El empresario y ex rostro de TV, Emeterio Ureta, aclaró que no se arrepiente de su confesión respecto a que en alguna oportunidad acosó sexualmente a una de sus trabajadoras, todo esto en medio del repudió mundial que han recibido Harvey Weinstein, Kevin Spacey, entre otros, por hechos similares.

En el programa Mentiras Verdaderas de La Red, el Marqués del Arrayán confidenció que cuando se desempeñó como gerente general de un banco cayó en acoso sexual: “Todos los hombres lo hacemos. Si yo tengo poder y soy gerente general de cemento trucu traca y hay una secretaria bien rica y todo, yo me la traigo pa’ acá, le pido al gerente de recursos humanos que me la traiga pa’ acá a la Sofía. ‘Sofiiita, ¿quiere almorzar conmigo? Váyase más tarde'”.

Añadió anoche que “tú no tienes idea lo que yo he visto en mi vida. Y cuando yo fui gerente de una determinada empresa, yo era igual y peor de caliente. La convidaba a almorzar ‘pollo con velador’. Lo que viniera, de chincol a jote, hasta las chiquititas me calientan. ‘Mira la nueva que llegó, la crespita’. Los gerentes son todos calientes. Lo que pasa es que somos unos hipócritas, que no lo contamos en nuestra casa…Sí señor, yo he acosado sexualmente. Es una frescura que existe en este país y en todo el mundo”.

Su comentario generó tal revuelo que incluso el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) ya recibió al menos 24 denuncias por sus dichos, según expuso Emol.

Pues bien, en conversación con dicho portal, Emeterio Ureta afirma no arrepentirse y reitera que fue un acosador sexual, porque es algo que siempre ha existido.

“El acoso sexual ha existido siempre en Chile. Los gerentes siempre van a coquetear con la secretaria bonita. Existe acoso sexual en todas las empresas del país. Yo conté que, cuando fui gerente de un banco determinado -que no lo voy a nombrar, por razones obvias-, yo también acosaba a la secretaria. Había una simpática que salía conmigo y todos los gerentes actuábamos igual, y todos tienen una doble vida. Esa doble vida es que, cuando las señoras salen a veranear y se van a los pubs, se acosa a las señoritas en la oficina, las llevan a comer y saltan con ellas después a los moteles. Solamente se mantiene en secreto durante unos dos años. Eso existe desde que se toma café con azúcar”.

Recalcó que “en todas partes pasa exactamente igual. ¡En todas las instituciones de este país! Pasó en la Armada donde acosaban a una oficial, la miraban por los camarotes y era porque tenía muy bonito busto. ¿Se fija usted? En todas las instituciones, en todas. Hasta en la Iglesia Católica hay acoso sexual hoy en día”.

Al ser consultado por si se arrepentía de su actuar, contestó que “escúchame una cosa: no me voy a arrepentir nunca de nada. La vida continúa y uno hace cosas en la vida. Naturalmente que, con 72 años no voy a acosar a una secretaria en mi empresa. Naturalmente que no, pero cuando éramos jóvenes todos lo hacíamos, lo que pasa es que yo no lo niego. Yo cuento la verdad porque soy muy hombre para mis cosas”.

Junto con admitir que no siente vergüenza de aquello, sostuvo que “¡cómo me va a dar vergüenza! Para nada, para nada. Todos lo han hecho en su vida. El jefe directo de tal amiga suya, también. ¿Te fijas tú? Lo que pasa es que no lo cuentan, se quedan callados. Lo cuento con naturalidad porque no dependo de nadie. No dependo de una señora, no dependo de un gerente general, no dependo de ningún señor. Soy un simple trabajador, soy pueblo, trabajo día a día luchando y tapando goteras y en eso me gano la vida”.

Pese a sus comentarios, afirma que está en contra del acoso sexual, pero lamenta que “es el mundo que estamos viviendo”.

En este punto recordó que “pasa con las actrices de cine, pasa con el presidente Bill Clinton cuando tuvo a la señorita (Monica) Lewinsky que le hacía sexo oral. Pasa en todos lados. Él la ocultaba porque ella era su secretaria. No quiere decir que yo lo justifico, no quiere decir que yo me alegro, pero es algo que pasa y que muchos no se atreven a reconocer que alguna vez lo hicieron. Te aseguro que más de un gerente en este momento está acosando a alguna persona y están teniendo intimidad. Ella, por miedo a perder la pega o a que no le suban el sueldo, si está bien con su acercamiento sexual, va a seguir igual, pero ese señor lo va a negar hasta la muerte y ella igual”.

Respecto a las denuncias recibidas ante el CNTV, sostuvo que “es el riesgo que tiene la televisión. Cuando uno convida a una persona ad honorem, la persona puede hablar lo que quiere. A mí me convidan porque, no sé, soy un empresario, soy famoso, simpático. Por algo me convidan. La televisión para mí es como andar en moto, como jugar golf: es una entretención más. Soy una persona que goza yendo a la TV y me encanta. Me gusta vestirme elegante, tomarme unos pisco sour, hablar de diferentes temas, atacar a los políticos, en fin. Me encanta”.

“Si fuese -perdonando la expresión- un huevón aburrido, no me llevarían a ninguna parte”, cerró.