La española de 48 años, Montserrat de Frutos, es una frugalista que en entrevista con Las Últimas Noticias soltó sus mejores tips para ahorrar al extremo.

Antes de lanzar sus consejos, Montserrat explica que este proyecto de vida tiene como fin no ser “una esclava del trabajo”, ni ser una dependiente del consumismo. Por otra parte, destaca que con este estilo está ayudando al medio ambiente.

Pues bien, esta profesora de lenguas extranjeras en una escuela pública de Chicago señaló que “antes era una persona normal, me encantaba comprar lo mismo que a todo el mundo. Me gustaba tener ropa, zapatos, cosméticos. Pero así se destruye el medio ambiente, ya que se manufactura un montón de porquerías”.

Añadió que cuando estudiaba con beca en Alemania se tuvo que cambiar muchas veces de casa, lo que terminó por convertirse en una tortura. “Ir de un departamento a otro con la cantidad de libros, ropa y zapatos que tenía era una tortura. Tenía que donarlos y terminaba siendo una esclava de las cosas”.

En ese sentido enfatizó que “me di cuenta de que sólo me ponía tres o cuatro prendas y que el resto ni las usaba. Lo mismo con los zapatos y los artículos electrónicos. Además, leía un libro de los 20 que me compraba”.

Explicó también que “como no quiero pasarme toda la vida trabajando de 6 de la mañana a las 18 horas, cuando termine el próximo año me retiraré”.

Consejos

Respecto a la ropa contó que sólo se compra de segunda mano. Al ser consultada por el calzado, contestó que “los zapatos que tengo puestos tienen diez años, regalé casi todos los demás.

¿Lectura y maquillaje? Cuenta que “sólo compro libros usados y hace como 15 años que no compro maquillaje, sólo cremas corporales, cuando las necesito, porque la hidratación de la piel es importante. Le insisto, somos esclavos de toda esta basura que estamos consumiendo”.

En otros pasajes detalla que por la luz y el agua no se hace problema: “Me doy duchas cortas cada tres días y si estoy de vacaciones pueden ser cada 4 días. Me da un poco de vergüenza admitirlo, pero no necesito más. No hago baños de tina.

A su vez recalca que “tengo un sistema para que salga el agua precisa cada vez que voy al baño. Se regula con dos botones que se aprietan según la necesidad de descarga. Se ahorra muchísimo.

Agregó que “tampoco compro agua embotellada, pago una cuota como si fuera cooperativa, denominada Aquasana, que me trae filtros para beber agua potable de la llave y tengo mis propios contenedores de muy buena calidad. No necesito comprar. Jamás se verán botellas mías en las calles”.