El-profesor-rapero-de-historia-que-se-volvió-viral

Toda mi infancia la viví en Codico, sector rural cerca de Lican Ray. Estuve hasta los 12 años en el campo, caminaba dos kilómetros para ir una escuela en donde éramos 20 alumnos metidos en una sala. En 2005 llegué a Villarrica, donde empezó mi gusto por el rap. Soy de la generación que escuchó a Tiro de Gracia, Los Tetas y Makiza en personal estereo. Después vi la película de Eminem, 8 Mile, y ahí aluciné con la improvisación. Empecé a a escribir mis letras. Hoy escucho una pista todos los días porque requiere harta práctica. Cuando estoy con mi polola siempre le tiro algunos versos.

El revuelo de mi clase rapera es porque estamos cayendo en un sistema tradicional de enseñanza producto del cansancio. Estar con 40 cabros en una sala, algunos de ellos con problemas de aprendizaje y más de alguno que no le interesa aprender hace complicada la tarea. Los profesores nos cansamos y caemos en la práctica tradicional de dictar y leer porque es más fácil. Esto es culpa del sistema, de que no se preparen leyes que nos permitan tener las mismas horas de clases como de planificación. Estoy con mucha energía, pero quizás en 20 años se me acabe y caiga en lo tradicional. Ponerme al frente, escribir y que nadie hable.

El rap se caracteriza por su conciencia social. Parte en los barrios afroamericanos de Estados Unidos a fines de los 60’, con una crítica a la injusticia sufrida por la gente de color. Es una escapatoria a los problemas. Es una semilla que depende del cultivador. Es identidad.
A pesar de que hay críticas a lo que hice, como que ahora los profesores seremos payasos en el aula y que mejor nos preocupemos de la manera en que nos presentamos a los alumnos, creo que en nuestros tiempos los conocimientos deben entregarse dé todas las maneras posibles. Que se nos de libertad, porque en algunos colegios nos atan de manos. Hay lugares en que las clases son de tal manera y no se cambia. Otros en que se pregonan los valores cristianos, por ende no se puede hablar, por ejemplo, del aborto. Al final, se repite una historia tradicional de ocultar ciertas cosas y no fomentar la crítica, que hace falta. El contenido es una excusa para formar a una persona que genere cambios en la sociedad, que deje alguna huella en el espacio.

Hay varios matices sobre el rap. Un sector lo discrimina por esta corriente estadounidense del Gansta, muy de moda en el 2000, con armas, mujeres y peleas de pandillas. Muchos se quedan con esa imagen. Pero si escuchas de los 70’ está relacionado con la fiesta, mientras que el de los 90’ con problemáticas sociales. Es un estilo que no pasa de moda. Al contrario, tiene mucha fuerza y, por lo mismo, lo asocio a una causa tan noble como la educación. La viralización de mi video ayuda a que se disminuya esta mala imagen del rap.

No hay que abusar de ningún método de enseñanza. Un profesor que se pasa escribiendo en la pizarra le pasa lo mismo que si canto en todas mis clases. Nos ponemos fomes. Hay que ir jugando. Que haya una clase expositiva, como también poner un video, salir a un terreno o cambiar a los niños de puesto. Lo importante es no hacer siempre lo mismo.

Encontré pega los últimos días de febrero. Si no lo hacía, estaba dispuesto a rapear en las micros de Temuco. Tuve una suerte que no todos los profesores tienen, porque hay quienes no tienen trabajo producto de que todos se aferran al suyo hasta que jubilan, con pagos malos por lo demás. Hay profesores jóvenes que quieren innovar pero no tienen el espacio ni la experiencia que piden en los establecimientos. Hay anuncios donde buscan gente con cuatro años de experiencia, siendo que la mayoría no ha tenido la oportunidad de trabajar.
Que la situación económica sea relevante en la calidad de la educación es propio del modelo neoliberal impartido por la dictadura de Pinochet. Da vergüenza ver cuánta plata tienes para darte una beca o saber tus derechos. No es una buena manera de categorizar. Sí debe serlo la meritocracia: el que quiera estudiar que lo demuestre. No tener un modelo donde estudiantes pasen cambiándose de colegio o carrera, o que reprueben todo sin que les importe.

Soy crítico de quienes forman a los futuros profesores. Muchos de los que me prepararon nunca estuvieron en una sala de clases. La mayoría eran magísteres o doctores de no sé cuántas universidades europeas, pero nunca hicieron clases en un colegio de población o de campo. No tienen la praxis, no han conocido donde las papas queman. Las universidades se enfocan sólo en la investigación. Recuerdo que les decía a mis profesores que lo único que hacían era publicar en revistas científicas, no eran un verdadero aporte a la comunidad. Sólo se reían.
La gratuidad implementada por este gobierno es un gran paso que se ha dado, pero no el final. Ella debe ser para todos, independiente de ser rico o pobre. Aquí no hay un tema de plata, sino de pensamiento. De actitud en lo que se quiere en la vida. Por lo mismo, estoy en completo desacuerdo con que es un bien de consumo, como dijo Piñera. Al contrario, es un derecho.

La prueba Inicia replica lo mismo que la PSU: segregar. La considero un buen método de evaluación para saber cómo están formados los docentes, pero estoy en contra de que sea determinante para poder trabajar. Imagínate. ¿Crees que me preguntarán como rapeo? Sólo ven conocimiento teórico, marginando otras estrategias y habilidades claves al momento de enseñar. Si tengo un gusto por la poesía y eso ayuda en mis clases, ¿por qué no me evalúan por ello?

Debe existir un cambio en el valor de la educación. Hay un meme de que en Japón los únicos que no se arrodillan frente al emperador son los profesores. Ahí se reconoce nuestro trabajo por las autoridades. Aquí no. ¿Qué político ha hecho una clase o sabe lo que es enseñar contenidos en una sala? Ninguno.

Tengo el apoyo de la directora para hacer un taller de rap en mi establecimiento. Así los estudiantes practican el expresarse en público, ponen a prueba su rapidez mental y valoran el buen uso del vocabulario. Cosas que no te enseñan en los colegios de Chile.
Siempre es necesario un llamado de atención, algún sismo mental en los docentes y su formación. Una recomendación que les hago es que mezclen sus gustos. Si leen poesía, ven películas o siguen alguna comedia, dense el trabajo de entrelazarlo con lo que van a enseñar. Genera un enganche con los estudiantes por el simple hecho de ser novedoso. Esto es como un puente. Hay que construirlo paso a paso, con distintas técnicas, para llegar al otro lado. Que es el conocimiento.