Roy Moore es blanco, risueño, usa un sombrero de cowboy. Dicen que es conservador al extremo que hace parecer liberal a Donald Trump. Para graficar esto, se cita (consigna El País) que en 2000, como presidente de la Corte Suprema de Alabama, instaló en la sala de vistas un monumento de los Diez Mandamientos. Cuando se le ordenó retirar la mole de 2.400 kilos, resolvió abandonar el puesto y quedarse con el apodo de La Roca. Además de lo anterior, Moore considera que Dios está por sobre el Gobierno. También rechaza la teoría de la evolución y opina que a los homosexuales hay que perseguirlos y quitarles la custodia de sus hijos. Obviamente también es contrario al matrimonio de personas del mismo sexo.

Por eso, por este perfil, es que la acusación que recae sobre este juez  de 70 años que viene de ganar las primarias republicanas por Alabama es un bombazo para sus pretensiones de instalarse en el Senado. A Roy Moore, informa el Washington Post, se le apunta por haber mantenido relaciones sexuales con una menor de 14 años cuando él tenía 32.

Consigna una publicación de El País que dada la diferencia de edad, la legislación de Alabama considera que “se trataría de un caso de abuso sexual en segundo grado, castigado con más de 12 meses de prisión y que, con agravantes, puede acarrear una condena de 10 años”.

Según el relato de la afectada, ahora de 53 años, el hecho se produjo cuando ella, siendo una menor, llegó junto a su madre a un tribunal por un proceso de divorcio. Moore, entonces, era asistente del fiscal. Inició un diálogo con ambas y cuando la mujer debía ir a declarar se ofreció para cuidar a la niña. En ese momento obtuvo el teléfono de la joven y se citó con ella días más tarde.  Ese fue el primer encuentro de dos. Hubo besos y algo más. Ni la afectada ni la madre denunciaron entonces.

 “Son imputaciones absolutamente mentirosas y responden un desesperado ataque político del Partido Demócrata y The Washington Post”, dice Moore.

Ahora bien, el asunto no es menor. Las elecciones son en diciembre. Y Moore llegaría a la plaza que dejó el ahora fiscal general Jeff Sessions. De perder, o de bajarse ante estas acusaciones, Trump podría ver mermada la mayoría de 52 a 48 que ostenta en el Senado.

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