Foto Youtube (referencial)

En nombre de la ciencia y el avance del conocimiento, un investigador gringo de nombre Michael Smith (25) se propuso identificar cuál es el peor lugar de la anatomía masculina en que se puede ser picado por una abeja, con el objetivo de recabar información que ayude a comprender mejor el fenómeno del dolor. Para ello, utilizó su propio cuerpo como campo de prueba.

Según consigna The Independent, el valiente muchacho, cuyo estudio fue publicado en la revista científica Peerj, eligió 25 lugares de su cuerpo, y armado con un “fórcep” procedió a insertar aguijones en las zonas determinadas. Todo tranquilo hasta que llegó el turno de los coquimbanos.

“Al comenzar especulamos que lo peor probablemente sería en los testículos. Dos días más tarde, me picaron ahí. No me dolió tanto como esperaba”, aseguró el hombre de ciencia, agregando que en ciertas regiones corporales necesitó de creatividad para obtener el piquetazo.

“Algunos lugares requieren del uso de un espejo y de una postura erguida durante el proceso”, indicó Smith, quien entregó “las nalgas” como ejemplo.

Tras ello, el hombrón calificó el dolor de cada punzada en una escala de 10, a partir de una “picadura de control” en el antebrazo a la que le asignó cinco puntos.

Para su sorpresa, con siete unidades los testículos resultaron ser el cuarto peor sitio para ser picado, igual puntuación que recibió la mejilla, la palma y la axila. El lugar más doloroso resultó ser la fosa nasal (9), seguido por el labio superior (8,7) y el pene (7,3). Los lugares menos dolorosos fueron el cráneo, la punta del dedo medio y la parte superior del brazo, todos valorados con 2.3.