bañados

“Hasta donde me acuerdo, no he vuelto a votar”, revela en entrevista con el programa “Mentiras verdaderas” de La Red el comunicador Patricio Bañados, quien rememora la desilusión que sintió luego del plebiscito de 1988, donde fue presentador de la franja del “No”, por el hecho de haber sido marginado por el mundo político, al igual que todas las personas que se manifestaron abiertamente.

“Aquí en Chile, la gente que nunca se pronunció en nada, en la televisión, ha tenido un destino muy feliz, muy feliz, muy por encima de todos los periodistas y la gente que se opuso a la dictadura, que fueron verdaderamente agredidos cuando volvió nuestra democracia. Yo no estoy hablando, ni por un segundo, de apuntar con el dedo a los que no se pronunciaron, pero lo que resulta inexplicable es el rechazo, la persecución a aquellas personas que lucharon contra la dictadura”, afirma la voz de Radio Beethoven en la conversación con Ignacio Franzani.

En ese sentido, se pregunta “¿qué le pasó a la clase política? Seguramente lo que le pasó es que en realidad no respondieron a las expectativas que se cifraron en la franja del “No”, que fuera la apertura hacia una sociedad más participativa, un poco más justa, y se transformó nada más que en un botín, ‘llegamos al gobierno’, los sintieron como potenciales enemigos, porque aquí se ha dado el caso muy curioso de que la gente confiable (…) el tipo que nunca se pronuncia, no hace oposición es un tipo muy confiable, tú llegas al poder está contigo, te sirve, lo hace todo bien. Llega otro al poder también le sirve, nunca va a ser un problema. Son tipos muy confiables, pueden cambiar de un lado al otro la balanza en cuanto a ideología política y ningún problema. En cambio hay tipos que no son confiables, yo no soy confiable, le voy a salir con un domingo siete”.

Explica que “la oposición mía de lo que estaba pasando se refleja en los artículos que escribí en el diario La Época, ya en noviembre y diciembre del mismo año del plebiscito, porque quedé estupefacto cuando a un mes de haber ganado el plebiscito, en la DC entraron a robar unos documentos, no me acuerdo de qué, porque ya se estaban disputando quién iba a ser candidato presidencial. Pero,¡ por Dios! cuando faltaba un año y medio, todavía el pueblo estaba en manos de la dictadura, en fin. Entonces, indudablemente hubo una persecución, todos los medios, la revista Apsi, Análisis, Cauce, a la larga el diario La Época, Fortín Mapocho, todos fueron liquidados, en cambio subsistieron los medios que habían sido afines a la dictadura”.

“La clase política vio este triunfo como un botín, ¡llegamos al gobierno! Uno esperaba una cosa un poco más general, dirigida hacia toda la población”, afirma tajante.

La participación

Luego de proferir esos argumentos, Bañados contextualiza los hechos con la desafección que se advierte en la actualidad. “Ahora están pidiendo constantemente participación, el ciudadano tiene que participar, pero resulta que los que participaron recibieron el rechazo, porque si por participar vamos a entender que cada tantos años yo los llamo ‘ a ver, vaya a votar’, y tú tienes que hacer eso y en eso consiste tu participación, caramba que es pobre. La gente va a participar en la medida que vea abiertas la posibilidades de participar, y aquí han estado cerradas”.

Según opina, “se llega ya a la insolencia de decir ‘ah, es que se quieren quedar en cama el domingo’, ¡no! la participación consiste en algo mucho más constante y palpable que que le digan a usted ‘mire, mi amigo, usted no se meta en nada, no opine, no haga nada, yo le voy a decir cuándo hay que ir a votar, y tiene que votar por mí'”.

“Yo considero a la abstención, la gente que no va a votar, una posición política, y una posición política que por lo visto le duele mucho al mundo político”, defiende.

En esa tónica, asevera que después de la vuelta a la democracia, “hasta donde me acuerdo no he vuelto a votar”.

“Aquí se instaló la clase política en los puestos, estaban cómodos, empezaron a vivir muy bien y estaba todo bien”, sintetiza.