El hallazgo de una sala con parafernalia militar nazi en un cuartel alemán avivó hoy la polémica sobre la permisividad del ejército germano ante la ultraderecha, lacra que la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, ha decidido erradicar.

Según reveló hoy el semanario alemán Der Spiegel, en un cuartel de la localidad de Donaeschingen, en el sur del país, hay una sala de reuniones decorada con objetos de la Wehrmacht (el ejército nacionalsocialista), desde cascos militares a armas y medallas.

El cuartel fue visitado por inspectores del ejército tras recibir un aviso en el marco de la investigación abierta por Defensa tras estallar el caso de Franco A., un teniente que se registró como solicitante de asilo sirio y que se sospecha que planeaba un atentado de carácter xenófobo.

Von der Leyen visitó la pasada semana el cuartel en el que estaba destinado el teniente para hablar con sus compañeros y mandos y denunció la existencia también en esas instalaciones de una habitación en la que se mostraba parafernalia nazi.

“La Wehrmacht no tiene nada en común con el Bundeswehr -el ejército actual-“, subrayó entonces la ministra, cuyo departamento reveló que en 2014 el teniente detenido había presentado una tesis de máster de contenido “racista y extremista” sin que se abriera ningún expediente.

El popular diario Bild informó hoy también de que en ese mismo cuartel, situado cerca de Estrasburgo (Francia) y en el que está destinada una brigada franco-alemana, en 2012 varios soldados dibujaron en el suelo una cruz gamada de cuatro metros después de un partido de la Liga de Campeones.

Ese caso sí fue denunciado a las autoridades militares y, según fuentes de Defensa citadas por el periódico, una veintena de soldados fueron interrogados y tres fueron multados y expulsados del Ejército.

Según datos del Ministerio, los servicios de inteligencia militares investigan 280 casos de presuntos ultraderechistas miembros del ejército, motivo por el que han sido expulsados 18 soldados en los últimos cinco año.

En declaraciones a la primera cadena de la televisión pública alemana, Von der Leyen asumió que hay que prepararse para nuevos casos y avanzó que se está investigando la existencia de redes ultraderechistas en las fuerzas armadas.

Nada más conocerse el caso de Franco A., publicó una carta abierta en la que se preguntaba si no había habido en el ejército un “falso espíritu de cuerpo” y un “problema de actitud” y de “liderazgo”.

Al anunciar la apertura de una amplia investigación, recibió el respaldo de la canciller, Angela Merkel, aunque fue criticada desde las filas socialdemócratas, que denunciaron su afán de protagonizar titular en los medios, y desde el propio ejército, que se sintió cuestionado.

Von der Leyen pidió disculpas a los mandos militares y ha asumido que ella misma ha cometido un “error” como responsable de Defensa al no haberse ocupado antes y con mayor profundidad de este problema.