Cosecha marihuana 9 A1

Autoridades y representantes de distintas organizaciones a favor del uso medicinal de la marihuana realizaron hoy la cosecha de la mayor plantación legal de cannabis de América Latina.

“Este es un día importante. Queremos que sea la primera cosecha de muchas que van a venir en los países latinoamericanos”, dijo hoy a Efe Ana María Gazmuri, presidenta de la Fundación Daya, organización para la promoción e investigación de terapias alternativas que promueve la iniciativa.

El objetivo del proyecto es generar tres grandes estudios clínicos que serán desarrollados por el Instituto Nacional del Cáncer y dos hospitales.

La investigación cuenta con la financiación de 20 municipios del país y se espera que pueda beneficiar a pacientes con problemas oncológicos, epilepsia refractaria y dolores crónicos.

“Creemos que este es un paso importante para avanzar en Chile en la generación de ciencia y conocimiento sobre la terapia del cannabis”, aseveró la presidenta de Daya.

Desde el pasado mes de diciembre, el país dispone de una legislación que autoriza la elaboración y venta de medicamentos derivados de la planta del cáñamo, una norma que recientemente han adoptado también países como Puerto Rico y Colombia.

A diferencia de Uruguay, donde la regulación partió poniendo énfasis en el uso recreativo de la marihuana, Chile se ha centrado en el uso medicinal y según datos de la Fundación Daya, se estima que alrededor de 200.000 personas se benefician actualmente de ello.

A finales de 2015, la presidenta Michelle Bachelet firmó un decreto que establece que el Instituto de Salud Pública tiene autoridad para permitir y controlar el uso de cannabis para la elaboración de productos farmacéuticos de uso humano.

La medida cuenta con la aprobación del 86 % de los ciudadanos, según reveló la encuesta Estudio Plaza Pública Cadem, que también evidenció que el 47 % de la población está a favor de la legalización del uso recreativo del psicotrópico.

En Chile, la marihuana se encuentra actualmente en la lista de drogas duras, lo que significa que su cultivo y porte está penalizado con condenas que van de cinco a diez años de cárcel.

No obstante, el Parlamento está tramitando un proyecto de ley para despenalizar el consumo y autocultivo personal y catalogar a la marihuana dentro del grupo de drogas de menor agresividad.