¿Creciste escuchando la música de tu abuela Violeta?
-No. Cuando niña, me daba mucha pena su voz. Seguramente, lo tenía asociado a que se había muerto o su timbre de voz me daba pena. No lo tengo claro. Y me costaba escucharla. Me generaba un conflicto. Después, con los años, nunca he tenido períodos en que la escucho como diciendo “voy a poner un disco de la Violeta Parra”.

¿No eres tan fan?
-Soy totalmente fan. Pero no conozco su obra a cabalidad, como sí ha investigado el Angelito en los últimos años de su vida. En ese sentido, siento que la obra de la Violeta es tan vasta, tan eterna, tan grande. Abarca tantos estados de ánimo, denuncia, tantas cosas. Y, por otra parte, está lo musical. Yo encuentro que cuando uno habla de un genio es por su capacidad de sintetizar. Por ejemplo, en Las últimas composiciones casi todos los ritmos que utiliza son recopilados. Cuando atas esos cabos, te das cuenta que ella estaba también en un estado de iluminación bastante grande. Ahora me he relajado, he sentido que la Violeta es mi abuela, que corre su sangre por mis venas, y que tengo no solamente derecho de cantarla, sino que una conexión gigante con ella. Antes nunca quise cantar Gracias a la Vida. Y eso que me lo han pedido un millón de veces, desde comerciales de televisión, cosa que por supuesto he rechazado, hasta en ocasiones sublimes y solemnes.

¿Por qué no habías querido cantarla?
-Sentía que la versión de la Violeta es de un nivel de perfección tan grande, su manera de interpretarla es tan minimal, donde ella está como contándonos un secreto. Sentía que era un acto muy íntimo. Y siento que casi todas las versiones de Gracias a la vida, en general, carecen de verdad. Y si le metes orquesta, coro de niños, lo que se suele hacer, se transforma inmediatamente en una cosa impostada. Las versiones, salvo algunos casos, no son muy afortunadas.

Hasta los fachos la cantan.
-De eso ni hablar. Esa huevá para nosotros, cuando la cantó Piñera, fue un golpe bajísimo como familia. Porque tú no puedes impedir que la pongan en un acto público. Y, por otra parte, también hay una cosa que tiene que ver con que la Violeta igual le pertenece a cualquier persona. Y la gente se identifica con las canciones aunque sea Piñera, ja, ja.

¿Te reencontraste con Gracias a la vida?
-Sí. Y la estoy gozando como una china. Ha sido algo iniciático, terapéutico y catártico, en el año de la muerte de mi padre. Después de cantarla, quedo como si hubiera hecho diez clases de ashtanga. Lo doy todo. Es un trabajo de una demanda gigante no solo en lo vocal, sino que en lo espiritual también.

¿Cómo has ido acercándote a tu abuela?
-Es difícil sentir que es mi abuela, porque no la conocí. En los últimos quince años, cuando desarrollé una relación súper intensa con mi papá, fui construyendo a mi abuela a través de sus relatos.

¿Qué imagen te armaste?
-Tengo la sensación de que Violeta es como un poco Juana de Arco. Que el mandato que tenía de hacer música y de recopilar, era casi una cosa divina. Ella estaba cumpliendo su sino, por así decirlo.

Todo el mundo dice que era muy complicada.
-Sin duda, debe haber sido súper complicada. Pero los orígenes de eso tienen que ver con episodios difíciles de la vida que le tocó: ser campesina, sin ni un peso. Si es que ahora consideramos adversas las condiciones para la mujer, ni siquiera podemos imaginarnos lo que fue para ella en un mundo machista, donde las mujeres si se casaban y tenían hijos tenían que dedicarse a eso. Ella rompió todos los paradigmas. Pero, al mismo tiempo, siguió siendo madre. Su urgencia por su trabajo era tan grande, que los obstáculos que le ponía la vida, daban para que tuviera un poco de rabia. Además, una persona con ese tipo de sensibilidad, está destinada a sufrir mucho. Cuando la conmueven las luchas e injusticias ajenas, como a ella que fue capaz de ver que el chilote ganaba una miseria, que el araucano era tratado con indignidad, esa persona sufre. Y la gente que sufre, se enoja también.

Este es el año de Violeta. Se celebran sus cien años de nacimiento.
-Nos tiene súper contentos que con la voluntad de la presidenta Bachelet, que decretó hace dos años que el 2017 sería el año de la celebraciones, ver que la están estudiando en los colegios, que hay cuadernos pedagógicos para los profesores, que el museo está funcionando, que hay miles de proyectos que se ganaron fondos con obras de la Violeta. Pero no queremos que sea el año de la celebración de la Violeta Parra, sino el comienzo de posicionarla en el lugar donde tiene que estar.

¿Crees que no tiene el lugar merecido?
-¡Para nada! Este año recién se le está abriendo el espacio que debe ocupar, un espacio que tuvo vetado por muchos años, a raíz de la dictadura, porque siempre se le atribuyó a Violeta un tizne comunista. Y todos sabemos que ella es cien mil veces mayor que eso. No se trata de la obra de una mujer comunista, sino que es una obra metafísica, filosófica… La Violeta hasta hoy sigue sacándole ronchas a los mismos que en los años 50. Sigue siendo punky y rockera.

Sigue incomodando.
-Sus letras siguen incomodando, cosa que digo con orgullo, y creo que la Violeta sigue siendo la mejor intérprete de los jóvenes. Una cosa increíble. Gente, como Alex Andwanter, que su música no tiene nada que ver con Violeta, la escucha. Está claro que todos los músicos tenemos que pasar por una especie de magíster obligatorio en Violeta Parra. Y no lo digo solo por nosotros, sino que por Mike Patton, Raphael de España, Natalia Lafourcade, Los Cardigans, que la están estudiando.

¿Violeta era feminista?
-Yo creo que no. Su fuerza telúrica iba un paso más allá del feminismo y el machismo. Es complicado encasillarla, al igual que a Frida Kahlo, porque pa qué. Si de lo que estaban hablando ellas eran de cosas universales y, de hecho, con sus acciones fueron las feministas más feministas del mundo. Los estandartes de la Violeta son la libertad, la igualdad de género, el derecho de ser madre y poder trabajar al mismo tiempo. Violeta nos abrió el camino a todas.

La música de Violeta ha hecho que te reencuentres musicalmente con tu hermano.
– Reunirnos a los 51 para él y 49 para mí, en el momento en que estamos, haciendo el duelo de nuestro papá, ha sido muy bueno como acompañamiento. Y también ha sido súper divertido, como volver a ser niños. Nosotros siempre tuvimos banda en el colegio, cantamos desde que tenemos cuatro años los jingles de la tele a dos voces, pero hueveando. Abordamos la obra de la Violeta con mucha seriedad y profundidad, pero igual siempre chacoteando. Porque nosotros con el Ángel nos quedamos en una edad de hermanos que es entre los doce y los catorce. Y eso es muy divertido y nos sirve para pasar la pena. Además que nos quedamos sin mamá y sin papá. A todo el mundo le va a pasar, pero cuando pasa, es re complicado. Porque te falta un piso, que es como la Cordillera de Los Andes, que está siempre ahí, pero que tú no la pescai, y cuando no la tenís, puta, qué hay chiflones. Estamos en un momento donde nuestra compañía nos ha servido para salir adelante más rápido. Y como que los dos estamos sintiendo lo mismo: que no hay otra persona en el mundo que sepa mejor lo que nos pasa.

TEA TIME

¿Qué te parece lo que pasó con Tea Time de Los Tetas?
-No me he interiorizado mucho. Vi las fotos y uf…A la chica no la conozco, pero no puedo desestimar su versión. Con respecto a la chimuchina, que se ha instalado alrededor de Los Tetas, tengo que decir que los conozco hace 22 años, sobre todo a Moraga y al Rulo, y son personas a toda raja, músicos talentosísimos, de muy buen trato con las mujeres. Nunca sentí ni un ápice de machismo. Siempre fui tratada con cariño y respeto por mi trabajo.

¿Conociste a Camilo?
-No lo conozco nada. Y la última vez que lo vi, me pareció que estaba hablando puras hueás, pero no sabía por qué. A lo mejor podría haber estado curado. Me pareció que era una persona que no estaba muy bien. Lo vi en los premios Pulsar y encontré que estaba hablando leseras. Era súper inconexo, medio perdido. Más que eso, no pude darme cuenta, porque además no soy amiga de él, y no tengo amigos comunes tampoco. Y la última vez que trabajé con él, hace quince años, cuando lancé el disco AM, tampoco tuve una buena experiencia, pues no llegó a la tocata. Entonces, no soy amiga de él.

¿Te sorprendiste con la denuncia en contra él?
-Lo que te puedo decir, es que si una persona violenta a su pareja, sea esta hombre o mujer, tiene que haber un debido proceso, que se investigue en tribunales de familia, y se resuelva en esa instancia si esa persona va a terapia, a la cárcel, o donde tenga que ir. O sea, como en el caso de Nabila Rifo, a la cárcel. Estamos en un país que desestimó que era intento de homicidio poh. Pongámonos en ese escenario. Eso tiene que correr por una vía legal. Esta chica tiene todo el derecho a publicar donde quiera lo que le pasó, pero si me preguntai, el paso previo a eso, es ir a un tribunal de familia.

Cosa que hizo ella.
-Entonces, le encuentro toda la razón del mundo. Y si no quedó conforme, está en todo derecho a denunciarlo por las redes sociales. Y, en el caso de ella, más claro echarle agua. Pero, por otra parte, también tú sabes como son estas cosas. Sale la exmujer diciendo que jamás fue agresivo con ella. Por eso te digo que esto merece una investigación muy seria. Todo lo contrario a las redes sociales que son puro exabruptos, calentura, y pa un lado y pa otro, en la defensa y en la ofensa también. Este es un caso súper serio.

Lo que indignó a la gente fue que Tea Time culpara a su exnovia de autoinferirse los golpes.
-Aquí hay un caso de una persona que está súper enferma. Pero tampoco el caso de una persona enferma, es para ser discutido en las redes sociales. Esa persona necesita ayuda. O sea, si tú llegai a ese nivel, no tengo idea el caso, pero por droga, locura, insanidad mental, la hueá que sea, merece un tratamiento más o menos cototudo.

¿Qué te ha parecido el juicio paralelo, en redes sociales, que se le ha hecho al resto de la banda?
-No me entra en la cabeza. Te estoy hablando de personas sensibles, padres de familia, con hijas y parejas. Por eso me da lata que los estén juzgando a ellos también.

Ellos reaccionaron expulsando a Tea Time de la banda.
-Si ellos sintieron que era lo que tenían que hacer, les encuentro toda la razón. Los músicos somos personas sensibles. O sea, yo no podría tocar con una persona tan mala que puede hacer eso consciente o está tan enferma que lo hace inconscientemente. Es súper difícil hacerse el hueón o hacer vista gorda de la persona que tenís al lado.

LETRAS CENSURADAS

Sobre el futuro de Los Tetas, hay algunos que están pidiendo que se cambien el nombre por considerarlo hasta misógino. O han empezado a hilar fino analizando las letras de Corazón de Sandía, por ejemplo.
-No hay que estar pidiéndole nada a Los Tetas. Eso que se acaben Los Tetas, que cambien el nombre, no. ¡Si esa es una decisión artística! Y si te querís llamar la zorra, también podís hacerlo. Es una coincidencia triste, nomás que se llamen Los Tetas. Y una cosa es hilar fino y otra ser un pajero con una cantidad de tiempo gigante. El arte dice miles de cosas. Y la única persona que sabe la lírica que escribió, es esa persona que la escribió. Yo he escrito canciones que dicen “me pincharé feliz” y la gente piensa que es heroína y nunca en mi vida me he pinchado heroína. Puedo decir “la mato” porque la miro y con una mirada la mato. Es muy sutil. No me parece analizar las letras de una banda funk, que están basadas en el sexo, y en el sexo correspondido, adulto y entretenido. Es de pajero. ¿Pa qué vai a ponerte a ser moralino con las letras de Los Tetas? La libertad de los músicos tiene que estar. O sea, uno no puede estar escribiendo pa la Ley Emilia, pa la ley Zamudio, no poh. Uno tiene que escribir lo que uno siente. Y lo que tiene de loco de ser “artista” -porque me carga esa palabra- es que uno transparenta quien uno es. Si uno es un conchesumadre, transparenta eso. Si uno es una persona espiritual, transparenta eso. Si uno es una persona que le gusta el hueveo, transparenta eso.

Café Tacuba decidió no tocar más Ingrata.
-No tenía la menor idea. Ingrata para mí siempre ha sido una canción que se trata de una hueona que fue mala con el pololo, qué tiene malo de eso, si eso es el ser humano.
Los Tres también tuvieron una polémica por el video del tema Hey, hey, hey
-Sí, bueno, porque en el video había una mujer muerta. Era algo explícito.

¿Qué te parecen las letras del reggaetón, por ejemplo? ¿O lo que pasó con la canción 4 Babys de Maluma?
-La escuché el otro día y me parece increíble que la toquen en las radios que escuchan los niños. La canción de Maluma me parece asquerosa. O sea, encuentro qué te hai creído pendejo de mierda de venir a escribir una canción como esa.

Pero las letras del reggaetón se caracterizan por sus letras fuertes.
-Las letras del reggaetón a veces son divertidas. En general, las mujeres que inspiran estas canciones son caribeñas, calientes, que les gusta que sus machos les exalten su belleza y su exuberancia… es una mentalidad totalmente distinta a la nuestra.

Que pareciera ser más cartucha.
-No solamente más cartucha, nosotras no andamos en pelota todo el día. Si tú tenís sol y mar la sensualidad está a flor de piel. Y no es malo. Es rico. Las mujeres en el Caribe son asumidas. Tienen una cintura así de chica, un poto de este tamaño, así unas pechugas. Y no son objetos, son felices. Lo pasan la raja. Por eso también me pongo en el contexto de la idiosincrasia en que esto nace: Panamá, Puerto Rico, Colombia. Países donde las mujeres son súper libres sexualmente.

En una entrevista, decías que la música chilena era un medio muy machista.
-Es un espacio de hombres -desde los productores, los roadies, los ingenieros, los tipos que te contratan- donde una tiene que aprender a comportarse como una señorita. Eso es muy machista.

Por ejemplo, las groupies son muy mal vistas. No así los hombres que también lo son.
-Por supuesto que sí. Por ejemplo, si después de una tocata, yo eligiera a un par de hombres para irme con ellos, cosa que no he hecho nunca en mi vida, sería una perra, una loca, estaría en la inquisición poh! Esa libertad para las mujeres no existe. A los hombres se les permite todo.

Contigo fueron súper machistas cuando salió la biografía no autorizada de Los Tres, la de Enrique Symms y Vera Land, donde te dejaban pésimo, como que habías tenido varias relaciones sentimentales…
-En su momento, fue un acto total y absolutamente machista. Pero sin ninguna importancia a la postre.

Eso fue a comienzos de los 2000. No habían redes sociales y el discurso feminista parecía que no estaba presente. Nadie te salió a defender.
-Imagínate, cómo era. Sinceramente, ese episodio lo viví como algo triste, fome, pero creo que fue el cierre de los peores años de Los Tres no solo en cuanto a malas relaciones, malas decisiones, mucha droga y mucho rocanrol mal entendido. Pero yo lo tengo más superado que la cresta. Aunque fue una experiencia que si la miras en retrospectiva fue de un machismo asqueroso. Y, ahora que me lo preguntas, creo que no sentí mucha solidaridad de mis pares. A parte de la Colombina y la Juanita Parra. Era otro momento. Después de eso, recuerdo que vinieron algunas periodistas mujeres a hacerme preguntas que yo les tuve que parar los carros: ¡no te voy a responder esa huevá!

¿Qué te preguntaban?
-Ni me acuerdo, pero yo les decía: instrúyete primero sobre los seis discos que he sacado, porque no estaban tratándome con el respeto que me merecía. Cero solidaridad de género. Por eso te digo qué bueno que ahora esté este despertar, y todo lo que tú querai, pero muchas veces ha habido silencio cómplice de parte de las mismas mujeres, que comparten la violencia en segundo plano, y no hacen nada.

¿Qué te parecen los discursos feministas de artistas como Beyoncé o Rihanna?
-La raja. Ser feminista no significa no ser femenina, ni sexy, ni caliente. Ser feminista significa ser independiente, tener voz y voto, expresarte, ojalá mantenerte, tener tiempo para poder tener tus guaguas y que te mantenga otro… Ser feminista es ser mujer. Entonces, me parece la raja también que si hay mujeres que sienten que explotar sus cuerpos es una herramienta para ellas, es validísimo.

Hay algunas feministas que no comparten ese feminismo.
-Beyoncé hace lo que se le para el reverendo rábano. Está en una situación de poder que ya es un tapaboca para muchos hombres. Entonces, por qué no mejor ver eso. Es una mina que puede hacer y decir lo que quiera, igual que Alicia Keys, que decidió no ser más esclava del maquillaje y ahora todos los días sale a cara lavada. Eso lo encuentro un acto feminista.

Rihanna ahora se viste con sacos. No se ve muy bien.
-Vino a tocar aquí con una hueá que no tenía cintura, se veía mal, pero se le paró la pluma: “estoy aburrida, no estoy en el in the mood de ser sexy”. Y la raja.

¿Y cómo lo haces tú cuando te plantas en el escenario?
-Hay miles veces que no tengo ganas de ser sexy. Y salgo con blusas sueltas, zapatillas y muestro espontaneidad, que también es algo que a la gente les gusta, porque uno se ve real. Hay muchos días que estoy cansada, que no tengo ganas, y como que me sobrepongo a eso, y digo: puta, voy a hacer un esfuerzo por salir bonita, que no significa ni mostrar las pechugas, ni salir con una capa de estuco, sino que salir con buena energía y después cuando me pongo a tocar, la sensualidad brota, pero es algo natural.

CHILE Y LA ESTUPIDEZ

¿Qué te parece todo este discurso conservador en contra de los transexuales o del aborto?
-Mientras más espacios ganen las libertades individuales, habrá siempre una contraparte, como el Ku Klux Klan, con una respuesta inmediata. Y si a eso le agregamos las “maravillosas” redes sociales, donde cabe hasta el huevón más tonto del mundo y tiene tribuna, se exacerba todo. Sin duda, Chile es uno de los últimos países del mundo que va quedando más retrógrado, opus dei y al borde de la caricatura de lo gagá. Y eso tiene seguidores también. Eso es lo increíble.

¿Qué te parece Bachelet?
-Le tengo muchísimo respeto. Pero creo que la dejaron muy sola. El caso más grande de machismo que ha habido en este país en los últimos años, y nadie habla de eso, es crucificar a una madre por la acción de un hijo. Y es una mujer que ha tenido el coraje de llevar adelante, lamentablemente, en la medida de lo posible, cosas maravillosas, como es la educación gratuita. Tengo dos sobrinos que estudian con gratuidad y díganme lo que digan, esa huevá hace cuatro años no existía. Estoy segura que va a ser reconocida, como todo el mundo en este país, en 25 años más, quizá cuando ella no esté viva.

¿Sigues siendo de la Nueva Mayoría?
-Ya no. Estuve en las campañas de Lagos, de Bachelet, porque consideraba que era bueno para Chile, pero también he sido súper crítica de ver todos los menjunjes que se han hecho. No soy ninguna ciega. Y en la Nueva Mayoría ya no hay ninguna coalición. Uno no puede ayudar a una coalición que no existe como tal. Segundo, no me gustan muchos los candidatos que tienen.

¿Guillier?
-No me pasa nada con Guillier en términos intuitivos.

¿Con Carolina Goic?
-Me parece una mina súper preparada, inteligente, pero no la veo con tanta fuerza como para dirigir un país.

No pescas las redes sociales. ¿Por qué?
-Tengo sentimientos encontrados. Las encuentro súper viciadas, viciosas. Tengo muy poquitos amigos en mi Facebook personal. Y tengo otro para informar sobre mi trabajo. Pero no informo de mis estados de ánimo, ni de de dónde estoy, ni de cómo está mi hijo.

Algunos creen que las redes sociales han servido para acercar a los artistas a sus fans.
-¡Para nada! O sea, sigo a montones de músicos, pero no sigo sus redes sociales, sigo su música porque no me interesa su vida privada. No entiendo por qué para que a uno lo quieran, tiene que estar en contacto permanente con sus seguidores. No tengo nada en contra de quienes lo hacen, pero siento que es una esclavitud que los artistas piensen que tienen que contarle a su seguidores que la guagua cumplió dos años. Eso es totalmente errado. Y también como las redes sociales son instantáneas, no hay espacio para reflexionar. Son alevosas, calientes, eufóricas. ¿Y qué pasa con todo ese proceso que uno tiene antes de decir algo?, “puta, ¿voy a decir esta huevá?” No, aquí es pensamiento hablado. Y el pensamiento hablado, seamos honestos, el 80% de las veces es una estupidez.

LANZAMIENTO DE LAS ÚLTIMAS COMPOSICIONES DE VIOLETA PARRA
Ángel Parra, más la colaboración de Javiera Parra, y participaciones de Alex Anwandter, Manuel García, Álvaro López y el fallecido Ángel Parra padre.
Sábado 19 de agosto. Teatro Nescafé de las Artes, 21 horas. Precios:
Entre 10 mil y 28 mil pesos.