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Devo

Ataviados con vestimentas estrafalarias y acompañados de puestas en escena de ciencia ficción, los miembros de Devo demostraron este sábado en Chile que aún son capaces de disparar esos dardos de energía musical que les propulsaron a la fama en la década de los setenta.

La banda estadounidense liderada por Gerald Casale y Mark Mothersbaugh, que tras una larga espera debutó en Chile en el marco del RockOut Fest, a las afueras de Santiago, ofreció un concierto memorable que deleitó a todos sus fans con un repaso de los grandes éxitos de su trayectoria.

Tras una vertiginosa proyección de fragmentos de sus videoclips, a modo de cuenta regresiva, los miembros de la banda saltaron al escenario vestidos de amarillo con la animada “That’s good”, cual presagio del buen espectáculo con el que iban a homenajear a sus fanáticos, muchos de los cuales llevaban décadas esperando ese momento.

La banda synthpop de Ohio cuenta con nueve álbumes a sus espaldas, aunque sobre el escenario sus mejores temas suenan frescos y descarados, como si no hubiera transcurrido tanto tiempo desde que se alzaron como las extravagantes marionetas de la tecnológica ‘new wave’ estadounidense.

Entre el público, gorros mexicanos, ‘cubículos energéticos’ y hasta casquetes con bañas al más puro estilo vikingo protegían del inclemente sol a las 15.000 cabezas reunidas en el Espacio Broadway a la espera del anhelado concierto.

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Un “Hola Santiago, are you ready to whip it?” desató la euforia colectiva de un público heterogéneo que aunaba a clásicos seguidores de la formación y jóvenes ‘arqueólogos musicales’, quienes descubrieron a la formación al desempolvar los archivos discográficos de sus progenitores.

Pronto entraron en escena sus característicos ‘energy domes’ (cubículos de energía), una especie de cascos de plástico rojo inspirados en las pirámides mayas, icono de la banda a lo largo de toda su trayectoria.

Mientras el sol se escondía detrás de las montañas, los miembros de la banda arrancaron sus icónicos trajes amarillos al grito de guerra “Are we not men? We are Devo!”, al que los espectadores respondieron coreando su nombre con gran entusiasmo.

Con “Freedom of choice” el público extasiado de alegría intentaba retener los últimos minutos del espectáculo que llevaban esperando desde la amarga cancelación del concierto en el país en 2007.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando Gerald Casale dedicó la ingenua “Beautiful world” a su hermano y miembro de la banda Bob Casale, que falleció el pasado mes de febrero.

“Ahora él está allá arriba”, dijo Gerald señalando al cielo chileno, resguardado por una deslumbrante luna llena.

La enérgica “Peak-a-boo” cerró un espectáculo que certificó que, tras cuatro décadas de su primera actuación, Devo sigue gozando de una ciclópea fuerza artística y creativa sobre los escenarios.

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Mike Patton, Fantómas

De las atmósferas más eléctricas y festivaleras hasta las más densas tinieblas musicales. Las fauces de la tierra se abrieron con la subida al escenario de los miembros del oscuro grupo de rock Fantômas, otro de los platos fuertes del festival.

“¿Estáis bien huevones?”, gritó Mike Patton, líder de Fantômas, tras su peculiar versión de “The godfather”.

El concierto de la banda californiana alcanzó un ritmo frenético con su versión de la banda sonora de la película “El exorcista”, tema que fue interrumpido por el cantante para ridiculizar la música del grupo chileno “Hielo Negro”, que en ese momento estaba tocando en un escenario contiguo.

Con “Vendetta”, tema que la banda decidió tocar dos veces seguidas, el batería tuvo la oportunidad demostrar su virtuosismo en la ejecución del repique de baquetas, culpable del rítmico cabeceo simultáneo de la masa de espectadores.

La actuación de la banda californiana Primus, máxima exponente de la polka psicodélica, y de los españoles Extremoduro puso el punto y final a la primera gran cita de rock en el país austral, que este sábado se ganó la aprobación del público con el oído más fino y agudo.