juan pablo jimenez

Cuando el dirigente Juan Pablo Jiménez, sentado en el patio de la empresa Azeta, recibió un disparo en la cabeza, rápidamente se levantó una teoría de colectivos y líderes sindicales que echaron a correr la tesis de un asesinato organizado por parte de la empresa, mientras que la PDI se apresuró en afirmar que la bala provenía de un tiroteo en la esquina de Santa Catalina con Mario Lanza, a exactos 1,035 metros de distancia. Un peritaje independiente, sin embargo, cuestiona la metodología y los resultados obtenidos por el Laboratorio de Criminalística Central de la Policía de Investigaciones. Es por esa razón que ambos peritajes fueron enviados a Labocar para ser analizados, según confirmaron fuentes del Ministerio Público.

La resolución de Labocar es clave para determinar el curso de la investigación, la cual podría cerrarse o abordar nuevas teorías, distintas de la “bala loca”. Esto podría afectar también al menor de iniciales JBPM, de 16 años, que fue detenido el 31 de marzo de 2013. Más de un año después, sigue siendo el único imputado en la causa. Su detención era coherente con el informe pericial balístico del Laboratorio de Criminalística Central de la Policía de Investigaciones, fechado el 11 de marzo de 2013. Este documento señala que “para un ángulo de salida de 20º y una velocidad en el plano de boca de 290 m/s, un proyectil balístico .40, genera una parábola cuyo alcance máximo se encuentra alrededor de los 1.600 metros”. La empresa de criminalística SAV, sin embargo, pone en duda estos análisis.

El informe encargado a SAV por la Defensoría Popular -que representa a la familia de Jiménez-, señala que ese resultado es válido para “trayectorias calculadas en el vacío, donde sólo actúa la fuerza de gravedad”, por lo tanto no considera los efectos “de la resistencia aerodinámica del aire (densidad, temperatura y presión atmosférica), además de otras variables como la forma, peso y movimiento giroscópico o de rotación de la bala”. Estos factores, señala el documento al que tuvo acceso The Clinic Online, disminuyen el alcance del proyectil. Al considerarlos, los peritos de SAV determinan un alcance de entre 719 y 863 metros.

En esta serie de cuestionamientos SAV y la PDI coinciden sólo en algunos datos. Uno de ellos es el entregado por la autopsia realizada por el Servicio Médico Legal y es que la bala recuperada del cuerpo de Juan Pablo Jiménez, calibre 40, ingresó por el frente de su cabeza, de izquierda a derecha y recorrió 17 centímetros, quedando alojada a la altura de su nuca. El proyectil, además, tenía una pequeña marca que resultó ser consistente con una reja que se encontraba a 14 metros del lugar donde Jiménez estaba sentado. La PDI y SAV, sin embargo, tienen conclusiones distintas de qué parte del alambrado fue impactado por la bala.

Según el peritaje de la PDI “se ha establecido objetivamente que el proyectil balístico calibre 40 (…), previamente al ingresar a la cavidad craneana, impactó y deformó un alambre de la reja perimetral de una cancha situada al interior de la empresa Azeta y que este impacto ocurrió mientras le proyectil arribaba a la reja con una trayectoria descendente y a una altura de 3,78 m”. Para Francisco Pulgar, cientista criminalístico y perito balístico de SAV, es poco probable que una bala no tenga fuerza suficiente para cortar un alambre, pero sí para recorrer los 17 centímetros de tejido cerebral desde el cráneo de Jiménez hasta llegar casi a su cuello. “Nosotros estimamos que la bala cortó el alambre en otro punto, pero justamente esos trozos fueron retirados y no sabemos dónde están”, señaló al ser consultado acerca de este informe. En su opinión, una bala que va descendiendo -y perdiendo energía cinética- en una trayectoria parabólica no puede tener la fuerza para generar la herida de Jiménez.

Otra incongruencia que se hace notar, según el peritaje, es que el informe de la PDI valida la deformación de la reja producto de la bala, pero al mismo tiempo señala que no es posible conocer con exactitud el ángulo con que la impacta, porque no es “una superficie rígida y fija, sino que, en un material flexible. En efecto, al aplicar una fuerza sobre la malla perimetral, ésta en primer lugar se deforma de manera ‘elástica’, tendiendo a volver a su morfología de reposo”.

reja

El punto más cuestionable según el informe de SAV es el que tiene que ver con la trayectoria y la herida que deja la bala en la cabeza de Jiménez. El peritaje de la PDI establece que “ocurrido el impacto y deformación del alambre de la reja, el proyectil modificó la pendiente de su trayectoria, manteniéndose en descenso, hasta impactar en el cuerpo de Jiménez Garrido”.

SAV no sólo señala que no es posible confirmar una desviación en la trayectoria debido a un impacto previo, sino que además define que la herida en el cuerpo de Jiménez es incompatible con una “producto de un rebote”. Según la autopsia realizada por el Servicio Médico Legal, el cuerpo de Jiménez presenta “un orificio redondeado de 10 mm de diámetro” en “la mitad izquierda del hueso frontal” del cráneo. Según señala SAV, estas lesiones son “incompatibles con una herida producto de un rebote, pues las características de forma más habitual en este tipo de impactos son aquellas de tipo ovoidal o alargada y en muy baja probabilidad las circulares”.

La teoría más probable que se acreditaría con este peritaje independiente, es que el disparo pudo venir de uno de dos puntos dentro de la cancha ubicada al interior de la empresa Azeta: uno a 35 metros y otro a 50. La trayectoria sería de carácter “rasante” y podría haberse usado algún tipo de silenciador, aunque esto no necesariamente confirmaría las acusaciones de los compañeros sindicalistas de Jiménez, quienes apuntaban a la empresa como organizadora del crimen.

Labocar tiene 30 días para analizar ambos informes y dar su opinión, la que servirá para decretar el cierre definitivo de la investigación o considerear las peticiones de los familiares de Jiménez de que se exploren otras teorías distintas de la “bala loca”.

Lee también: La bala loca que mató a Juan Pablo Jiménez