El sábado en Kiev, Ucrania, todo era algarabía para las huestes madridistas. Acababan de ganar la decimotercera Copa de Europa (nadie nunca ganó tantas, ni de cerca) y Cristiano Ronaldo, opaco en la final con el Liverpool, pero indiscutido en sus nueve años con la casaquilla merengue, se despachaba una declaración que dejaba medio tiritones a los hinchas. El luso ponía en entredicho su continuidad.

“Fue muy bonito estar aquí”, decía CR7, como dando a entender, como subrepticiamente insinuando su partida. Esa misma que se previó tantas veces antes.

“Ahora es el momento de disfrutar y en los próximos días daré una respuesta a los aficionados, que esos sí han estado siempre de mi lado. Fue muy bonito estar en el Real Madrid, en los próximos días yo hablaré. (…) Ahora hay que disfrutar el momento, hicimos historia, que es lo que buscamos y el futuro de cualquier jugador no es importante, lo importante es que hicimos historia”, completaba.

Las palabras de Ronaldo sacaban de sus casillas al director de cine Daniel Sánchez Arévalo, quien reaccionada sin eufemismos a través de Twitter. “Cristiano Ronaldo es un niñato consentido incapaz de pensar en nadie más que él. Empaña la alegría de ganar la Champions. Se mea en el Real Madrid. Es indigna su actitud. Todo por marcarse un pulso para que le suban el sueldo y lo igualen al de Messi. Que se vaya a la mierda”.