El abogado del General Director de Carabineros Bruno Villalobos, se refirió a las diligencia ordenada por el juez Mario Carroza, en la que hace unos meses, la máxima autoridad de la institución uniformada declaró en calidad de testigo en la investigación por la muerte del estudiante de ingeniería de la Universidad de Chile, Patricio Manzano, en febrero de 1985.

La muerte de Manzano ocurrió por un paro cardiorespitario tras un operativo policial. Villalobos en esa época era teniente de Fuerzas Especiales y habría participado en su detención.

Por ello su abogado Jorge Parra, también funcionario de Carabineros, en la Dirección de Justicia de la institución- respondió habló con El Mercurio.

“Al general director no se le imputa ninguna responsabilidad. Él está cooperando con la investigación, como también lo han hecho decenas de testigos en la causa”, asegura Parra.

También dijo que Villalobos “declaró precisamente su participación en los traslados de los estudiantes” y que “considerando que no le correspondió ninguna otra actuación, se descarta enfáticamente cualquier participación de interés penal en los hechos”.

“Es absolutamente normal que se le haya citado, debido a las características investigativas de la causa que supone la reconstrucción de dos secuencias de hechos de interés penal”, explica Parra.

El abogado se refiere a que uno de los operativos se inició en San Felipe, Llay Llay, Los Andes, Casuto, Patagual y Lo Calvo, cuando fueron detenidos 100 estudiantes que participaban en trabajos organizados por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), detención que fue “ordenada por la autoridad ministerial de la época para ser materializada por Carabineros”, explica el abogado y agrega que “algunos de los estudiantes mencionados fueron trasladados a dependencias de la escuela de formación de suboficiales de Los Andes por quien a la sazón era el teniente Villalobos Krumm”.

Este operativo de detención se investiga para aclarar las circunstancias que produjeron la muerte de Manzano, la madrugada del 9 de febrero de 1985, en una ambulancia camino a la Posta Central desde la Primera Comisaría de Carabineros en Santiago.

Para Parra, Villalobos “no tuvo participación alguna en ninguna de las dos secuencias, correspondiéndole, por órdenes superiores, solo trasladar a un grupo de los estudiantes antes aludidos desde el lugar de su detención, en la Quinta Región, hacia la referida escuela de formación, permaneciendo siempre en el vehículo policial, fuera de las dependencias de aquella”.

El abogado sostiene que el actual General Director, tras recibir una orden, “procedió a trasladar a algunos de los estudiantes en el mismo vehículo a Santiago, lugar donde luego de entregarlos, aproximadamente a las 21 horas -en el caso de los varones, a la Primera Comisaría de Santiago- ,se retiró del lugar a dependencias de su dotación de origen, a saber, la repartición correspondiente a Fuerzas Especiales”.