.

Un modelo que se instala a través de la Loce, al final del período de Pinochet.
Lo que ocurre es que cuando se dan cuenta que la dictadura va a tener fin, después de las protestas del año 83, el repliegue posterior al atentado de Pinochet y las movilizaciones estudiantiles contra Federici. Luego, desde el gobierno, advierten la derrota de Büchi después del plebiscito del año 88, y se hace evidente que tienen que devolver las universidades tradicionales y se apuran.

Se apuran para dejar todo amarrado…
Exacto, para dejar todo atado. La Loce la establecen el penúltimo día del gobierno militar, fue firmada por Pinochet y su ministro de Educación, René Salamé. Ahí se ratifica que las universidades privadas pueden existir pero sin fines de lucro…

¿Cómo se insertan en el modelo los Chicago Boys?
Originalmente, una de las universidades que iba a ser de ellos era la Finis Terrae, que la armaron y luego se la vendieron a los Legionarios de Cristo. También la Universidad del Desarrollo es muy ilustrativa, muy ideológica, y responde a la formación de cuadros de la UDI. La fundaron Joaquín Lavín, Cristián Larroulet, Federico Valdés Lafontaine y Ernesto Silva Bafalluy, que después de su muerte fue reemplazado por su hijo que hoy es candidato a diputado. A ellos se agregan dos personas significativas del grupo Penta: Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín. Años después entra Hernán Büchi, figura clave de la derecha, que pasa a ser presidente de la Universidad.

Pablo Longueira y Andrés Chadwick, según consta en su libro, también aparecen a través de una sociedad, Copra, con una participación en la Universidad Andrés Bello…
Ahora están detrás de la inmobiliaria de la San Sebastián y también de la Andrés Bello. Ahí hay una situación que es muy difícil de establecer en la investigación porque ellos partieron en el año 86 según consta en el Diario Oficial. Copra al principio estuvo metida, como sociedad de papel, detrás de la propiedad de la Andrés Bello.

¿Se sabe si todavía continúan?
Eso es lo curioso, si uno investiga después, esa sociedad ha tenido mutaciones aparentes. Después, a poco andar, no aparecen ellos sino sus señoras. La señora de Chadwick, de Longueira. Posteriormente, en otra vuelta, en la misma sociedad, aparecen otras personas, todas vinculadas al núcleo duro de la UDI. Entonces, la pregunta que uno se podría hacer, es si se vendieron entre ellos o son palos blancos.

Un tema complicado considerando que Longueira fue candidato a la presidencia…
Yo no tengo la comprobación, por eso no lo afirmo, porque aparecen otros nombres vinculados a la UDI. Por otro lado gente de la San Sebastian también aparece en Copra. Recordemos que el propio Longueira, cuando se murió su amigo Marcelo Ruiz en un accidente de avión, pasó a ser miembro de la junta directiva a nombre de la familia hasta que fue nombrado ministro. Hay una relación entre Copra y la San Sebastián, a la que también le arrienda locales.

No es casual, entonces, la falta de fiscalización
Ha habido una falta de fiscalización más o menos evidente. Lo que no es casual es, por ejemplo, un acuerdo en la derecha para rechazar el informe de la comisión sobre el lucro en la Cámara de Diputados. Eso fue muy impresionante.

De hecho a usted, luego de declarar en la misma comisión, fue impugnada por Alberto Cardemil y Felipe Ward
A mí me dio risa. Si no fueran cosas tan delicadas y complejas serían chistosas. Es terrible la falta de argumentos.

La falta de fiscalización que alude la comisión es lapidaria. Acusan al Mineduc de haber quebrantado la fe pública, también al ministerio de Justicia, la Contraloría y el Servicio de Impuestos Internos. No funcionó nada.
La contraloría por lo menos ahora está haciendo cosas. Acaba de hacer un estudio sobre los préstamos con aval del Estado y es bastante interesante. Hay dos informes. Uno de este año, del mes de junio me parece, y otro más reciente del mes de septiembre. Lo más curioso de todo es que en los medios de comunicación masivos no se dijo nada. Yo le eché una lectura y dice que el crédito con aval del Estado se está concentrando en ciertos grupos como Laureate y Santo Tomás, que son los que precisamente han aumentado el número de matrículas…

Hay un caso emblemático en materia de fiscalización. El grupo Laureate que primero adquirió AIEP, después la Universidad Andrés Bello y Las Américas, es liderado por Douglas Becker, un magnate que aparece en Forbes…
Y después dicen que no lucran, es ridículo, como si fuéramos todos tontos. En el lanzamiento del libro mío, uno de mis presentadores, no me acuerdo si fue Javier Couso o Alberto Mayol, comentó que es cosa de meterse a internet para darse cuenta que Laureate es un grupo for profit, o sea, con fines de lucro. La misión de un fondo de inversión es ganar plata para los inversionistas. Esta gente lleva más de 10 años lucrando en Chile y no sabemos dónde meten sus utilidades.

Hipotecas y factoring
La educación ha ocupado la agenda y cuenta con más de 80% de aprobación ciudadana ¿Cómo vislumbras, en caso que salga Bachelet, que las demandas sean más que un eslogan de campaña?
Depende de varios factores. Por lo que conozco al mundo estudiantil creo que debieran hacer las reformas con ellos…

Pero hay suspicacias razonables que también planteas en el libro. El 23 de noviembre de 2011, por ejemplo, apareció una carta en El Mercurio firmada por Mariana Aylwin, Patricia Matte, Mónica Jiménez y Sergio Molina, que daba cuenta de la preocupación por ampliar la gratuidad a la educación. La mayoría de los firmantes hoy apoyan a Bachelet.
Bueno, hay que poner el foco. No sé si esas personas pesan tanto como antes. Estamos en un momento en que toda esa gente trata de influir. Por cierto José Joaquín Brünner, Pilar Armanet y Mariana Aylwin no le dan confianza a los chiquillos. Eso está claro. A mí me lo plantearon en muchas conversaciones. Es algo que está a flor de piel. Tampoco se han visto mucho ahora. Acuérdate que Brünner estaba en primera vuelta con Andrés Velasco.

¿Qué piensas de la destitución de Harald Bayer?
Fue un acontecimiento muy significativo. Evidentemente con eso no se acaba el lucro, pero implicó que el Congreso dijera que el ministerio no asumió lo que tenía que asumir.

En el fondo, que no estaba haciendo la pega…
Sí, y lo dijo primero la Cámara de Diputados y luego el Senado en calidad de jurado. Creo que las cartas están en juego todavía. Si bien existe un programa que ha planteado Bachelet, debería haber mucho más precisión en algunos aspectos.

Ha existido un delirio mercantil en algunas universidades. En la Universidad Central, por ejemplo, se les ofreció a los académicos comprar acciones, se solicitó que la universidad se arrendara ella misma sus sedes y que cada facultad operara como una sociedad anónima. Es demasiado el descaro.
El caso de la Central es muy paradigmático, por eso lo describí en detalle. Cuando las cosas llegan a un punto en que pasan todo límite, generan la resistencia de los estudiantes. De hecho fue la movilización más grande de una universidad privada y se dio justo cuando estaba maduro el sentir de una demanda estudiantil que iba más allá de una cuestión sectorial. Estaban las deudas, la sensación de lucro y esta universidad termina por encarnar el lucro mismo.

Ernesto Livacic, militante de la DC, es el que intenta pavimentar el camino para el ingreso de Vicente Caruz, otro demócratacristiano del grupo económico NorteSur, proclive a los negocios educacionales…
Es gente que intentó lucrar y hasta sus palabras fueron engañosas. Decían que no se iban a comprar la universidad, sino que harían una alianza estratégica.

La Central fue un ícono bastante elocuente para graficar el diseño del modelo…
Es complicado, se dieron situaciones donde se pierde el sentido de realidad, el verdadero sentido de lo que es una universidad. Una discusión que hoy en día tampoco se ha dado. Cuando a mí me pasaron los documentos no lo podía creer, fui al Diario Oficial, me metí a las bases de datos y me salían y me salían sociedades.

La pelea que dieron los alumnos fue una lucha también por la identidad de la universidad.
Es muy curioso porque si bien la Central es una universidad privada, ellos hablaban conceptualmente como si la estuvieran privatizando.

Porque veían que el nuevo proceso se alejaba de los ideales de sus fundadores: una universidad libre e independiente.
Sí, y lo que es notable es que su descendencia no pide herencia por esto. Nunca la pidieron, ni hubo litigio alguno. Ellos sabían que los fundadores la crearon con otro sentido.

Por eso la Confech terminó tomándose la sede de la DC en julio del 2011…
Es algo simbólico. Los mismos estudiantes explicaban que si bien Vicente Caruz y Ernesto Livacic no eran grandes dirigentes de la DC, sí militaban en el partido. El gesto apuntaba a que pusieran atención a eso.

En el fondo planteaban un dilema ético, pues la DC en su congreso ideológico del año 2007 suscribe que la educación es un derecho y que están contra el lucro.
Eso me parece interesante. De hecho uno ve hoy en día mucha gente que fue DC por décadas que no está en esa parada, como Yerko Ljubetic, el primer presidente de la Fech después de la dictadura y que en este momento está apoyando a Francisco Figueroa. Son cuestiones que uno saca la foto nomás.

Usted también le sacó la foto a Southern Cross, el grupo de Morita y Sotomayor, que instalan el plan de negocios de La Polar y luego intentan comprar la Universidad del Mar.
Es lo que estaba pasando frente a nuestras narices. La Polar reventó en junio de 2011, dos meses después que aparecieron las marchas estudiantiles. A poco andar uno sabía que estos señores estaban negociando para adquirir la Universidad del Mar.

A cambio de quedarse con la letra de cambio de todos los alumnos deudores.
Ahí hay otra cuestión. Estos modelos de negocios, que apuntan a alumnos medianamente pobres, los embarcan en créditos y luego viene la compraventa de papeles. Trafican con las hipotecas de los alumnos y después hablan de factorizar. Cuando te metes en el caso y empiezas a contrastar otros antecedentes es muy fuerte. De verdad es tremendo. Están traficando con el esfuerzo de los estudiantes y sus familias.

Otra curiosidad: sale Lavín del ministerio de Educación por su vínculo con la Universidad del Desarrollo y asume Teodoro Rivera en Justicia siendo su familia dueña de la Universidad Autónoma.
Son decisiones erróneas, ¿cómo no ven? Si uno como simple periodista puede observar que su familia es dueña de una universidad y acababan de comprarse el Incacea. El tema de los conflictos de interés en el gobierno de Piñera es una cuestión bien rara. El que me llama la atención es Larroulet, porque habiendo sido fundador de la Universidad del Desarrollo, ha pasado colado en uno de los ministerios más gravitantes del gobierno.

Otro personaje inquietante es Eugenio Díaz, que cobró suculentas coimas y aprobó en su gestión en el Consejo Nacional de Acreditación todas las solicitudes en el año 2010
Sí, fueron a granel. Una de las cosas que me llama la atención es su capacidad de configurar un personaje con muchas caras que se relacionaba en muchos ambientes a la vez. Fue dirigente en la corporación de Colo-Colo, presidente de la comisión Justicia y Paz de los obispos y miembro del directorio del Consejo del Instituto Nacional de Derechos Humanos. Porque académico no ha sido nunca.

Un self made man…
Claro, uno se encontraba con él en diferentes escenarios.

Quizá Eugenio Díaz es un resumen de todo este mundo transversal…
Espero que no. Lo que sí creo es que ha habido casi una táctica del gobierno, o de los que no quieren cambios, en situar el problema en la figura de Eugenio Díaz y en la Universidad del Mar. Es lo peor que podría pasar. Eugenio Díaz no habría podido hacer lo que hizo si no hubiera existido una ley que lo permitiera y que generó una Comisión Nacional de Acreditación que es rara, por no decir monstruosa, donde los mismos que tienen que ser examinados eligen a sus representantes. Se prestaba para el tráfico de influencias y probablemente Díaz no haya sido el único.