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“Están todos los de la Nueva Mayoría en shock…y un par bastante contentos”. La palabra de un senador grafica el impacto que generó ayer el que The Clinic Online revelara primero la existencia de una relación comercial entre el recaudador de la campaña bacheletista, Giorgio Martelli, y SQM Salar, filial de Soquimich, nexo en que, como publicó este medio, tuvo un rol centrar el presidente de Enersis, Jorge Rosenblut. Durante la tarde, este medio publicó la segunda bomba de esquirlas para el Ejecutivo: la existencia de cuatro boletas del ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, por $4 millones cada una a Asesorías y Negocios SpA, de propiedad de Martelli. La relevancia de esta información echó por tierra, destacan distintas fuentes consultadas, el eventual acuerdo político que buscaba que el escándalo de las platas políticas no siguiera escalando.

Además, según reconocen fuentes del oficialismo y la oposición, AyN puede convertirse en la caja de pandora del Ejecutivo, toda vez que se desconoce si otras autoridades gubernamentales, además de Peñailillo y el director del Servicio de Impuestos Internos, Michel Jorratt, han tenido vínculos con la empresa que, más allá de que aún no esté en la indagación del Ministerio Público, tuvo transacciones con una de las compañías “hijas” de SQM, matriz que está siendo investigada por posibles platas políticas. Jorratt ayer precisó que “el SII el día 2 de abril la notificó para que concurriera con antecedentes y estamos en proceso de fiscalización”.

En la mañana de ayer, Peñailillo no quiso hablar sobre AyN con la prensa. Luego The Clinic Online dio a conocer que con fecha 31 de enero, 29 de febrero, 30 de marzo y 4 de mayo del año 2012, el titular de Interior, quien encabezó la campaña de la Presidenta Michelle Bachelet, entregó boletas con los números 59, 60, 61, 62 a AyN y entonces debió reconocer la veracidad de su vínculo con Martelli. Adujo que “efectivamente cuando llegué el año 2011, estuve en el año 2010 y 2011 estudiando en España como ustedes saben, a finales del 2011… a principios del 2012 yo trabajé cuatro meses en una empresa que efectivamente es de Giorgio Martelli. Trabajé durante esos cuatros meses en mi calidad profesional y como magíster en análisis político”. Al mismo tiempo descartó que su esposa haya sido también contratada por el geógrafo. En la noche, en canal 13, se explayó sobre su asesoría a Martelli: arguyó que se trató de un análisis sobre “la crisis económica internacional, que estaba en pleno desarrollo, con los casos aplicados en los países de Europa, especialmente en el mercado laboral (…) hice un análisis comparativo con Chile, por lo tanto, es una tarea y un trabajo y un análisis que en ese momento me resultaba my natural”. El estudio, en todo caso, no fue mostrado.

En su círculo Peñailillo recalcó que tras regresar del exterior buscó trabajo para su “subsistencia” y que Martelli le ofreció ayuda.

Según fuentes de Palacio, Peñailillo había decidido hace algunos días enfrentar la serie de rumores que lo vinculaban a él y a su cónyuge, Carolina Saldaña, con este tema. Así lo había comentado a su grupo más cercano en Interior. La arremetida de Evelyn Matthei mencionándolo aumentó esta certeza y la publicación de este medio lo hizo inevitable.

Sin embargo, en el Ejecutivo aseguran que los demás ministros desconocían el vínculo por una razón muy sencilla: se había cotejado información entre secretarios de Estado tras revelarse la situación del director del Servicio de Impuestos Internos, Michel Jorratt -que también dio documentos a AyN-, pero nunca se le preguntó al jefe de gabinete precisamente por ser eso: el mandamás. Lo anterior fue ratificado por el mismo Peñailillo que dijo que nadie conocía la situación, “esto es un tema profesional mío, no tiene nada que ver el comité político ni la Presidenta”.

Estas mismas fuentes afirman que todos los otros secretarios de Estado dijeron que no tenían ningún vínculo con Martelli y con otras empresas, pero en La Moneda muchos recordaron el episodio de Alberto Undurraga, cuando negó estar relacionado con Penta y apareció una asesoría de Fundación Ciudad Justa atribuida a platas políticas.

TENSIÓN

Parlamentarios aseguran que la situación ayer era tensa. Un senador relata que “se suponía que un eventual acuerdo para no continuar con investigaciones ni abrir otras empresas a la Fiscalía pasaba porque esto no llegara al corazón del gobierno y eso con Peñailillo se cayó”. Este legislador explica que las conversaciones reservadas entre dirigentes políticos apuntaban a que ya estaban todos los sectores involucrados y por lo tanto era posible un consenso, pero eso era sin el jefe de gabinete en medio.

En tanto, un diputado oficialista asevera que el rumor sobre un eventual cambio de gabinete antes del 21 de mayo se apoderó ayer de los pasillos del parlamento. “Siempre se dijo que se iba a esperar la elección interna del partido socialista, pero con Peñailillo en el suelo no sé si puede seguir dilatando el tema”.

Desde la UDI, Felipe Ward dijo que “huele a arreglín” el que desde la Fiscalía, Sabas Chahuán haya descartado que tenga antecedentes sobre AyN y que desde el Ejecutivo se le baje el perfil al asunto. “Da cuenta de que no existe la intención de seguir adelante con el mismo ahínco que en otros casos y eso es al menos extraño”, destaca el parlamentario.

Su par, José Antonio Kast, fue más allá y arguyó que “hay ministros, como Alberto Arenas, que participaron activamente en la campaña y que no aparecen recibiendo sueldo de la empresa oficial, Somae, entonces a ellos les pregunto si trabajaron de voluntarios, porque no aparecen como tal en la rendición ante el Servicio Electoral, o si les pagaron, y si es así, cómo”. En cualquier caso, durante la administración de Sebastián Piñera, Arenas fue parte del Consejo Resolutivo de Asesorías Parlamentarias.

Desde la DC, en tanto, Fuad Chahín arguyó que “no se recupera la credibilidad cuando la información está cayendo gota a gota, sería bueno que todos quienes estuvieron vinculados de alguna manera con SQM, a través de otra empresa, den un paso adelante y transparenten la situación para empezar a arreglar las cosas”.

El presidente del PPD, Jaime Quintana, aseveró que “en algo tenía que trabajar el ministro Peñailillo tras retornar de España”. Y efectivamente trabajó en algo: la Universidad Central y la Fundación Dialoga de Bachelet. Y paralelamente, como dio a conocer este medio, con AyN.

Según publicó La Tercera el 17 de marzo de 2012, Peñailillo al regresar de España fue el encargado de coordinar la defensa bacheletista por el caso 27/F. El texto consigna que en marzo “se contactó también con el ex ministro Enrique Correa, para pedirle que interviniera en el diseño de una estrategia que protegiera a la ex mandataria del ataque político que vendría desde el oficialismo (…) Hasta entonces, el ingeniero comercial PPD había logrado cultivar un bajo perfil en la Fundación Dialoga -plataforma del bacheletismo-, donde formalmente está a cargo de la suscripción de convenios internacionales (…) ocupa a diario una oficina en el segundo piso de la fundación”.

El mismo texto destaca que “Peñailillo regresó a Chile en noviembre de 2011, tras cursar un magíster en Análisis Político en la Universidad Complutense de Madrid (…) Tras su retorno, se sumó al cuerpo académico de la escuela de posgrados de la Universidad Central, gracias a una invitación que le extendió Enrique Paris, ex jefe de gabinete de Ricardo Lagos Escobar”.

La Fundación Dialoga, según publicó Qué Pasa en diciembre de 2012, se mantuvo en pie durante los años 2010 y 2011 gracias a aportes de privados, específicamente “un convenio con Endesa Chile para realizar talleres en colegios de la VII Región afectados por el terremoto, proyecto liderado por la ex ministra Laura Albornoz y la ex directora de Junji Estela Ortiz”. Endesa, en ese entonces, era presidida por Jorge Rosenblut, el mismo que le pidió recursos al exgerente de Patricio Contesse para “financiar la democracia”. En 2012, sin embargo, cuando Peñailillo trabajó, la Fundación sólo operaba sólo con los $ 6 millones mensuales que otorgaba el Congreso a la entonces exPresidenta para la mantención de oficinas.

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