Una reunión privada de unos 45 minutos sostuvo esta mañana el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, con la Presidenta Michelle Bachelet luego de la división que se produjo en el Ejecutivo a propósito del rechazo del Comité de Ministros al proyecto minero-portuario Dominga.

El antecedente previo era que el jefe de la billetera fiscal había declarado que “me gustaría decir que yo constato que algunos no tienen al crecimiento dentro de las prioridades más altas y les cuesta, a veces, tener una compatibilización de eso con otros objetivos, que son muy importantes también”, mientras que la Jefa de Estado, en una clara respuesta a Valdés, había recalcado que “sólo hay que ponerse otros anteojos. Es decir, miremos esto de otra manera y cómo puede ser una oportunidad. Esto no es un asunto de gustos personales, sino que una necesidad objetiva del país, una exigencia de la ciudadanía y queremos que sea un sello del Gobierno”.

En este escenario en que el jefe de las finanzas públicas queda sin piso político es que La Segunda recoge la visión de tres analistas respecto de los coletazos que deja la tensión entre la Mandataria y su ministro de Hacienda.

“Más que liderazgo, deja en evidencia que el Gobierno nunca tuvo una sola postura sobre esto y que primó el criterio político sobre el técnico (…) Hay diferencias en el gobierno respecto de dónde poner los énfasis”, dice Juan Carvajal, exdirector de la Secom del primer gobierno de Bachelet.

El exministro de Bachelet, Francisco Vidal, sostiene por su parte que “desprendo de la intervención de la Presidenta que el crecimiento no puede ser a cualquier costo. Ahí está la línea del gobierno, en las palabras de la Presidenta”.

Para el sociólogo Max Colodro, en cambio, se trata de que Bachelet “a estas alturas está más bien ejerciendo un capricho que su liderazgo (…) Dejó sin piso político y en situación imposible al ministro de Hacienda (…) En vez de aunar posiciones, ella explicita las diferencias de criterio”.