La directora de cine chilena Paula Rodríguez Sickert, que participa esta semana en el Festival de Cine de Mujeres de El Cairo, aseguró que existe un paralelismo entre la caída de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile (1973-1990) y la revolución egipcia de 2011, que derrocó al presidente Hosni Mubarak.

Sickert participa en la muestra con el documental titulado “Hijos de Pinochet”, en el cual hay “un paralelismo con Egipto” ya que presenta “el despertar de una población que busca no quedarse en un rincón y lucha para que caiga una dictadura”, explicó en una entrevista con Efe.

El filme, que cuenta la historia de tres dirigentes estudiantiles de la generación de los ochenta que protestaron para acabar con el régimen de Pinochet, fue proyectado por primera vez en Egipto en 2010 en el festival de cine cairota, justo antes de que tuviera lugar la revuelta en Egipto.

En aquel entonces, rememora Sickert, el público se interesó mucho por el documental, incluso la directora del certamen, la egipcia Amal Ramsis, le comentó que comenzó a circular mucho entre los activistas porque contenía “ese mensaje del despertar” de una nación ante la represión.

El documental se ha vuelto a visionar este año en el marco del décimo aniversario del festival y la directora ha regresado a El Cairo por tercera vez, donde ha visto “un ambiente muy triste, pasivo y desesperanzador”.

“Va a ser muy difícil después de una experiencia tan dura que la población vuelva a creer”, comentó.

Sickert rememora que la transición en Chile tras la caída de la dictadura fue un proceso difícil y, por eso, cree que los egipcios “tienen que estar preparados para el futuro”.

“Solo se desarrollará algo si se madura internamente. No basta con salir a calle para protestar, porque hay que saber construir un país después”, añade.

Esta cuestión se ve en el documental dado que las protestas en Chile no estaban preparadas, al igual que no lo estaban en Egipto, y los líderes estudiantiles tenían “ese ímpetu de la juventud”, pero “tienes que conocer el proyecto que viene. Tienes que saber que hay que desarrollar una política, confrontarse con los poderes, y para eso no están los sueños”, asegura la cineasta.

Tras la proyección del documental esta semana en El Cairo, Sickert respondió a las preguntas de los asistentes, que trazaron los mismos paralelismos.

“Fue muy emotivo ya que la gente hizo muchos paralelismos entre lo que sucede aquí y en la película”, afirma, y es que a fin de cuentas “el ser humano y los procesos sociales son los mismos, estemos donde estemos”, agrega la directora, que regresó a Chile después de vivir durante 25 años en Alemania.

Cuando Sickert acudió por primera vez a Egipto, “tenía prejuicios sobre las mujeres” árabes, aunque tras conocer a la gente que organizó y la invitó al festival, todo cambió.

“Se me abrió el mundo árabe. Encontré mis raíces más profundas”, dado que las latinoamericanas son “muy cercanas a ellas, mucho más que a los europeas”, destaca.

La directora explica que siempre hay que pasar por Europa, para ir de Latinoamérica a los países árabes, pero esta iniciativa creó “un puente” directo.

Por ello, decidió realizar un documental titulado “It’s only the beginning” (Es solo el principio), para el que reunió en Alemania a ocho cineastas árabes y les pidió que contaran su historia como mujeres y las dificultades por las que deben pasar en sus países de origen.

“Somos muy ignorantes sobre la historia de Oriente Medio. En el documental rescaté y profundicé en el tema, y te das cuenta de que no están todas en el mismo saco”, dice en referencia a las mujeres de esta parte del mundo.

Durante la producción del filme, que codirigió con la española Chus López Vidal, encontró que después de haber estado en contacto con las cineastas, ya no se cree que “la mujer árabe es una mujer oprimida. Ellas son fuertes”.

Después de lanzar su último documental, “Muertes anunciadas”, que explora la realidad del feminicidio en Chile a partir del relato de ocho casos reales, ahora está trabajando en un filme que se estrenará este año sobre el artista chileno Alfredo Jaar, además de dos proyectos del pueblo indígena mapuche en Chile y otro sobre qué piensan los chilenos de las “familias dueñas” del país.