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El próximo 14 de junio, una carta firmada por un centenar de personas será enviada desde La Serena al Vaticano para solicitar la eliminación del nombre del exarzobispo de la IV Región, Francisco José Cox, de la placa de mármol que adorna la entrada de la Catedral.

La iniciativa es liderada por el sociólogo Juan Rojas Palma (50) y por el secretario de la Coordinadora de Derechos Humanos de La Serena, Felipe Barraza (33). De modo inusual en este tipo de campañas, la misiva cuenta entre los firmantes a importantes autoridades de la zona. Entre ellos, se encuentran el alcalde de La Serena, Roberto Jacob (PRSD); el alcalde de Coquimbo, Marcelo Pereira (DC), y los diputados Sergio Gahona (UDI) y Matías Walker (DC).

El motivo para solicitar la medida, según explicaron Rojas y Barraza a The Clinic, son las acusaciones por abuso sexual en contra del arzobispo Cox, que se conocieron internamente a fines de los años 90. Cuando estos hechos se hicieron públicos en 2002, Cox renunició a su cargo y desde entonces permanece asilado en Europa.

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Abel Soto Flores (49) denuncia que fue abusado por monseñor Francisco José Cox, por primera vez, cuando tenía tan sólo siete años. Hoy, después de vivir más de cuatro décadas con este secreto, decidió contar su historia a propósito de la visita del Papa Francisco a Chile.

Contactado por este medio, el diputado DC Matías Walker sostiene que “la proposición de eliminar el nombre del exarzobispo de La Serena, Francisco José Cox, cuenta con un apoyo político transversal en la ciudad, manifestado en todas las autoridades que nos suscribimos a la misiva y que próximamente se enviará al Santo Padre. Además, está relacionado con el proyecto de ley que busca la imprescriptibilidad de los delitos sexuales”.

“Tal como lo expuso el reportaje de The Clinic publicado la semana pasada, el caso de Cox refleja la poca sensibilidad que mostró la Iglesia frente a casos de abuso sexual, sobre todo en la época en la que se denunciaron los actos cometidos por el Monseñor. Por eso, como católico, siento vergüenza de la sanción eclesiástica que recibió, porque básicamente se decidió situarlo en Europa para mantenerlo alejado de la polémica. Mientras tanto, actualmente en La Serena, su nombre está asociado a abusos y delitos”, concluye Walker.

En definitiva, el documento que se enviará este jueves al Vaticano, al cual este medio tuvo acceso exclusivo, le solicita al Papa Francisco visar “el retiro del nombre de JOSÉ FRANCISCO COX en placa de mármol, al ingreso de la Catedral de la ciudad de La Serena”.

Además, aporta los siguientes antecedentes: “En abril de 1997, la Nunciatura Apostólica inició una investigación por ‘Actos Impropios’ ratificada por la Conferencia Episcopal de Chile, que decidió remover al arzobispo Cox y enviarlo a Colombia y luego Alemania, donde reside hasta hoy”.

Arzobispo cambia de opinión

Al momento de hacer un recuento de los hechos, Juan Rojas detalla que apenas se percató de la aparición de Cox en la placa, a comienzos de este año, reaccionó “con mucha sorpresa, pero luego lo encontré inconcebible”.

“Un día de febrero, mientras paseaba por la ciudad, quisimos entra a la Catedral de La Serena para ver los vitrales con unos amigos. Sin embargo, me di cuenta de que en una placa instalada en la entrada aparece su nombre junto a los otros arzobispos que tuvo la ciudad, e inmediatamente sentí que debía manifestar lo horroroso que era”, recuerda el sociólogo.

A continuación comenzó una campaña por redes sociales y logró convocar a un grupo de ciudadanos dispuestos a hacer algo para manifestar esta molestia. Entre ellos, encontró a Felipe Barraza, quien lo ha acompañado desde entonces en la iniciativa.

El 18 de marzo de este año, ambos sostuvieron una reunión con el actual arzobispo de la región, René Rebolledo Salinas, en la que le plantearon la “necesidad de eliminar el nombre de Cox de la placa, entre otras cosas, por respeto a quienes sufrieron sus abusos”.


(créditos: diario El Día)

Sin embargo, según Rojas, “la actitud del arzobispo Rebolledo no fue la mejor. Nos dijo que no podíamos borrar su nombre porque era parte de la historia, quisiéramos o no. Y cuando le mencionamos que enviaríamos una carta dirigida al Papa solicitando borrarlo, nos dijo algo como: ‘Envíenla, total, en el Vaticano existen cerca de dos mil secretarias y dudo que le llegue’”.

Barraza, por su parte, recuerda que “nos acercamos con respeto a monseñor Rebolledo para decir que, en base a los antecedentes públicos, no era admisible tener el nombre de Cox en la placa, pero la rechazó. Dijo que no acogía la petición porque no se podía sacar de la historia. Pero a lo que nosotros apuntábamos era hacer un gesto material hacia aquellos que fueron abusados por Cox”.

Rebolledo confirmó estas palabras en una entrevista publicada el 8 de junio pasado por el diario La Región: “Se me planteó el tema de quitarla en una reunión. Pero haya o no denuncia, Francisco José Cox está en la historia. No se puede borrar”.

No obstante, consultado por The Clinic, esta tarde el arzobispo revela que ha cambiado de opinión. “Después de la audiencia, he realizado una ulterior reflexión, en el sentido que si Consejo de Monumentos autoriza, manifiesto mi total disposición a retirar la placa de la entrada del templo Catedral.”

Cabe destacar que según aporto el viceprovincial de Schoenstatt, Patricio Moore, Cox se encuentra en un hogar de la congregación ubicado en la ciudad de Vallendar (Alemania), donde se encuentra “viviendo sus últimos años”.
“Está prácticamente en cama todo el día. No está para estar haciendo oficios. Yo lo describiría como un viejito que está perdido, y que lleva una vida muy sencilla”, concluyó.