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“Creemos que tienen que abrirse vías de acceso universal no solo al autocultivo del cannabis, sino también a los cultivos comunitarios y a la producción de fitofármacos -medicamentos con principios naturales- con precios éticos a los que tenga alcance toda la población y se puedan incorporar al sistema de salud público”, señaló a Efe Ana María Gazmuri, directora ejecutiva de la empresa que organiza el evento, la Fundación Daya.

Gazmuri señaló que “falta compromiso político” para la democratización del uso del cannabis medicinal y pidió a los políticos que se pongan al servicio de los ciudadanos. “Hay que dejar las medias tintas y entender que es algo urgente, que no hay tiempo que perder porque, aquel que está sufriendo, está sufriendo hoy. El dolor no puede esperar. Invité a todos los senadores y a todos los diputados chilenos y no asistió ninguno”, lamentó.

Asimismo, aseguró que “afortunadamente” la sociedad chilena tiene una percepción positiva del cannabis terapéutico y enumeró sus beneficios. “Es analgésico, antiinflamatorio, anticonvulsivo, neuroprotector, neuroregenerador (…) Se abre un ámbito muy grande para las enfermedades neurológicas. También lo pueden utilizar pacientes con fibromialgia, enfermedades crónicas o aquellos que estén angustiados o deprimidos por una grave patología”, explicó Gazmuri.

El evento no solo reunió a profesionales chilenos de este ámbito, sino que contó con la presencia de doctores y científicos internacionales o autoridades políticas de otros países latinoamericanos, como Carolina Gailard, presidenta de la Comisión de Salud Pública de Argentina, donde el consumo del cannabis está prohibido en todas sus formas.

“Tenemos que hacer una modificación de la Ley de Estupefacientes, que claramente tiene el fin de criminalizar los fines medicinales del cannabis”, apuntó Gaillard.

Al seminario también acudieron eminencias internacionales de este ámbito, como la investigadora española Cristina Sánchez, que trata las prioridades medicinales del cannabis frente a los tumores.

“Durante años de trabajo hemos visto que el cannabis tiene efecto antitumoral y consigue frenar el avance del cáncer en tres niveles: provoca la muerte de las células tumorales, bloquea el proceso de nutrición de estos organismos y bloquea la metástasis, que es lo que acaba matando al paciente”, explicó Sánchez.

Además, destacó la concienciación de la sociedad chilena en este ámbito. “Mucha gente aún asocia que la planta es una droga sin más, pero cada vez hay más gente consciente de que, más allá de usarse lúdicamente, también tiene fines terapéuticos. En Chile, la gente tiene esta percepción”, explicó