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Fue el 3 de marzo pasado cuando recién el Ministerio de Educación pudo notificar a la Universidad Central de Chile de una investigación de presuntas irregularidades en la convalidación de ramos, luego de una denuncia realizada dos meses antes por ex profesores y autoridades de la Escuela de Derecho de ese plantel.

Tras recurrir a la Corte Suprema y luego al ministerio, los profesores denunciantes -Carolina Venegas y Christián Merino- fueron requeridos durante enero tanto por la unidad de Memorias y Grados del máximo tribunal como por la Comité de Sumarios y Juicios de la División Jurídica del Mineduc para hacer sus declaraciones y entregar antecedentes sobre la denuncia.

Sin embargo, tanto a mediados de febrero como a principios de este mes ambas instituciones recibieron más información sobre la denuncia, con documentos que comprueban la falsificación de actas correspondientes a ramos de Derecho. Entre ellas, una escritura pública con la declaración de un Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Central que dice haber recibido una modificar completamente su historial académico, para luego aparecer como alumno regular durante toda su carrera en la Universidad Central “y que con ello no existiría posibilidad que la Excma. Corte Suprema rechazara mi expediente de titulación”.

Modificar el historial académico

El relato del licenciado, que legalizó su declaración en la 4ta Notaría de Santiago el 2 de marzo pasado, señala que inició sus estudios de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y que luego convalidó con la Universidad Central.

Según el denunciante, aparece en su ficha académica el ramo Derecho Económico II como cursado en la Universidad Central, cuando fue rendida en la PUCV, y que actas de convalidación donde se señala que esa cátedra no procedía convalidarse porque había sido cursada en la U. Central.

Además, señala que aún cuando existen actas de examinación de ramos, como de Derecho Internacional Público o Derecho Económico I, él no conoce personalmente a los profesores que aparecen firmando los documento. Incluso, en el caso de ese último ramo, el denunciante señala que aparece como integrante de la comisión el decano Andrés Naudon Figueroa, pero que ante esa comisión “nunca comparecí”.

Sin embargo, lo más grave relatado por este exalumno es que tras su titulación, ocurrida el 27 de diciembre de 2013, tuvo una serie de problemas para que su expediente fuera enviado a la Corte Suprema, y así pudiera jurar como abogado ante el máximo tribunal.

Luego de varios meses en constantes reuniones con los autoridades del plantel, el exalumno fue recibido el 10 de septiembre de 2014 por la entonces Directora de Memorias y Grados de la Universidad Central, Giannella Sonatore, quien le ofrece como solución definitiva para corregir las convalidaciones “modificar completamente mi historial académico. Y me explica que en lugar de figurar como alumno convalidado, figuraría como un alumno que ingresó a la Universidad Central en un año a definir, de tal forma que aparecería como alumno regular de primero a quinto año, habiendo cursado todas mis asignaturas en la Universidad Central, y que con ello existiría ninguna posibilidad de que la Excma Corte Suprema rechazara mi expediente de titulación”.

Según la denuncia, Sonatore -destituida de su cargo- le pidió que fuera discreto con la proposición y que no dijera nada en ese momento y le respondiera después de las vacaciones de fiestas patrias. Tras el receso, el exalumno rechazó la propuesta diciendo que no solamente era inmoral sino que también ilegal.

Posterior a ello, el alumno recibió otra solución por la misma autoridad académica, tomando como modelo la situación de otro egresado en situación similar al cual la Corte le había autorizado su juramente mediante exámenes de suficiencia. Esta nueva oferta también fue rechazada por el licenciado, porque según su parecer, eso correspondía a una “convalidación mal hecho pero explicada y enmendada seis años después a través de informes emitidos por ella, que ni siquiera era la directora del departamento de Memorias y Grados en la fecha que esas asignaturas fueron convalidadas”.

Sin embargo, Giannella Sonatore volvió a señalarle que la solución sólo quedaba limitada a los exámenes de suficiencia. Luego de eso, el denunciante dice haber puesto en conocimiento de este hecho al Decano Naudon, y que este lo derivó al Director de Escuela, del cual no ha tenido pronunciamiento a la fecha.

Peor aún, el seis de enero pasado el denunciante dice haber recibido un llamado de un periodista preguntándole por la denuncia, ya pública en varios medios de comunicación, y que tras este hecho, se enteró que en la Facultad igual se habían elaborado actas de asignaturas convalidadas, a pesar de que él había pedido expresamente que su caso no se solucionara por esa vía.

“Me respondió que lamentablemente ese proceso se había iniciado hace meses y, que estaban presionados por resolver los problemas con los expedientes en el menor plazo posible, y que de todos modos esas actas no fueron utilizadas y que lamentaba profundamente todas las molestias que me pudo ocasionar”, señala el denunciante, junto con aclarar que no ha vuelto a hablar con la destituida autoridad universitaria y que lo calificó como “inmoral”.

Sumario a la basura

Cuando se conocieron estos antecedentes, la Universidad Central ordenó un sumario administrativo para estudiar el caso. Sin embargo, este informe, emanado el 16 de enero por el fiscal de la Universidad Central, Rodrigo Nuñez Arenas, rechazó las denuncias.

El documento dice que la denuncia de falsificación de actas de examinación y la constitución de comisiones fantasmas o ad-hoc no va a lugar porque “dichos formularios no constituyeron actas en las cuales se dejaba constancia del examen o evaluación de los conocimientos de un alumno, sino que buscaban dar por aprobado el ramo convalidado al tenor de la Resolución 112 sobre Reglamento General de Estudios de la Universidad Central”.

Además, el documento dice que se concluyó que “no existieron ni comisiones fantasmas ni ad-hoc de examinaciones que no se hicieron, pues no hubo evaluaciones de alumnos en base a un examen”.

El informe señala que sobre los tres casos estudiados en dos de ellos se pudo constatar que no se utilizaron las actas que los denunciantes acompañaron a la investigación y que en el restante el proceso se había realizado con anterioridad a la fecha indicada como inicio del procedimiento que originó la renuncia.

Además, el texto cuestiona la forma en que se gestó la denuncia, ya que esta “transgredió los conductos regulares consignados en nuestra normativa institucional escalando de manera indebida, incluso con publicidad negativa hacia la Corporación en distintos medios de comunicación como es de público conocimiento, al no agotarse las instancias pertinentes”.

Eso sí, en el sumario -al que tuvo acceso The Clinic Online- se incluye un email de la aludida Directora de Memorias y Licenciatura, Giannella Sonatore, en la que señala que no hay actas del alumno que realizó la citada denuncia “pues ellas no se gestionaron”.

Además, se acompaña -a fojas 244 y 245- un intercambio de emails en que la Directora General Académica confirma que no se recibieron actas de examinación de dicho alumno.

Con todo, los antecedentes ya están siendo investigados por el Mineduc bajo la Ley de Administrador Provisional. El ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, señaló el viernes pasado que “es una obligación, cuando hay denuncias que comprometan la sustentabilidad financiera de una universidad, para que no nos ocurra lo de la U. del Mar, que el ministerio investigue”.

Respuesta de la Universidad Central

Consultado por The Clinic Online, el decano de Derecho Andrés Naudon respondió vía correo electrónico que las acusaciones sobre la aprobación de ramos cursados por el alumno en otra universidad incurren en un error, ya que el egresado desconoce que esa aprobación se hizo en virtud del art. 28 del reglamento general de estudios que nos permite tener por APROBADA una asignatura cursada en otra institución. “Esta fue la solución que encontramos en nuestra normativa interna que es la que la propia Corte Suprema señaló que debíamos aplicar para resolver los reparos”, dice su respuesta.

Y sobre la denuncia de aprobación de asignaturas con exámenes ante comisión a las que el denunciante dice que nunca existieron, pues ni siquiera conoce a los profesores firmantes del acta, el decano Naudón señala que eso es un error “ya que no se trata de actas de examen, sino de validación de las convalidaciones que en su oportunidad se hicieron”.

“El procedimiento era que los profesores en el 2014 revisaron las convalidaciones que en su oportunidad se hicieron, y si tenían mérito para ser consideradas APROBADAS según el mencionado art. 28 firmaban esta acta DE VALIDACION que además indicaba el período académico en que debía incorporarse la aprobación según la malla de estudios. Por lo tanto, no existía presencia física del alumno sino solo de los programas que los profesores debían comparar”, dice el decano.

Y agrega que la prueba de ello es que los exámenes llevan nota de 1 a 7 y estas solo decían APROBADO y que tales actas iban acompañadas de un oficio conductor que explicaba la situación anterior. “No obstante, los denunciantes omiten esta parte del documento que se compone del oficio y del acta, por lo que el documento que presentan (acta) adolece de falta de integridad al omitirse su oficio conductor que le da su sentido y explica la función que cumple”, dice Naudón.

Sin embargo, el decano no se refirió a la denuncia más grave, que dice sobre la proposición de la exDirectora de Memorias y Grados, Giannella Sonatore, de modificar el historial académico de dicho alumno para permitir que su expediente no fuera rechazado por la Corte Suprema.