El autor austríaco, Peter Handker, concede una entrevista al Portal de Comunicación de la Universidad de Alcalá luego de ser investido doctor honoris causa. Entre otras cosas, habla del ruido y el sonido en medio del proceso de creación. Así lo observa:

“No hay que condenar el ruido de antemano, también existe un ruido bueno, un ruido bonito. Lo importante es la relación entre el ruido y el silencio. El silencio y el estar callado se producen gracias al ruido, y el hecho de que mucha gente esté expuesta al ruido hace posible que también puedan percibir el silencio, lo que es el silencio. Además, el silencio solo, sin ruido, puede dar mucho miedo, creo. Es un problema complicado… En el campo, donde mi mujer Sophie y yo tenemos una casa, a veces se produce un silencio que realmente está lleno de vida. Y hasta en el suburbio de París en el que vivo solo, hay en ocasiones un silencio maravilloso, un silencio fructífero, por las mañanas, antes de las diez, antes de que los perros empiecen a ladrar. Goethe, por ejemplo, no aguantaba a los perros pequeños; le gustaban más los grandes, que no hacían tanto ruido. Pero el ruido es un gran problema que afecta a la vida anímica de la gente, aunque apenas esté investigado. Mucha gente ya no oye el ruido molesto, y me pregunto cómo son capaces de cumplir con sus cometidos. Cuando uno está lleno de un ruido endiablado ya no puede oír nada. Ya no existe sentido para ello. O quizá sí, justo por eso, no lo sé…”