Camila Vallejo A1

Caldeado está el ambiente al interior de la Nueva Mayoría, especialmente en el Partido Comunista, luego de los anuncios del Gobierno sobre frenar las reformas y aplicar el “realismo”, supuestamente “sin renuncia”.

Ante el escenario Vallejo, en entrevista con La Tercera, fue tajante. “Obviamente, hay mucha preocupación, molestias legítimas. Nosotros también nos hemos molestado respecto de algunas actuaciones del gobierno, algunos ministros, parlamentarios. Para los comunistas no tiene sentido permanecer en la Nueva Mayoría si no se cumple con el programa, no tiene sentido permanecer en una alianza en que su única preocupación sea mantener un espacio de poder porque sí. En el congreso partidario del PC realizaremos un análisis profundo de nuestra participación en la Nueva Mayoría, en el mismo gobierno y, a partir de ese congreso, veremos si seguimos o no en la Nueva Mayoría. Porque cuando uno asume compromisos, hay que ser capaz de cumplirlos, independiente de que hay un crecimiento no tan alto, aunque si uno lo compara con el resto de América Latina, estamos bastante bien, incluso mejor que EE.UU. La verdad es que no me compro mucho el cuento de la desaceleración económica como obstáculo para hacer cambios sociales”.

Así mismo, se refirió a la DC y su distancia de los cambios más fundamentales del programa de Bachelet. “No podría decir que el ciento por ciento tiene real convicción. Algunos no están plenamente convencidos (en la DC), hay muchos elementos del programa que les incomodan, como la reforma a la educación superior, la gratuidad, el aborto. Es complicado. Esas diferencias tenían un elemento común, que era el programa. Por eso, cuando el programa se pone en juego y se muestran diferencias por el cumplimiento del programa, obviamente que es complejo. Me preocupa la incapacidad de la Nueva Mayoría de actuar como mayoría y hacer valer los compromisos programáticos y que, por su desorden y porque algunos no están convencidos, volvemos a entregarle el poder de veto a la derecha”.

La exdirigente estudiantil recordó además que Bachelet llegó al poder gracias
“a la promesa de hacer reformas estructurales”. Y agregó que “sin duda que no cumplir implicaría un castigo electoral, pero creo que la voluntad de cumplirlas no puede pasar por el calculo electoral. Deben hacerse las reformas por la convicción de que son necesarias”.

La actual diputada además lanzó dardos al Ministerio de Hacienda y su relación con el empresariado. “Siempre ha sido así en Hacienda, porque opera bajo esa lógica. Y me preocupa que sea por temor. Quieren decir ‘tenemos que tranquilizar al gran empresariado, porque si no hay inversión, el país se va a las pailas’. Eso perpetúa el statu quo, sometidos siempre al chantaje del mundo empresarial, que no le gusta la reforma laboral, no le gusta la reforma tributaria, no quiere una nueva Constitución para que, finalmente, nos digan: ‘¿Saben qué? Aunque no les financiemos sus campañas, igual los vamos a presionar y no vamos a invertir’”.