¿Cómo nació la idea de querer ser presidenta de Chile?
-La verdad es que no fue una idea que naciera de mí.

¿Cuando chica nunca te vistieron de presidenta?
-Nunca. Vengo de una generación en que no había ninguna mujer para seguir ese ejemplo. Hoy, para las niñas es distinto. Cualquiera cree que puede ser presidenta. Es como mis hijos que creen que pueden salir campeones del mundo en fútbol y yo siempre creo que no, porque vengo de otra generación. Es bien curioso, porque yo me lo preguntaba muchas veces en la radio: ¿Qué le pasa a alguien que dice “quiero ser presidente”? Es tan grande esa responsabilidad. Y no fue una decisión que tomara yo, sino que fueron cosas que me empujaron a esta decisión.

¿Qué lo gatilló?
-Había algo que me hacía ruido en la cabeza: quiero cambios, quiero un país distinto. Superar esto que tenemos culturalmente tan metido respecto a quiénes son los que hacen política. Pensaba ¿tengo que esperar siempre que sean los otros los que hagan las cosas? ¿Me puedo quedar siempre en mi zona de confort? Y fue un ruido cada vez más intenso. Y cuando vino esta petición formal del Movimiento Autonomista y RD, empecé un proceso, comencé a pensarlo. No tomé la decisión de inmediato. Tenía que hablarlo con mi familia primero.

¿Tu familia qué te dijo? ¿tus hijos se imaginan a la mamá como presidenta?
– Tengo hijos de distintas edades. El mayor tiene 26 y es bien político. Estudió historia, hoy está haciendo un magíster en Sociología, y creo que se va a dedicar a la política porque le encanta. Él está súper entusiasmado. Y los más chicos no sé si todavía entienden bien, pero se embalaron. Y Aravena, que es mi marido, fue súper apoyador. Fueron calmándome, porque yo sentía una serie de temores.

¿Qué temores?
-¿Seré capaz?, ¿tengo la capacidad de hacer esto?, ¿puede alguien depositar su confianza en que yo pueda avanzar en esto? El temor a terminar destruida por una campaña política, a esta exposición distinta, sobre todo a mi familia.
Temores que no sé si uno los supera cien por ciento.

¿Nadie te dijo en el cacho que te estás metiendo?
-Los menos. Y me sorprende. Pensé que todo el mundo me diría “estai loca, no erís capaz”. Y no fue así. Y la verdad es que estoy decantando las cosas de a poco. Y creo profundamente que la política se hace desde todas partes. Y que la hacemos nosotros. Entonces, si creo en eso, por qué seguir delegándole la política a otros.

AFICIONADA

¿Te molestó que el ex ministro Jaime Mañalich te tratara de “aficionada”?
-Me llamó la atención, pero pensé: ¿el poder no es para los aficionados, sino que para los profesionales del poder? ¿Es para el club que hace política siempre? Y, si miramos para atrás, ¿son aficionados o no los que hacen grandes políticas públicas que no resultan y que son un fracaso como el Transantiago? ¿Son aficionados o no los que armaron este gran sistema de las AFP que tiene al país marchando una vez por mes? Entonces bienvenidos los aficionados. A mucha honra, ser aficionada.

¿Te da lata ese ninguneo por venir del periodismo a la política?
-Pucha, qué nos ningunean harto a los periodistas, ja, ja, ja.

Pero ahora están de moda.
-Así parece, ja, ja, ja. No me va el ninguneo. Si bien siempre voy a tener varios temores, y no sé si alguna vez me sentiré cien por ciento segura de ser presidenta, al mismo tiempo confío en mis capacidades.

Siempre has dicho que te hace mucha ilusión un partido donde cualquiera pueda llegar a ser presidente de Chile. Uno creería que se necesitan ciertos atributos.
-Qué se espera de un presidente o una presidenta. La verdad, no podría definirlo. Creo que hemos tenido presidentes y una presidenta con liderazgos bien distintos. Cuando uno gobierna, no gobierna sola. Puede tomar las decisiones, pero se gobierna con un conjunto de personas que llevan adelante un proyecto de gobierno. No creo que solo puedan ser ingenieros, médicos, y abogados que lleguen a ser presidentes. Tienen la impronta de haber estudiado afuera y no me cabe la menor duda que son capaces, pero gobernar no es solamente la inteligencia de la academia. Y ahí no me amilano por ser periodista. Cuántos grandes líderes perdemos en el camino por cómo está construido Chile. Me hace ilusión un país donde cualquier cabro chico que nazca donde sea diga: “sí, yo puedo ser presidente” y que, efectivamente, pueda serlo.

¿Pero basta con ser una periodista con opinión para gobernar un país?
-No, no basta con ser periodista con opinión. Gobernar un país, si bien tiene que ver con la figura presidencial, tiene más que ver con hacer sentido a los ciudadanos. La idea nuestra es correr el cerco a algo con más justicia. No es que si llego a la presidencia pah, vamos a cambiar todo. Este es un camino que se va haciendo, pero un camino sin retroceso. Yo creo en una política súper luminosa.

¿Por qué crees en una política luminosa?
-No creo que la política sea nefasta, oscura y mala. La gente dice: no soy político. Pero no poh, sí es político. Uno es político cuando discute en su casa de lo que quiere para el país o del sistema de pensiones que quiere, eso es hacer política. Cómo no va a ser luminoso el sentarse con un grupo y buscar que más ciudadanos apoyen una acuerdo social para ellos mismos.

¿Cómo encantar a esa ciudadanía que no participa en política o que solo hace política desde Twitter?
-Ese es el gran desafío. No es solamente encantar por redes sociales y que te digan “me gusta”, que también es algo de eso, es hacer sentido a las personas. Por qué se crea el Frente Amplio y se genera esta candidatura, no solamente porque buscamos otra manera de ejercer el poder o buscamos un Chile distinto, sino porque también nos gustaría que mucha de la gente que entró en una apatía permanente, tenga ganas de participar de un colectivo.

¿Tu candidatura responde a una estrategia electoral? Eres un rostro que concita interés de la gente…
– Sí. Es indudable que tengo un terreno ganado, porque tenía una cierta imagen. Si esto ayuda, bienvenido sea. La idea de esta candidatura va a ser siempre colectiva. Y va a ir muy de la mano de los candidatos al parlamento del Frente Amplio. La idea es instalar al Frente Amplio en el parlamento.

Que se presenten periodistas a La Moneda puede ser visto como signo del fracaso del sistema político.
-No diría eso. Porque no escapo al rótulo de político. Me lo he cuestionado harto. No sé si es eso directamente. O es que, al final, quienes están ejerciendo esos cargos e intentan la votación popular, son siempre los mismos. En algún momento, los candidatos obvios para todos, iban a ser Piñera y Lagos. La pregunta es por qué la clase política fracasó en ese sentido, ¿es porque la gente no quiere a políticos o no quiere a los mismos políticos? Me inclino más por lo segundo. Ese club de políticos se volvió obsoleto. No tiene que ver con que busquemos a periodistas específicamente, sino que estamos abriendo una diversidad un poquito mayor.

A propósito de periodistas, se pusieron de moda los periodistas opinantes, como Matamala o la Rincón, que parecieran predicar desde una tarima.
-Se armó cierta polémica por eso. Cuando hacía los editoriales en la radio o tele, siempre trataba de no instalarme desde esa superioridad moral, casi como de Mesías, pero no creo que uno sea así. No es que se esté comparando con uno mismo. Cuando criticaba lo que pasaba en el parlamento con la gente que recibe mesada para votar de cierta manera, no estoy poniéndome como ejemplo de que yo jamás haría eso. Ahí sería una cosa más moralista, como yo tengo toda la moral y ustedes no.

A veces pareciera que tiene que ver con eso.
– Lo que hacen desde su tribuna es cumplir un rol ciudadano, de exigirle algo a los que regulan nuestra vida. Y por eso es que uno entrecomillas les cobra la cuenta. Creo en ese tipo de periodismo. Es más honesto. A mí me gusta saber qué piensa el periodista, dónde se ubica. No creo en este periodismo aséptico sin ningún punto de vista, que no arriesga nada.

PELO CORTO

Igual te debe seducir el poder para querer ser presidenta.
-Evidentemente, esto se trata de búsqueda del poder. Pero para mí, el poder no es un fin. Me gustaría tomar ese poder, pero para devolvérselo a los ciudadanos y entender que el colectivo puede tener un poder importante. Pero no poder por poder.

¿Fuiste presidenta de curso?
-Claro, fui varias veces presidenta de curso y directora de la revista del colegio.

¿Eras mano dura o flexible?
-Es que eran como esas presidencias, como de básica, en el que se impone el más gritón, ja, ja, ja. Un poco era eso. Pero lo que más inclinó fue sentir que uno de repente tiene ciertos roles que cumplir. Esto puede ser una suerte de anécdota. Cuando llegué a La Red puse ciertas condiciones, como respetándome a mí misma, dije que no me pondría a dieta ni me cortaría el pelo. Cuando uno llega a la tele, hay una cosa de la imagen súper fuerte. Encontraba que mi físico no se ajustaba al molde de la tele. Y no transé con eso. Alguna vez lo conté en una entrevista y causó revuelo. Tuve un feedback muy potente, sobre todo de las mujeres.

Has dicho que tu pelo es una declaración política.
-Exacto. Es una posición respecto a la diversidad.

¿Por qué crees que la gente confía en ti?
-Tiene que ver con un trabajo previo, haciendo editoriales en los diversos medios en los que he estado. La gente entendió que yo hablaba como periodista con un punto de vista. O reconocen la honestidad con que uno se planta. Por ahí se fue haciendo este link de confianza, que igual es súper grande.

Una gran responsabilidad.
-Sí, a mí me inquieta. En un país donde nadie confía en nadie que te digan: ‘yo confío en ti, ojalá tú puedas hacer esto’. Es fuerte.

Hay que tener cuero de chancho para aceptar una precandidatura. Te van a buscar todas las yayitas posibles. El fin de semana La Tercera sacó una nota sobre tus “vínculos” con tu hermana…
-El titular no tenía nada que ver con la historia. Mi hermana, efectivamente, es directora de un banco. Mi cuñado, efectivamente, trabaja en Moneda Asset. Pero plantear la nota con el título del vínculo mío con el mercado financiero local, es extremar la posición. Porque cuál es el vínculo, ¿que soy hermana de alguien que trabaja ahí, que mi cuñado trabaja allá? Pero me llamó más la atención que entraran a una cierta intimidad, como cuano decía: “no se visitan regularmente, se encuentran en los asados familiares”. Eso me impactó. Eso no es verdad. Con mi hermana nos vemos mucho, hablamos siempre.

Pero eres periodista, sabes cómo funcionan los medios, debes estar preparada para eso.
-Sí, pero quiero hacer la salvedad no sé si uno está preparada para todo.

No crees en eso de que hay que tener cuero de chancho para todo.
-No creo en tener cuero de chancho. A uno no le pueden resbalar las cosas. O esta frase clásica: la política es sin llorar. No, la política tiene que ser con llorar todo el rato, si no pa qué uno está. Además, la política del sin llorar qué significa: qué todo vale en la política, que no importa lo que nos digamos, que no te tiene que impactar o, peor aún, que lo que le pasa a la gente no te debiera importar porque esto es sin llorar. Es la peor frase que podemos usar en política.

A propósito de yayitas posibles, ¿hay algo que nos quieras confesar?
-Tantas cosas que tendría que confesar, ja, ja, ja.

¿Algún vicio?
-Fumo cigarros, ja, ja. No tomo mucho, eso sí. Es chistoso esto que a uno le digan cosas que confesar. No sé, soy mal genio, ja, ja, ja.

¿Has probado drogas?
-No, fíjate.

¿Nunca, nunca?
-Un pito probé en la universidad, pero muy poco y no sentí nada. En la época universitaria te decían: Esto es marihuana y podría haber sido yerba mate a esa altura, ja, ja. Para serte honesta, se supone que fumé marihuana, pero no me pasó nada. Después nunca le agarré la mano.

¿Legalizarías la marihuana?
-A mí me gustaría que fuera una ley efectiva la despenalización de la marihuana. Me parece súper interesante el trabajo que ha hecho la Ana María Gazmuri con la fundación Daya, pero son opciones personales. En el caso de la marihuana no sé si hará más mal la marihuana o los ansiolíticos.

LA TRANSICIÓN

¿Cuál es tu historia política, militaste en algún partido?
-Nunca he sido militante. Al principio, cuando reporteaba, me tocó cubrir política. En ese momento pensaba que la política era solo para algunos. Sentía que si cubría política no podía estar militando en un partido político.

¿Pero tenías cercanía con algún partido?
-No, pero siempre voté Concertación. Luego salí de la Concertación y voté por MEO, porque me hacía ilusión un Chile distinto.

¿Qué provocó tu quiebre con la Concertación?
-Después del gobierno de Ricardo Lagos, a quien le tengo harta admiración, pues ha sido un político muy importante en Chile, me di cuenta que las explicaciones que daban para que no se hicieran cambios eran las mismas que daban en el 92 y ya estábamos en el dos mil y algo. Me empecé a dar cuenta que todo lo que hizo la dictadura en instalar un modelo, que es mucho más que un modelo económico, es un modelo cultural, terminó por cobrarnos la cuenta. Ahí le cobré a la Concertación. Toda esa rebeldía que fue la Concertación de un principio, se aplanó. Y empecé a buscar otras rebeldías.

¿Cuál es tu juicio de la transición?
-Fue una oportunidad perdida. Pero no soy de las que cree que la alegría nunca llegó. Yo, que viví la dictadura desde que casi nací, cambiaron muchas cosas durante la Transición. Se nota que terminamos una dictadura y empezamos una democracia.

¿Por qué está tan agotada la izquierda?
-La pregunta es quién es de izquierda. La Nueva Mayoría no está en la izquierda. El PS hoy no es de izquierda. El PC tiene una vocación de izquierda, pero si vamos al conjunto, no es una agrupación que esté en la izquierda, más bien están al centro. De hecho, lo decía Fernando Atria: “los socialistas volvamos a ser socialistas”. Es extraño que los socialistas vivan muy bien el modelo que tenemos. La Nueva Mayoría ha derivado en algo que no le está haciendo mucho sentido a las personas. Pero es un problema de ellos, no del Frente Amplio.

Votaste por MEO.
-Valoro a MEO, porque tenía el mejor de los programas de gobierno, solo le faltaba lo de la ciudadanía. Pero le faltó reconocer inmediatamente, y no años después, lo que pasó con el financiamiento de su campaña y con las platas de SQM. Debió abrir todas sus cuentas y explicar todo a ver si uno volvía a confiar. Pero no lo hizo.

¿Votaste alguna vez por Bachelet?
-Voté por ella en la primera campaña, esta no. Pero le tengo respeto. Ha pagado muchos platos rotos por ser mujer, le achacan mil cosas que jamás dirían de un hombre. Le tengo estima por eso. Pero no comparto sus forma de hacer política. No voté por ella esta vez, pero me hacían ilusión su reformas, sentía que venía un cambio importante, pero después fue un ripio tras otro, por cosas de ella, por quienes eran sus ministros de mayor confianza y lo de Caval, que destruyó la adhesión más firme que pudo tener. Es como la herencia de la Concertación, avanzar dos pasos y retroceder uno y tres cuartos.

¿Qué piensas de Piñera?
-Su discurso está más a la derecha que su anterior candidatura. No sé cuál es el verdadero Piñera, no sé si es el político o el hombre de negocio, no sé si es el de bien de la derecha o una nueva derecha, no sé. No me gusta Piñera. Su relación con los negocios es lo que no quiero para un presidente de Chile.

MEDIDAS

¿Cuál sería la primera medida que tomarías si llegas a La Moneda?
-Como la mujer es el primer objeto de discriminación, mi primera medida sería un gabinete paritario.

¿Serías parte de cambiar el sistema de mercado?
-Sí, no creo en el sistema neoliberal actual. Creo en una economía con roce humano. De partida, creo en derechos básicos que no están garantizados por el Estado.

¿Estatizarías el agua, por ejemplo?
– Este sistema, único en el mundo, donde está toda el agua privatizada, tiene que cambiar. Pero son diálogos que se deben dar en democracia y con la ciudadanía. No tiene que ver con decisiones de una persona que llega a ser presidente.

¿Eres partidaria de pasar la retroexcavadora y borrar con todo?
-Una vez dije en la radio: “yo quiero reivindicar la retroexcavadora”, ja, ja. Porque se ha hecho mucha caricatura con la retroexcavadora. Es imposible empezar todo desde cero, porque construiste un país de una cierta manera. Sí creo en cambios estructurales y no cosméticos. Un cambio estructural es algo profundo, de base, pero no quiere decir que uno destruya todo. Me cansó tanto esa caricatura, porque en un momento también la critiqué y qué lata partir con una frase tan dura cuando se quiere crear un sistema alternativo. Pero con el paso del tiempo, cuando tenía a los panelistas que eran más bien a fines a Piñera, volvían con el cuento y me saturó y dije saben que… la reivindico, porque nada parte de cero, todo parte de algo.

¿Cuál es tu diagnóstico de Chile, está todo mal?
-No veo todo mal ni que se esté cayendo todo a pedazos. Hay una ciudadanía que aún valora mucho a la familia, a sus amigos, que se compromete con el bien común, y lo hemos visto en las distintas marchas. Eso es fascinante.

¿Y a nivel de Estado?
-Se agotó la forma en que hoy opera Chile. Hay que preguntarnos qué queremos como Estado. No quiero un Estado totalizador y que tome todas las decisiones, pero quiero uno garante de derechos sociales, que sea fuerte para llevar adelante esos derechos y pueda cobrar los impuestos que corresponden.Tampoco me cierro a la discusión si el transporte deba ser estatal o no en Santiago.

¿Cuál debiera ser la relación del Frente Amplio con los empresarios?
-Una buena relación. Cuando hablamos de empresarios echamos a todos en el mismo saco. No me ha gustado en el último tiempo los roles que han jugado los gremios empresariales. Se instalan desde una posición de sus intereses por sobre todo, incluso manejando una verdad a medias, respecto a temas como la incertidumbre o casos de corrupción y la reacción que hay entre el empresariado.

¿Eres partidaria de subirle los impuestos a los empresarios?
-Sí.

¿Cuánto le subirías?
– No es llegar y tirarse, hay cifras de la OCD, por ejemplo. Alcanzar el promedio OCD, subir un poco más el promedio. Hay que mirar las cargas tributarias de los hiper ricos, soy partidaria que se le suba el impuesto a la gente que gane más. Y los que obtienen ganancias millonarias y que lucran con nuestros recursos naturales, tienen que pagar un impuesto mucho más alto. No solamente están pagando poco, no pagan un impuesto específico, por ejemplo. Hay royalties para el cobre, pero no los hay para la pesca ni las forestales.

¿Qué te parece el abuso de las empresas?
– Hay una perversión en la exigencia de utilidades cada vez más altas, sin techo ni tope. ¿Qué hacía que la Polar, por ejemplo, hiciera todo lo que hizo para engañar a todos los fiscalizadores, a la misma bolsa? Era el afán de una ganancia permanente. ¿Qué hace que empresas, como la papelera CMPC con SCA, hayan llegado a un acuerdo para coludirse? La idea de asegurar un negocio. Hay una perversión de utilidad que termina en que haya un abuso de los que lo pueden hacer, habitualmente los grandes, no los chicos.

¿Tu expropiarías la CMPC?
-No. Creo sí que el Estado debería jugar un rol cuando hay colusión y no solamente en el sentido de que tiene que poner penas, sino que, por ejemplo, dejarlos fuera de todas las licitaciones del Estado. Creo en una legislación mucho más dura, que exista la pena de cárcel para estos casos y multas que realmente les dolieran, que estuvieran a punto de perder el negocio.

¿Quiénes son los malos empresarios? ¿Tienen nombre y apellido?
-Todos los que han abusado, los que estuvieron en el cartel de pollos. La papelera y SCA son malas empresas. Hay serios problemas con la ética empresarial. Creo que la relación ejecutivo- trabajadores tiene muy poca ética ¿En qué sentido? En que las diferencias entre el que gana mucho y el que gana menos es una cantidad de veces que no se en qué otro país del mundo se repite. El hecho de que tengamos tan poca sindicalización en Chile, es también un problema ético, porque no hay una negociación equilibrada. Creo que hay falta de ética también en el tipo de publicidad que se hace, que muchas veces es sexista y que no guarda ninguna relación con la población chilena.

¿Eliminarías las AFP?
-Sí, a mí me gustaría que se cambiara el sistema, que no hubiesen AFP. No creo en un sistema de ahorro individual, que ahorro para mí mismo y todo es el camino individual me tiene saturada.

Hay gente que quiere que el 5% vaya directo a su bolsillo.
-Entiendo, pero no lo comparto. Estamos viviendo en una sociedad que se armó de manera muy individual. Te bombardean todo el día de que tú camino es el camino propio. Es muy difícil que hagamos colectivo así. Me gustaría que no hubiera AFP y que existiera un sistema de seguridad social en Chile. Me abro a varios sistemas que me parecen interesantes. No cierro la puerta a discutir en serio si podemos retomar un sistema de reparto, pero también hay otros sistemas mixtos que han seguido en otros países, en que el Estado toma un rol fundamental, pero además dependiendo del monto del sueldo, parte se destina a un fondo para todos y otra a un tipo de ahorro privado. Puede haber cooperatividad. Pero este sistema, tal como está, no debería seguir existiendo. Debe haber un sistema de seguridad social que sea en igualdad de condiciones para todos los chilenos. Por eso, junto con terminar con las AFP, terminaría con el actual sistema de pensiones de las fuerzas armadas y carabineros.

¿Y las isapres debieran seguir existiendo?
– Me encantaría que Fonasa pudiera recibir a la gente de sueldos altos, que fuera un sistema que no esté armado solo para una salud más asistencial, sino que fuera realmente un sistema de seguro estatal. Pero hoy no funciona. Siempre empujan los sueldos altos a las isapres. Me gustaría que hubiese una competencia distinta también. De partida, me gustaría que actuara la ley y que las isapres no tuvieran la posibilidad de esta integración vertical, porque se hacen el negocio todo el rato. Un controlador es dueño de varias isapres. Eso no puede ser.

¿Tienes isapre o Fonasa?
-Tengo isapre, estuve en Fonasa, pero como es inversamente proporcional al sueldo, prácticamente a uno no le conviene, entonces uno se va a la isapre.

¿Eres partidaria de la educación gratuita universal?
-Sí, creo en la educación como un derecho. No estoy de acuerdo con el copago. Era un buen sistema eliminarlo para que se pueda optar con un grado mayor de decisión, pero tanta libertad de decisión en Chile no existe.

¿La educación gratuita universal la harías de inmediato o harías como Bachelet que fue de a poco y que anduvo guateando?
-Guatearon por otras cosas, no porque no tuviesen una buena intención de un cambio. Guatearon porque no había convicción en la Nueva Mayoría, pero yo creo que ninguno de estos caminos es rápido. Sería comenzar un camino, pero corriendo la barrera un poquito más allá, pero no retroceder.

¿Le darías mar a Bolivia?
-Tengo ideas súper claras para lo que me gustaría con Bolivia. Hay un tema pendiente con nuestros vecinos. Hoy, cuando hay una situación política y jurídica con Bolivia, emitir cualquier tipo de opinión no es lo que corresponde, porque es intervenir políticamente en algo que está el Estado de Chile. Además, que en el Frente Amplio no es un tema 100% resuelto.

FRENTE AMPLIO

El Frente Amplio es un conglomerado con posturas bien radicales. ¿Eres tan revolucionaria como el movimiento?
-No lo soy, pero me encanta el rol de la rebeldía y de ser revolucionaria. Mi generación es absolutamente menos rebelde y les envidio completamente la rebeldía a toda la gente que he ido conociendo del movimiento.

¿Conoces todos los partidos del Frente Amplio? Hay uno que se llama Partido Pirata.
-Me gusta que haya harto desparpajo, ja,ja. Me gusta que le pongan el nombre con que se sientan bien.

“Beatriz Sánchez apoyará lo que defina colectivamente el Frente Amplio”, dijo Gabriel Boric. ¿Dónde quedará tu opinión personal frente a las del FA?
-Hoy represento a un sector, pero seguiré emitiendo opiniones, porque tampoco me retractaré de lo que he dicho.
Pero mi opinión no se impone por ser la candidata. Soy una ciudadana al servicio del programa. Cuando se toma un camino como este, se pierde independencia.

Andrés Velasco tildó a Boric de machista y autoritario por lanzar esa frase.
-Se guió más por el titular y no por la nota que era explicativa. Lo que dice Gabriel es cierto: el Frente Amplio toma las decisiones, y yo soy parte del Frente Amplio. No me mando sola, es una frase que puede sonar machista, pero no me represento a mí misma, soy parte de un colectivo.

Hubo una queja de algunas mujeres que decían que habían sido machistas cuando un medio tituló sobre tu posible candidatura como “la candidata de Jackson y Boric”.
-Me pareció curioso. Se nota en mucho en los titulares de los diarios en general, no solamente con mi caso, el machismo. Cuando Carolina Goic se lanzó, o quizás un poco antes, un titular decía “Los diputados tras Carolina Goic”. Es el reflejo perfecto del peso cultural que tenemos.

¿Qué busca el Frente Amplio con tu candidatura? ¿Restarle a la Nueva Mayoría?
-No creo que el Frente Amplio le esté haciendo la guerra a la Nueva Mayoría.

Bueno, la Nueva Mayoría ya es un cadáver.
-Sí, pero no nos achaquen esa culpa a nosotros… ja, ja. La Nueva Mayoría ha hecho las cosas para terminar donde está, no tiene que ver con el Frente Amplio.

¿El Frente Amplio está traicionando a la Nueva Mayoría?
-No los traicionamos para nada.

El Frente Amplio no se definió como de izquierda sino como un movimiento ciudadano.
-No lo planteó como una distancia de la izquierda, no es que renieguen. El Frente Amplio pretende buscar un margen mayor al de la izquierda. La idea es mezclar a movimientos sociales bien transversales. Y ahí la definición estrictamente de izquierda no tiene sentido, porque no convoca a todos.

¿Y tú te defines de izquierda?
-Me defino por la vereda de izquierda democrática.

La Nueva Mayoría quiere una unidad con el Frente Amplio para derrotar a Piñera.
-Eso es como el voto por el mal menor y no creo en eso. La gente debe votar por quien está convencido. Aquí no se trata de votar por el menos malo o por este para que no salga este otro.

¿No crees que el Frente Amplio es el mejor aliado de la derecha, como creen algunos?
-No lo plantearía así. Ese es como el camino del chantaje. Como si no votas por nosotros, van a salir ellos. No creo en eso.

El PS se negó ir a primarias…
-Un contrasentido. Eran los que llevaban más militantes fichados y, a la hora de responder a esa militancia, no harán consulta a militantes. Qué contrasentido más grande. Para qué trabajar tanto con adherentes si no le pedirás su opinión.

Alejandro Guillier peló al Frente Amplio por no tener cultura de acuerdos.
-Sí, pero tiene que ver con más declaraciones en la calentura de la campaña. También lo he escuchado de otros. Creo que él desconoce mucho los procesos del Frente Amplio.

Antes de meterte en campaña, ¿te gustaba Guillier?
-Me gusta como persona, lo quiero mucho y le tengo el mayor respeto. Pero hace mucho tiempo que miraba afuera de la Nueva Mayoría para mis votos. Hoy la Nueva Mayoría no me seduce nada.

Alberto Mayol dijo que era un candidato pobre. ¿Cómo estamos por casa?
-Yo también renuncié a todos los trabajos y el que parará la olla será Aravena. Nos tendremos que apretar el cinturón en la casa. Evidentemente, una campaña cuesta plata, por logística básicamente. Uno tiene que recorrer Chile. Eso significa viajes, estadías, almuerzos. Nosotros nos vamos a ceñir a la ley. Queremos ser súper transparentes. Porque es un tema delicado y hay que ser muy responsable. Subiremos todos los gastos a la web.

¿Hiciste la declaración de tu patrimonio?
-La voy a hacer. Yo decía que no sé si valga tanto la pena si no tengo mucho que llenar, pero la queremos hacer… Claramente será muy distinta a la de Farcas, ja, ja, ja.

De no pasar a segunda vuelta, ¿a quién apoyarías?
-No me pongo en esa situación. Nosotros vamos a pasar a segunda vuelta.