desigualdad

Una columna publicada en el sitio ecorepublicano.es explica con peras y manzanas los peligros de que el modelo neoliberal, criticado por muchos y defendidos por no pocos -sobre todo poderosos-, no tenga contrapeso, como sí lo tuvo el capitalismo durante la segunda mitad del siglo XX cuando el comunismo aún no había sucumbido en la Europa del este.

La publicación expone que “el neoliberalismo no es tan sólo un conjunto de estrategias de carácter económico, sino que es una doctrina que se conforma como una estrategia global frente a los problemas sociales”.

Refiere que la doctrina se apoya en el individualismo posesivo, la desigualdad en la lucha competitiva del hombre por conseguir bienes, y la democracia.

“El neoliberalismo delimita la grandeza del ser humano a la capacidad de generar ingresos monetarios, exacerba el individualismo y la carrera por ganar y poseer”, sostiene el artículo, algo por todos conocidos.

El texto, firmado por Edmundo Fayanás, afirma que por las razones anteriores es que el neoliberalismo “desata la codicia, la corrupción y la violencia y, al generalizarse en los grupos sociales destruye socialmente la comunidad”; o sea, como se ha dicho, los lobos finalmente se comen a los corderos.

A diferencia de lo que acontece en la actualidad, con Estados cada vez más reducidos, hace 40 años, cuando aún existía el comunismo para hacerle peso al capitalismo, el Estado tenía “una función redistribuidora de la riqueza a través de los impuestos, de esta forma se controlaba la desigualdad, y es ahí, donde nace el estado del bienestar o también el llamado “salario social””.

“Con la desaparición del modelo comunista y al no tener un enemigo que le modere, el capitalismo vuelve a las andadas de sus inicios y empieza a ejercer todo su poder sin ninguna cortapisa como había tenido anteriormente”.

Lo primero, se describe, es que se domesticaron “a los sindicatos con el objetivo de empobrecer al mundo del trabajo y quitarles el poder que antes habían adquirido. Así se han permitido hacer reformas laborales como las desarrolladas tanto por PP/PSOE, que han significado unas peores condiciones laborales, menos derechos sociales, despido casi libre y menores salarios”.

“El segundo aspecto sería el llamado “salario social” que era el que garantizaba el Estado. Prácticamente está desapareciendo a gran velocidad con el argumento de que no hay dinero. El Estado no tiene dinero, porque tiene una política fiscal favorecedora de las élites. Los impuestos han dejado de ser progresivos, la defraudación fiscal no se combate, se estimula la economía sumergida. El mensaje que nos venden continuamente es que “hay que bajar los impuestos”, pero esto significa menos Estado y menos estado de bienestar”.

Para cerrar, el columnista afirma que “como vemos, el neoliberalismo nos lleva al desastre económico y social (…) se irá mostrando cada vez más regresivo y represivo y donde la democracia será un adorno justificativo”, “la situación de la mayoría social no ve mejorar su situación en igual medida. Sin embargo, bancos y empresarios cada vez ganan más”.