Hace ya un buen tiempo que los carretes mutaron, el primer paso para desprenderse de las poco glamorosas aventuras jaleras, comenzó con la llegada de la música electrónica y las pastillitas punchipunchi. El éxtasis fue un fenómeno urbano que perpetuó bailes por noches completas, hizo parejas y amores que generalmente se desvanecieron con la misma facilidad que el químico y también se pitió a un par de giles que olvidaron tomar agüita o esas bebidas isotónicas de color que ningún atleta ha probado en su vida. Los ácidos también volvieron a perfilarse en esa época, ya no fueron aquel componente puro y sagrado en el que dicen que Hendrix untaba su pañuelo, sino que se empezaron a patear con anfetaminas rasca en Buenos Aires y los chiquillos andaban más duros que callampa de púber.

Sin embargo, la oferta ha sofisticado sus productos y la sintetización de drogas diseñadas ha dado pasos gigantes para proporcionar experiencias únicas y específicas. Los dealers ya no solo están en las esquinas oscuras del Parque Bustamante y tampoco son las personas que jamás le presentarías a tus papis. Nuevos personajes como el dealer rucio, el dealer DJ, el dealer outdoor y el dealer yogapilateschamama son moneda frecuente; niños bien o niños piola se levantan como los nuevos proveedores de estos dulces exclusivos y los puedes pillar bailando en algún bar clásico o también bailándole a la luna en un solsticio de invierno en el Cajón del Maipo.

Por supuesto, negocios son negocios y así como se acabaron los “lucazos” que tanto echa de menos uno a veces, el consumo de psicodelia no tiene ni un poco de barato. Entre 15 y 50 lucas pueden costar las dosis de algunas nuevas drogas que llegan a Chile, un breve listado a continuación.

“Efectos visuales, y fractales
en todos lados”
MICROPUNTO
No hay nada nuevo en el componente activo, es LSD a 20 mil pesos. La diferencia es que esta solución está concentrada y no difuminada en una estampilla, consecuencia: efectos visuales de mayor nitidez y duración. El mundo es un caleidoscopio con la dosis indicada, si vas a compartir sé cagado, o no seas cagado y compra dos. Los micropuntos además son mucho más difíciles de detectar por los amables Carabineros y sus tiernos canes, pasarás piola.

“Te puedes ver el cerebro”
DMT
La Dimetiltriptamina es una sustancia vegetal presente en el Peyote y la Ayahuasca, su versión sintética es un cristal de color blanco -o amarillo si te están cagando- y ha sido reverenciado por piantes en todo el mundo como el alucinógeno más cuático. Igual que Wally es más difícil que la chucha de encontrar, hay que tener cueva y lamentablemente no puedes ponerte regodeón con la calidad.

Grande como su fama es también su precio, una dosis puede ir de las 30 a las 100 lucas, pero fuentes expertas informan que por 50 pelucas la lograi. Como cualquier alcaloide en polvo te lo podís fumar, inyectar o jalar, dependiendo de qué tan poco quieras tu cuerpo. Pero los efectos lo sitúan entre las drogas psicódelicas más codiciadas por los usuarios; se te va la cabeza para atrás, las manos se congelan y luego los pies se rigidizan, la concepción temporal colapsa, pasado, presente y futuro son uno, chúpate esa.

“Es rico pa culiar y pa bailar”
MDMA
Es el compuesto activo del éxtasis, el primo bacán de las anfetaminas, la metilendioximetanfetamina -MDMA- es por lejos uno de los favoritos del escenario lolein. Es difícil reconocer su calidad a simple vista porque generalmente se presenta como píldora de color, no obstante si tienes un buen amigo malo y le haces una donación de entre 15 y 20 lucas, puedes encontrarlo en su linda versión de cristal encapsulado. Una solución buena para la gente con problemas de timidez o para la gente que nunca se ha pegado un buen baile de rockstar en el espejo.

“Conchelalora”
CANDYFLIP
Imagina lo mejor del Éxtasis… ahora imagina lo mejor de los Trips… ahora júntalo todo adentro de un dulce de piña, oh sí, Candyflip es la mezcla que había que hacer. Por un rango de 20 a 30 lucas te encuentras MDMA con LSD en una linda capsulita que te proporcionará aproximadamente 5 horas de energía y psicodelia en oleadas cada vez más intensas ¿Te pica la nariz y después la nuca? Así empieza, estás a solo 15 minutos de comenzar un viaje por el mundo de las cosas tibias y chistosas, la vida está bien y no te sorprendas si en algún momento te preguntas por qué no habías notado lo maravilloso que son las ampolletas.

Ojo que no es lo mismo que mezclar una dosis de ácido y una de éxtasis, pues la proporción debe estar bien hecha o los efectos pueden no tener la misma sincronía que quisieras, tampoco es que lo vayas a pasar tan mal.

“Un poco mucho”
DOI
El DOI es una variación de las anfetas con efectos visuales muy parecidos al ácido ¿La diferencia? Una dosis de DOI te puede dejar pelando el cable entre 1 y 3 días, solo para valientes con 30 lucas en el bolsillo. Es la solución perfecta para los que sienten que las drogas duran poco y necesitan más tiempo para asimilar las revelaciones y epifanías que uno tiene con las weás más estúpidas como pasar la lengua por la alfombra. Si bien suena musho Lusho, los efectos secundarios son trastornos del sueño y sobre estimulación nerviosa y sináptica, como con casi todas las drogas de más arriba.