Ernest Hemingway encarnó como nadie en su vida y escritos lo positivo del entendimiento entre Estados Unidos y Cuba, por lo que estudiosos del autor que se reúnen estos días en La Habana advirtieron hoy de que una marcha atrás en el “deshielo” haría un flaco favor al legado del premio Nobel.

“Hemingway es muy amado en los dos países, tienen eso en común, ese amor por un escritor que era a la vez americano y, en cierto modo, cubano por elección”, afirmó a Efe Valerie Hemingway, nuera del autor de “Adiós a las armas”.

Quien también fuera la última secretaria de Ernest Hemingway tuvo hoy a su cargo la apertura del 16 Coloquio Internacional Ernest Hemingway, que se prolongará en la capital cubana hasta el próximo domingo con la asistencia de decenas de expertos y académicos internacionales y de la isla.

Este evento bienal, que en 2015 se celebró con la buena noticia del deshielo diplomático entre EE.UU y Cuba tras medio siglo de enemistad, comenzó esta nueva edición nublado por la incertidumbre sobre qué ocurrirá mañana viernes, cuando se espera que el presidente Donald Trump anuncie cambios en la política de Washington hacia la isla.

“Creo que si el presidente Trump da marcha atrás en las relaciones, estará de verdad desfavoreciendo a su país”, sostuvo Valerie Hemingway, para quien un retroceso en el deshielo es “una tragedia” porque impediría a sus conciudadanos conocer “este maravilloso paraíso” y a su “amistoso e inteligente” pueblo.

Además, aseguró que desde que se restablecieron las relaciones bilaterales hace dos años y medio, la Universidad de Montana, el estado en que ella reside, envía estudiantes cada año a la isla.

Con todo, precisó que su célebre suegro, que vivió dos décadas en la isla, nunca quiso involucrarse en la política cubana. En 1960, tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro, Hemingway declaró que había visto ya “muchos regímenes en Cuba” sin que ello interfiriera en su dedicación a la escritura.

“Lo que él amaba de Cuba es que podía simplemente dedicarse a escribir, a disfrutar del deporte, de sus amigos… Trataba de mantenerse alejado de la política diaria”, refirió la nuera del literato.

Otro de los lugares que acusarían una marcha atrás en la relación entre Cuba y EE.UU, en especial si se imponen nuevas restricciones a los viajes de ciudadanos de ese país, es el Museo Hemingway, ubicado en la finca “La Vigía”, la que fuera residencia del autor a las afueras de La Habana desde 1940 hasta su suicidio en 1961 en EE.UU, y que permanece tal y como él la dejó.

“La Vigía” recibió el año pasado unos 120.000 visitantes, de los que alrededor de la mitad eran estadounidenses, comentó a Efe la subdirectora del Museo Hemingway, Isbel Ferreiro.

“Es un hecho que desde la apertura (de EE.UU a Cuba) hay más visitantes estadounidenses, lo cual es muy bueno, porque permite un intercambio cultural entre los dos pueblos que se ven representados en Hemingway, un norteamericano que amó mucho a Cuba y pasó 21 años de su vida viviendo en esta isla”, señaló Ferreiro.

A su juicio, si EE.UU. endurece las condiciones para que los estadounidenses viajen a la isla sería “una lástima” porque citas como la de hoy permiten un “intercambio cultural y académico muy importante”.

“Nos permite confrontar investigaciones, los trabajos más recientes que se han realizado sobre la vida y obra del escritor, lo cual nos nutre no solo a nosotros, sino al mundo entero. El mundo merece conocer sobre el verdadero Hemingway”, agregó la estudiosa.

El Coloquio Internacional conmemorará en esta edición los 80 años de “Tener y no tener” y los 65 de “El viejo y el mar”, con la presencia de 26 expertos de Italia, Japón, España, Argentina y Estados Unidos, y 25 académicos cubanos para disertar sobre sus últimas investigaciones en torno a la vida y obra del estadounidense.

Entre los temas de esta edición se encuentran la relación del literato con Cuba; sus facetas de cazador y amante de las armas; y una ponencia sobre las mujeres a las que Hemingway amó y con las que “vivió y socializó” durante su tiempo en la isla.

También se abordarán aspectos como las cruciales experiencias del escritor a los 18 años, cuando se inició en el periodismo de guerra.

Junto a los contenidos académicos, se repetirán actividades tradicionales de este encuentro como las visitas a lugares de La Habana vinculados al autor de “Por quién doblan las campanas”, entre ellos la habitación 511 del hotel Ambos Mundos donde se alojó siete años.

Otros de los escenarios habaneros de Hemingway son el bar “Floridita”, donde el premio Nobel se acodaba a beber daiquiris y el pueblo marinero de Cojimar, inspiración de “El viejo y el mar”.