Aunque la masacre perpetrada por el Gobierno de Nicaragua en abril y mayo no fue incluida en la agenda oficial aprobada para la 48 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) inaugurada este lunes en Washington, fuentes de la OEA aseguraron que este martes se discutirá una “declaración” sobre Nicaragua.

Sin embargo, el borrador de la “declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua” ha alarmado a organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, ya que, según ellos, no especifica la responsabilidad del régimen de Daniel Ortega en esta matanza que ya suma 127 muertos, y más de mil heridos.

El presidente de la Asamblea General, Eladio Loizaga, canciller de Paraguay, informó tras la aprobación de la agenda que la Secretaría General de la OEA “pasó un proyecto de declaración de apoyo al pueblo de Nicaragua”. El primer borrador fue presentado por Estados Unidos, pero al finalizar la tarde se conoció sorpresivamente que el proyecto de declaración (AG/doc5635) era presentado también por Nicaragua en conjunto a la representación norteamericana.

Fuentes diplomáticas de dos países latinoamericanos revelaron a Confidencial que el gobierno de Ortega “pactó un acuerdo con Estados Unidos”, y que, de forma muy segura, la declaración será aprobada este martes por la Asamblea General de la OEA. Sin embargo, las fuentes indicaron no conocer los alcances ni los detalles de “lo pactado” entre Washington y Managua.

El proyecto de declaración, que no condena la masacre de Ortega ni exige el cese de la represión, propone que la OEA se involucre en el diálogo nacional en Nicaragua, “brindando apoyo y asistencia en la implementación de un proceso de diálogo inclusivo”. Y en relación a los alcances y resultados esperados del diálogo, en el que los obispos han planteado una agenda para la “democratización del país, desde la raíz”, propone como fin del diálogo “el fortalecimiento de las instituciones democráticas en Nicaragua”, según los acuerdos pactados entre el Gobierno de Ortega y el secretario general de la OEA Luis Almagro.

“De conformidad con el principio de no intervención, la intención y la disposición de la Organización de los Estados Americanos de brindar apoyo y asistencia en: la implementación de un proceso de diálogo inclusivo, estableciendo el Grupo Interdisciplinario Internacional de Expertos Independientes (GIEI), desplegando una misión de observación electoral antes de las elecciones y el fortalecimiento de las instituciones democráticas en Nicaragua”, matiza el quinto punto.

La declaración acentúa en el punto tres “su preocupación” con respecto al quiebre en el proceso de diálogo reciente (en el documento oficial hay una mala traducción: Usan “desglose” en vez de “quiebre” por la palabra “breakdown”). En el siguiente punto, el cuarto, sugiere el fortalecimiento de las instituciones.

“Su llamamiento al Gobierno de Nicaragua y otros actores sociales para que demuestren compromiso y participen constructivamente en negociaciones pacíficas con resultados claros que aborden los desafíos fundamentales del país, incluido el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la celebración de elecciones libres, justas y oportunas, celebradas en un ambiente libre de miedo a la intimidación, las amenazas o la violencia”, propone la declaración.

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), la doctora Vilma Núñez, reaccionó ante el proyecto de declaración cuestionando sus intenciones políticas.

“¿Quieren brindar brindar apoyo en un diálogo inclusivo? ¿Cuál diálogo porque no especifican alguno? ¿Acaso pretenden un nuevo proceso de diálogo al margen de la mediado por los obispos?”, interrogó la defensora de derechos humanos. “Otra cosa seria que la Asamblea General apoyara el esfuerzo de la iglesia, pero pareciera que quieren sustituirlo por un diálogo manejado por la OEA”.

Según Núñez “este acuerdo secreto de Nicaragua y Estados Unidos” hace ganar tiempo a Ortega en medio de la crisis.

No especifican responsabilidad de Ortega

Los organismos de derechos humanos reclamaron que la declaración no delimita la responsabilidad de Ortega en la masacre.

Marcia Aguiluz, directora para Mesoamérica del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), dijo que esta declaración es “parte de la estrategia de Ortega para aplacar la denuncia de violaciones a los derechos humanos y la protesta en las calles en Nicaragua.

“Es una mala lectura del contexto nica y también es parte de la estrategia de Ortega para aplacar la denuncia. Es inteligente al plantear una declaración antes de que le impongan una resolución”, comentó Aguiluz. “Desde esa lógica no reconoce las violaciones a derechos humanos y que la responsabilidad recaiga en el Estado”.

“La declaración está hecha a la medida de Daniel Ortega, porque todo el tiempo se ha deslindado al no aceptar su responsabilidad… que es su gobierno el causante de todas las muertes en Nicaragua”, refutó Núñez.

La presidenta del Cenidh afirmó que la declaración en el punto uno “condena y exige el cese inmediato de los actos de violencia, intimidación y amenazas dirigidos contra el público en general”, pero no menciona con nombre y apellido al gobierno de Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, quienes han ordenado la represión.

“Equiparan la violencia del gobierno con la resistencia cívica. Eso es inaceptable. Tampoco mencionan por ninguna parte la justicia”, sostuvo Núñez, quien participa como sociedad civil en la Asamblea General de la OEA.

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Amnistía Internacional emitió un comunicado conminando a los Estados miembros de la OEA a condenar los hechos violentos del gobierno de Ortega.

“Las valientes personas, los defensores de los derechos humanos y las organizaciones de la sociedad civil de Nicaragua necesitan mucho más que tímidas condolencias y generalizaciones; necesitan un compromiso firme para garantizar que las ejecuciones extrajudiciales y otras violaciones graves de los derechos humanos no se repitan y queden impunes”, afirmó Erika Guevara Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Iglesia: “no tenemos confianza en la OEA”

Fuentes de la Conferencia Episcopal citadas consultadas anoche por Confidencial, dijeron que el documento presentado por Estados Unidos y Nicaragua había “agarrado por sorpresa” a los obispos. Indicaron que como mediadores del Diálogo Nacional en el que se discute una salida a la crisis, los obispos seguirán presionando para que haya elecciones anticipadas “lo más pronto posible” y dentro del marco constitucional.

“No sé quiénes están detrás, ni qué arreglos se habrán hecho por debajo de la mesa. Probablemente quieren seguir otro camino y otros arreglos y para eso la Iglesia les parece un estorbo, pero esta semana los obispos presionaremos fuerte antes de sentarnos públicamente en el Diálogo, para que no sea un juego dilatorio ni un modo de oxigenarlo”, dijo la fuente.

Agregó que el documento obvia importantes elementos de la crisis, como la represión feroz de Ortega contra las manifestaciones pacíficas. Tampoco menciona los asesinatos y las ejecuciones sumarias, el uso brutal de la fuerza por parte de la Policía Nacional y el empleo de grupos paramilitares.

“Nunca hemos hablado de “fortalecimiento de la democracia” en un país donde no existe. No se dice nada de elecciones anticipadas al menor tiempo posible, que es el primero de los objetivos nuestros. Ni el vocabulario ni la temática de fondo coinciden con lo que la sociedad civil, apoyada por los obispos, están proponiendo en el Diálogo. No tenemos confianza en la OEA”, afirmó la fuente clerical.

Sector privado “sorprendido”

El proyecto de declaración presentado en Washington también tomó por sorpresa al sector privado. Fuentes vinculadas al sector empresarial dijeron que “no se esperaban” una acción de este tipo. “Se me hace muy difícil de creer”, afirmó la fuente, refiriéndose a un arreglo entre Ortega y la Administración Trump. “Hay algo que va más allá de los expresado allí. Puede ser la negociación directa de él y su familia con los estadounidenses para su seguridad”, expresó.

Para los empresarios, que Estados Unidos esté de acuerdo en encontrar una salida a la crisis es “muy importante”, pero cualquier solución, dijo la fuente cercana al sector, debe ir acompañada de un anuncio de adelanto de elecciones “a la mayor brevedad”.

Texto de Wilfredo Miranda y Carlos Salinas M. publicado primero en Confidencial