El 10 de junio, la viuda del dictador Augusto Pinochet, Lucía Hiriart, debería ser dada de alta del Hospital Militar donde permanece internada desde el 26 de mayo con el diagnóstico de neumonía por influenza. El mal que la aqueja es uno de los tantos que arrastra la anciana de 94 años que acompañó a Pinochet en su mandato y que se hizo conocida por su ambición y por ser tan despiadada como su esposo. En el libro Doña Lucía, de Alejandra Matus, se recoge la personalidad de la exprimera dama cuando, por ejemplo, se refiere a Carmen Gloria Quintana, quemada viva en 1986 junto a Rodrigo De Negri: “Para qué se queja tanto esta niña, si se quemó tan poco”, dijo en aquella época.

De esa mujer dura, queda muy poco. Los amigos que han acompañado a la familia Pinochet en cada hospitalización de Lucía Hiriart aseguran que padece “los males propios de su edad”. Su parte médico, que conoció The Clinic Online, es más categórico: Depresión, demencia senil y una serie de trastornos digestivos aquejan a la viuda de Pinochet que, cada cierto tiempo, debe ser hospitalizada y que cuando está en su departamento en La Dehesa recibe cuidados médicos constantes. En 2016, por ejemplo, fue operada por una trombosis en las caderas.

Su deterioro, en especial en el área cognitiva, ha sido rápido desde el año 2016, cuando declaró ante el ministro Guillermo de la Barra en el marco de la investigación del caso Cema-Chile, que busca conocer el destino de la venta de inmuebles y el delito de malversación de caudales públicos.

En ese entonces, sostuvo que las transacciones inmobiliarias con bienes del Estado buscaban “financiar las actividades de Cema-Chile; todos los dineros producto de esas ventas volvieron al patrimonio de Cema-Chile. Nunca se distrajeron esos dineros para fines particulares, ni míos ni de mis familiares. Tampoco para algún integrante de la junta directiva. Todos los dineros fueron enterados a Cema-Chile. Por mí no pasaba ni un centavo. Sí recuerdo a Julio Véjar, a quien yo contacté para que trabajara en Cema-Chile como administrador o gerente. Quisiera agregar que Cema-Chile cumplió un rol muy relevante para este país en los años 70 y 80, donde las necesidades eran múltiples y los recursos escasos”. Un cercano recalca que difícilmente hoy Lucía podría hilar esa explicación y que, más allá de lo que arroje la indagatoria, es muy difícil que pueda ser juzgada.

Retiene cada vez menos información y ha permanecido ajena a todas las polémica que genera su nombre, como la noticia sobre la millonaria pensión pagada por la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) de $3,1 millones, que recibe desde la muerte de Pinochet el 10 de diciembre de 2006. La viuda negra es hoy, a los 94 años, una sombra de sí misma.