Un ciudadano de nombre Igor Alexeev, oriundo de la República Rusa de Baskortostán, se desayunó mientras miraba la televisión una tarde cualquiera.

Resulta que el tipo en cuestión revisaba las noticias y la pantalla mostraba un redada policial donde detenían a un grupo de prostitutas, cuando advirtió, para su sorpresa, que en una de ellas era su propia esposa.

La mujer aparecía esposada, vestida con medias de encaje negro, y un pronunciado escote, recoge Mirror.

Posteriormente el sujeto encontró el sitio web donde la mujer ofrecía sus servicios.

De esa manera se enteró que ella cobraba un poco más de 250 dólares por las artes amatorias. Asimismo se informó que ella llevaba ocho años en esos afanes.

La revelación generó que acudiera al tribunal a solicitar la custodia de la hija de ambos de tan sólo seis años.

Ella justificaría que comenzó a dedicarse a la prostitución porque él no no proveía lo necesario.