Para la historia, su movimiento Patria y Libertad, quedó como un grupo de antimarxistas histéricos que terminó haciendo la revolución del whisky y el caviar.
-Exactamente. Pero esa revolución del whisky y el caviar la hizo la oligarquía y cruzó a la clase media, porque el golpe lo celebró la derecha y la DC. Todas esas cosas están distorsionadas y omitidas en el Chile actual. Sé que es difícil, para usted y las nuevas generaciones, creerme lo que estoy diciendo.

Pero algo de eso es verdad…
-Sí, hay dos aristas. Cuando apenas nos organizamos y empezamos a pintar las calles de Santiago con nuestras consignas y logos con la famosa araña, los medios de comunicación de izquierda se lanzaron con todo a catalogarnos de fascistas y terroristas. Y nos cargaron cuanto crimen, bomba o acto violento que se cometía en Chile. Desde un principio nos crearon la imagen siniestra de ultraderecha fascista.

Claro, porque también tuvieron financiamiento de empresarios y de la ultraderecha chilena.
-Sí, no niego eso. En esa época, yo era empresario PYME y pensé que los medianos y grandes empresarios, junto a los militantes que construíamos este movimiento, éramos chilenos y generábamos el dinero acá. Hace casi diez años, Orlando Sáenz, presidente de la SOFOFA y miembro secreto del movimiento, reconoció que las platas de los grandes empresarios que llegaban a Patria y Libertad venían de afuera.

Precisamente de la CIA
-Sí, Orlando Sáenz recibió platas de la CIA, como también Agustín Edwards y la DC desde 1964, en la campaña presidencial de Eduardo Frei Montalva, hasta después del Golpe.

EL NACIONALISMO

¿Qué ha sido lo peor que le han dicho por haber sido de Patria y Libertad?
-Partiendo por asesino, fascista, ultraderecha. Fíjese, que me digan asesino me duele menos que me digan ultraderechista. Es una ofensa.

¿Por qué?
-Uno puede ser, en circunstancias de la vida, asesino. Aunque no lo soy, reconozco que hay responsabilidades directas, indirectas, o por último éticas, en la violencia y en las cuatro mil muertes, seis mil torturados y medio millón de exiliados que generó todo este proceso. No puedo decir que estuve en contra de la dictadura y me lavo las manos, como muchos otros hacen.

¿Se arrepiente de haber gastado todo su patrimonio en un proyecto fracasado como fue Patria y Libertad?
-Vendí mi departamento, todos mis bienes, hasta mi avioneta. No me arrepiento de haber planteado ideológicamente el camino nacional popular para superar el desarrollo del país. Me arrepiento de haber hecho el intento de haber creado una milicia en la Argentina que al final no funcionó y no se completó.

A la larga, usted quedó solo con sus ideales.
-Sí, reconozco que me equivoqué. Pensaba que las fuerzas armadas de Chile se iban a dividir entre los militares que estaban apoyando al gobierno de la UP y los coroneles que estábamos tratando de convencer para que se unieran a nuestro frente nacional socialista. Todo eso fue un fracaso. Sólo una utopía mía.

¿Patria y Libertad fue un gran movimiento?
-No, porque es un movimiento fracasado. El día del golpe imperialista y oligárquico no sólo fue derrotada la Unidad Popular, sino también nosotros, los nacionalistas.

¿Sigue creyendo que el nacionalismo es la única vía posible para la revolución?
-Absolutamente. La vía nacional-popular de Patria Grande, integrada al continente, y no esta patria chica oligárquica, que no tiene nada que hacer en este mundo para desarrollarse, salvo ser la mascota del imperio norteamericano.

¿Qué le parecen estos grupos que se definen como nacionalistas, como el partido que quiere impulsar el nieto de Pinochet, Augusto III?
-Todos esos grupúsculos pinochetistas son la escoria de la sociedad chilena, son los nostálgicos de la dictadura, son los que defienden las violaciones de los derechos humanos más grandes que se han cometido en la historia de Chile, son el enemigo del pueblo.

¿Qué le parece que la directiva de UDI fuera a darle su apoyo a Labbé estando preso?
-Visitar a Labbé es el único gesto sincero que ha tenido la UDI, que por fin se empieza a sacar la careta, diciendo sí, es verdad, tenemos que ver con la DINA, con el ejército. Ojalá que más adelante, cuando este país sea democrático y no esté el binominal, saquen sus retratos autografiados de Pinochet que tienen escondidos y los pongan en los frontis de su partido.

¿Labbé es responsable de violaciones a los derechos humanos?
-Eso tendrá que determinarlo la justicia.

Él dice que tiene la conciencia tranquila
-Lo que diga él, no tiene mucho peso. Aquí, en Chile, el único que va frente a un juez y le dice “sí, señor” parece que es un alemán que se apellida Thieme. Los otros van con un abogado a mentir y a decir soy inocente. Su caso es muy especial.

¿Por qué?
-Su padre era coronel muy importante el día del golpe. El señor Labbé entró a un sistema sobreprotegido con lo que llaman, vergonzosamente, la familia militar. Y tenía ciertos privilegios dentro de. Y escala rápidamente en la DINA y se convierte en un hombre importantísimo. Me parece raro que lo hayan procesado por asociación ilícita. En ese sentido, tendría que ser procesada por asociación ilícita la fuerza armada entera. Fue el ejército de Chile, la marina chilena, la fuerza aérea, los carabineros e investigaciones que se sumaron a la represión, porque se suponía que les habían mentido también con que había 30 mil guerrilleros y con las patrañas del Plan Z. Aquí hubo una máquina militar ins-ti-tu-cio-nal. Labbé es un dientecito, un piñoncito, de una máquina gigantesca. El Estado de Chile reprimió, torturó, mató, exilió y expropió a medio país. Cualquier ejército, hasta el más miserable de allá de Sudáfrica, tiene una estructura verticalista. El que no cumple una orden, recibe la bala.

-¿Está defendiendo a Labbé?
No estoy defendiendo a nadie. Estoy diciendo que aquí hay un manto de hipocresía. Aquí la izquierda vencida, que hoy está en el gobierno transfigurada en neoliberal, que ahora todos son progresistas, no tuvo el coraje y entiendo. Ellos sufrieron tanto el dolor de la represión que les tienen terror a las fuerzas armadas. Si vamos a hacer justicia, el primero que tiene que entrar de nuevo a un proceso es el señor Matthei, el director de la Academia de Guerra de la FFAA en el año 74, cuando se torturó hasta la muerte al general Bachelet. Yo le pregunto a usted, y a todo el mundo, por qué este señor está libre si fue miembro de la junta militar hasta el último día mientras existió la DINA y la CNI. Este señor pasa piola.

PATRIA Y LIBERTAD HOY

¿Se siente identificado hoy con Patria y Libertad?
-Me siento absolutamente en la línea ideológica original de Patria y Libertad.

¿Por qué?
-En síntesis, Patria y Libertad partió como movimiento alessandrista, conservador de derecha, pero nos desembarcamos y evolucionamos hasta un nacionalismo de izquierda. Y eso derivó en el nacional popular. Y hoy soy nacional popular. Si quiere le hablo más de eso, para explicarle al país y a la gente que no tiene tiempo de leer estas cosas. Desde los 9 años, cuando me mandaron a estudiar a la Argentina en la época de Perón, soy justicialista peronista. Si me preguntan por Venezuela, soy chavista. Si me preguntan por Bolivia, soy de Evo. Si me preguntan por Ecuador, soy de Correa.

¿Y si le preguntan por Cuba?
-Tengo mis reservas, porque no conozco.

¿Pero cree que es una dictadura?
-No conozco a fondo el tema de Cuba y me queda grande. Nadie puede negar que Cuba sea un modelo en educación y salud. Y los beneficios sociales han creado un pueblo culto y educado. Las revoluciones son de largo aliento. Castro ha ido muy inteligente en no ceder y mantener el modelo, traspasándoselo a su hermano, para generar el continuismo. Si me pregunta si me gusta este nepotismo, no. Pero es la única manera de evitar que el imperio y el capitalismo vuelvan a Cuba en gloria y majestad y hagan lo que hicieron en Chile.

Pero ese autoritarismo trae consigo privación de libertades individuales.
-Y si es tan grave esta situación, ¿por qué el pueblo cubano sigue aplaudiendo a Castro y se reúnen un millón de personas cada 25 de julio? Si hubiera tanto inconformismo, ¿por qué los cubanos no se rebelan? Qué puede hablar Chile, al decir que en Cuba y Venezuela no hay democracia, cuando aquí se eligen gobiernos de minorías generados por la oligarquía y el capital. Hay mucha más democracia en Cuba y Venezuela, que son gobiernos de mayoría, que aquí en Chile. De no ser así el pueblo ya los habría botado.

¿Qué pasa hoy con Patria y Libertad? Han aparecido algunos panfletos en Temuco con la imagen de la famosa araña.
-Patria y Libertad no existe desde el día siguiente del Golpe. Pero en estos 40 años, siempre aparecen grupitos locos o nacionalistas perdidos utilizando bastardamente la imagen de Patria y Libertad. Cuando vi estos panfletos, criminales, horribles, que le vamos a cortar los dedos a los mapuche, que los vamos a fusilar, reconocí a un sector ex Patria y Libertad.

¿Qué sector?
-El de estos terratenientes, defendiendo sus tierras, que odian el pueblo mapuche y que creen que hay que exterminarlos. Lo peor de la sociedad chilena son estos agricultores del sur. No digo todos, porque hay algunos más decentes. Pero me refiero a los de Arauco hasta la Araucanía. Obviamente, empecé a investigar.

¿A qué conclusión llegó?
-Conozco la zona como mi palma de la mano. Y tengo contactos mapuche de la época en que fui candidato en la zona. Y empecé a preguntar de dónde viene esto hasta identificar al grupo. Empecé a unir cabos, a juntar nombres de personajes que tengo recuerdos, con una visión antichilena, antimapuche, y ahí aparece- ni siquiera un gran terrateniente- un militante de Patria y Libertad que se fue al pinochetismo, que defiende a la DINA, que le hubiese gustado que mataran a todos los comunistas. Este personaje se llama Orwald Casanova Cameron. Él y su grupo son de temer, tienen armas y están respaldados por los terratenientes de la zona y carabineros. Y su panfleto es parte de una campaña del terror. Es terrorismo empresarial.

¿Cómo sabe usted que es él?
-Tengo información confidencial desde la región sobre las actividades anti mapuche de Casanova y su grupo. Porque igual que en los crímenes, siempre hay un móvil, un interés, y el terrorismo en este caso favorece a la militarización de la política, algo que favorece a las FF.AA. y al gran capital.

Eso suena a teoría de la conspiración
-Puede ser que suene así. Yo creo que se trata de un problema mayor generado por la política del Estado neoliberal centralista del duopolio que en el sur defiende los intereses de las grandes empresas forestales y los terratenientes de la zona y en Santiago genera el miedo para distraer a la gente de los problemas reales, mala educación, salud, transporte, duras condiciones de trabajo, endeudamiento, etcétera.

Usted también hace unos días coincidió con las palabras del embajador PC Eduardo Contreras cuando dijo que los bombazos eran perpetrados por la ultraderecha.
-Suscribo la hipótesis del embajador por la misma lógica anterior. Agreguemos que el asesinato del joven en el barrio Yungay nos acerca a las fuerzas de seguridad, el mismo sector que ha militarizado la defensa de los usurpadores de las tierras mapuche en La Araucanía. O sea, Carabineros…

La fiscalía descartó la presencia de grupos ultraderecha en los bombazos.
-Da lo mismo lo que afirme la fiscalía, ya vimos lo que sucedió con el famoso Caso Bombas y el fiscal Peña, terminó el montaje con que ahora el Estado, es decir los Moya, tendremos que indemnizar millonariamente a las víctimas inocentes que fueron acusadas. Veremos en un par de años más lo que determine la justicia. Y me pregunto, ¿por qué el gobierno no destituye al embajador, que siendo un hombre brillante e informado, miembro del Comité Central del PC, sostiene la misma teoría?

Le bajó el perfil.
-Lo que pasa es que este gobierno continúa sometido a las pautas de El Mercurio y la Constitución neoliberal de Pinochet-Lagos en lo interno. Creo que este gobierno constituirá el último capítulo de sistema de dominación que continuará beneficiando al capital a expensas del trabajo. Después vendrá otra crisis con estallidos sociales y se dará vuelta el tablero político económico e internacional hacia una integración regional.

REVOLUCIONARIO
Así como es antisistémico también se define como revolucionario. ¿Cómo se es revolucionario a los 71 años?
-Ja, ja, ja. Mientras más viejo, más revolucionario y más rebelde me he puesto. Cuando iniciamos Patria y Libertad, hicimos un juramento que esta lucha era hasta establecer el Estado nacionalista, nacional-popular en Chile, y esa lucha no tenía marcha atrás. El que no la sigue hasta la edad que tenga, es simplemente un desertor. Así de claro son los códigos con los que trabajamos y seguimos actuando los que quedamos en la línea correcta.

¿Hay algún revolucionario que usted admire? ¿Al Che Guevara, por ejemplo?
-Curiosamente, lo estuve leyendo ayer. Suscribo su discurso de la ONU en el año 1964, cuando el Che era ministro de Economía de Cuba. Otra cosa que le voy a decir para quienes tienen poleras del Che y creen que su revolución era de claveles y primavera, el Che dijo una cosa, que pueden buscar por internet: “Hemos fusilado, fusilamos y fusilaremos a todos quienes se opongan a la revolución”. Yo creo en eso. Y para hacer esa revolución hubo que actuar de esa manera como todas las revoluciones. No existen las revoluciones con nombre de flores y primaveras. Vea lo que pasó en Egipto.

¿Usted cree en la lucha armada?
-Creo en la vía armada con el partido militar, como lo señala Gabriel Salazar. Si usted me pregunta, le digo así: en Chile este gobierno no llevará a ninguna solución. Todo es puro maquillaje. Y vendrá una explosión social, un momento anárquico. Y la gente saldrá a la calle. Todo eso sumado a una crisis económica mundial, que hará que este modelo económico maldito colapse en 24 horas. Eso generará una revuelta que no la podrá controlar carabineros. ¿Quién controlará la revuelta? El ejército. Y espero que este ejército chileno, tenga conciencia de esto y esta vez no salga a dispararle al pueblo. Le voy a dar una primicia.

¿Cuál?
-Después que los medios me sacaron del cementerio de la historia de Chile por los 40 años del golpe, yo he querido volver al rincón del cementerio, pero mis entrevistas han generado que aparezca gente que quiere hacer cosas. Me di cuenta que hay un espacio, un vacío político que me gustaría llenar.

¿Quiere armar un nuevo referente?
-Sí, y lo voy a hacer. Se llamará Movimiento Nacional Popular. O Frente Nacional Popular. No lo tenemos claro. Será antisistémico. No vamos a entrar a elecciones, ni en toda esta incultura bastarda que termina en que vamos a poner a estas personas para que sean concejales. Tendrá el mismo ímpetu de Patria y Libertad. O sea, como se hacen o siguen haciendo los movimientos revolucionarios en la historia.

¿Está en su mente armar por fin una guerrilla?
-Por ahora por vía democrática o sistémica, si no terminaremos todos en la cárcel por sedición o atentar contra el Estado. Pero si usted me pregunta, como persona, creo que para obtener el poder y hacer una revolución, tiene que ser una combinación de la vía electoral con la vía armada.

Llama la atención, que usted que no tenía mucha vinculación política y que llevaba una vida placentera y aburguesada, haya terminado en Patria y Libertad haciendo explotar puentes. ¿Cómo pasó eso?
-Estudié en liceos fiscales y ahí se me enseñó una historia parcial y hasta falsa de la historia de Chile. Una interpretación oligárquica, patriotera, y chovinista del pasado. A mí me formaron en el anticomunismo, en el contexto de Guerra Fría, y era estar del lado de los países buenos. Mi primera reacción cuando asume Allende, fue irme de Chile. Y después me di cuenta que Allende no tenía la mayoría para hacer la revolución de signo pro soviético. Y por eso entré a esto. No hay más. Y luego Gabriel Salazar me abrió el cerebro. Hace diez años comencé a leerlo. No existían historiadores con ese talento, esa capacidad de análisis y esa profundidad académica, como él.

¿Y Salazar estará dentro de la lectura obligatoria en su movimiento?
-Para mí, los futuros militantes o simpatizantes del movimiento que no lean y no suscriban de la página uno a la mil de la historia de Salazar no entran, nomás.

PLAYBOY

Otro de los motes que le han cargado, además de ser fascista y terrorista de ultraderecha, es el de playboy.
-Eso dañó mi imagen personal.

Bueno, pero la foto que sale en el libro “Roberto Thieme: el rebelde de Patria y Libertad”, de Manuel Salazar, donde aparece en zunga no ayuda mucho a la imagen que quiere proyectar.
-Ja, ja, ja. Bueno, pero ese libro no lo hice yo. Le pasé un álbum de fotos a Salazar y no puso ninguna donde salgo como Patria duro.

No sale con ninguna metralleta
-No salgo con ninguna metralleta, ninguna barba, nada, ja, ja, ja. Pero sí salgo tostado en la playa, ja, ja, ja. En un país farandulizado, frívolo, hedonista, eso vende. No vende Roberto Thieme de barba con un fusil en mano. Venden las otras basuras.

¿De dónde viene esa imagen de playboy?
-En realidad, he tenido grandes amores, mujeres muy interesantes, muy atractivas. Algunas de la oligarquía. Entonces, obviamente, me asocian con eso. Piensan que me quedé con la plata de ellas. Y no. En Chile, casarse varias veces y tener mujeres así de vistosas, es ser playboy. O tener un avión o practicar el deporte de la equitación. Todo eso es playboy y es sinónimo negativo, pero en el mundo desarrollado esto es positivo. En Chile, ser playboy es desinflarte como persona. Frivolizarte. Y, bueno, si vamos a hablar de burgués, yo vendría siendo el mozo de Carlos Altamirano. Ese sí que es burgués, de origen oligárquico, heredero de campo, de fortuna, que tiene una vida de lujo y vive como príncipe. Y con todo eso, ¿acaso yo lo voy a descalificar como revolucionario? No, pues. No tiene nada qué ver. A Allende lo eligieron como el hombre mejor vestido y él se lo ganó varios años. Y tuvo grandes amores con mujeres y le gustaba el buen vino, el buen whisky, y la buena comida. Pero no lo vamos a descalificar por eso. Y, bueno, Fidel también le gustaba la buena vida, pero con uniforme verde oliva y fusil al hombro en la montaña. Yo he estado dispuesto a eso también. Pero, claro, la cuenta me cae a mí, al ex Patria y Libertad.

Usted, que ha dicho que Pinochet fue un traicionero, llama la atención que haya terminado casado con su hija mayor, Lucía…
-Inevitable su pregunta. Me irrita el tema. Tendré que reconocer hasta el final de mis días que fue un tremendo error político haberme enamorado de la Lucía Pinochet cuando ella tenía 50 años y yo 51, cuando los dos estábamos viviendo en Miami, fracasados de nuestros matrimonios y fracasados en Chile en nuestras causas políticas. Y en este encontrarnos como fracasados en Miami, nos enamoramos y nos casamos. Y eso ha significado que me pusiera yo mismo la guillotina en la cabeza: el cartel de yerno de Pinochet.

¿De qué vive en la actualidad?
-Vivo de una miserable jubilación de la estafa de las AFP en Chile. Y, por ende, me dedico a la pintura profesional. Llevo 40 años pintando. Y no expongo en Chile y no lo voy a hacer. Yo expongo en París, en Nueva York, en Buenos Aires.

¿Por qué acá no?
-Las mismas galerías me cierran las puertas. No voy a ir a las galerías de Vitacura, donde se creen que estuvieran como en Manhattan, a desnudarme y a mostrarme en público para recibir más ofensas de esa oligarquía que odio profundamente.

¿Es verdad que no firma sus cuadros como Roberto Thieme?
-Es verdad. Firmo como Walter Thieme. Estoy harto y cansado de recibir críticas. Me satura. No quiero estar en esto.

Tener en la actualidad un cuadro de Roberto Thieme, un ex Patria y Libertad, puede ser considerado una rareza.
-Claro. Acuérdese que los pintores son valorizados cuando están en el cementerio. Sin duda, pasará eso conmigo. Cuando me muera, habré pintado unos 300 cuadros, y lo más probable es que hayan coleccionistas peleándoselos.