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Apenas unos minutos después de la renuncia de Ernesto Silva a la presidencia de la Unión Demócrata Independiente, comenzaron a oírse rumores sobre su sucesor. Y en ese sentido, el nombre que más resonó para liderar una mesa de consenso en el futuro cercano del partido, fue el del senador Hernán Larraín.

El senador por la Región del Maule ha sido uno de los pocos que, tras el estallido del caso Penta, ha realizado diversos mea culpa sobre la participación de parlamentarios y de su propio partido en el escándalo por financiamiento a la política.

“La UDI ha pecado en muchos sentidos. Hemos sido intransigentes en algunas cosas, en política hay que tener humildad”, dijo hace poco más de un mes en Radio Zero. Además, es uno de los que ha insistido en una “refundación” del partido, tanto por los efectos del caso Penta como por alusiones al Golpe de Estado de 1973.

Sin embargo, el 30 de septiembre pasado el diario El Mercurio publicó una carta escrita por el parlamentario donde señalaba que los dueños del banco Penta -los hoy formalizados y apresados en el Anexo Capitán Yaber, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín- eran “gente de bien”.

En ese entonces, el partido aún no reconocía el financiamiento ilegítimo para las campañas de algunos de sus candidatos durante las elecciones del año 2013. Pero desde entonces, Larraín ha sido uno de los pocos líderes del partido que ha dado la cara en cuanta ocasión ha sido requerido.

Ahora, con el estado actual del partido -que incluso reconoció públicamente sus divisiones según las palabras del presidente saliente Ernesto Silva- Larraín surge entre los más experimentados y seguros que pueden volver a unir los cabos al interior de esa tienda.

Esta tarde, apenas terminada la conferencia de prensa de Silva y el resto de la directiva UDI que quedó en ejercicio, el senador se apuró en decir que era “prematuro” hablar de alguna candidatura a la presidencia. “Hay que buscar al mejor”, le señaló al diario Pulso.