La creciente tensión al interior de la DC luego de que la exministra Mariana Aylwin y otra treintena de militantes ligados al grupo “Progresismo con Progreso” anunciara en diciembre que no votaría en el balotaje por Alejandro Guillier, quien perdería la elección frente a Sebastián Piñera, ha llegado a su fin este viernes y después de que la hija de Patricio Aylwin fuera pasada al Tribunal Supremo.

Según consigna La Tercera, tanto Aylwin como otros históricos falangistas como Clemente Pérez, el ex ministro Hugo Lavados y el ex superintendente Álvaro Clarke, han renunciado de manera masiva al partido.

“Nos mueve el haber llegado a la dolorosa conclusión que la Democracia Cristiana ha tomado un rumbo que – a nuestro juicio- se aleja de una visión propia de la sociedad, desdibujando su identidad. La Nueva Mayoría dejó de ser una alianza de centro izquierda, al estar bajo una clara hegemonía de una izquierda refundacional, renegando del patrimonio de la transición y los gobiernos de la Concertación y abandonando a un vasto sector de la sociedad que no se sintió interpretado por el espíritu rupturista y de confrontación que la caracterizó.
El resultado no fue una refundación, sino que una derrota electoral frente a una derecha que logró interpretar el centro político, junto a un estancamiento del avance que el país había logrado en distintos ámbitos durante las décadas anteriores, añadido a una creciente polarización política y desprestigio de las instituciones democráticas. Esto lo advertimos en una carta pública enviada hace dos años. A quienes hemos advertido sobre la crisis del
partido, sustentada en su incapacidad de representar a la nueva sociedad y levantado la voz para revisar su política de alianzas, se nos ha atacado con virulencia y amenazas de expulsión desde su dirigencia”, se lee en el texto.

Sobre el final, sostienen los firmantes que: “Queremos irnos con la frente en alto y pensando que, desde fuera, tal vez podamos aportar con mayor libertad a renovar los planteamientos de políticas basadas en el pensamiento del
humanismo cristiano, a entender la complejidad de la sociedad actual, a reivindicar una historia que nos enorgullece y plantear ideas para un camino político que, adecuado a los nuevos tiempos, retome un equilibrio entre el crecimiento económico y la inclusión social, fortaleciendo nuestra democracia y revalorizando nuestra institucionalidad. Nos vamos con la esperanza de poder confluir más adelante con el partido al que hemos
dedicado nuestros mejores esfuerzos, donde hemos construido lazos de amistad y, junto a otros, volver a ocupar el espacio político que la Democracia Cristiana hoy ha abandonado, aquel que interpreta a millones de chilenos que quieren cambios, pero defienden su dignidad y su esfuerzo, y no quieren poner en riesgo lo logrado con mucho trabajo.

La carta es firmada por:

Álvaro Clarke
Ana Luz Durán
Baldemar Higueras
Carlos Correa
Clemente Pérez
Delia Del Gatto
Ernesto Tironi
Felipe Del Río
Gabriela Ruitort
Gino Servato
Guillermo Le Fort
Héctor Sánchez
Hernán Garfias
Hernán Herrera
Hugo Lavados
Julio Bustamante
Luciano Gligo
Luis Felipe Cristi
Luis Lizama
Manuel Inostroza
Manuel Llanos
Mariana Aylwin
Mario Jerez
Mauricio Olavarría
Miguel Patricio Aylwin O.
Oscar Acuña
Patricio Sesnich
Raúl Martínez
Rodrigo Pablo
Santiago Venegas
Sergio Hernández