El joven de 28 años, Luke Hanoman, reconoció al portal Mirror que casi se murió por culpa de su tan común hábito de comerse las uñas.

De acuerdo a su relato, producto de su onicofagia es que un día comenzó a sentirse pésimo, a tal punto de que no pudo continuar realizando sus actividades en el trabajo: “Solía ​​morderme las uñas todo el tiempo. Era algo nervioso. Y un día mordí la piel por el costado de mi uña”.

Al rato después, cuenta, “tenía sudores fríos, estaba temblando y luego tenía la piel caliente. Después mi dedo comenzó a hincharse. Mi madre vino a verme y me preguntó cómo estaba. Le dije que no me sentía bien y ella me dijo que no me veía bien”.

Fue así como, acompañado de su madre, acudió a un centro de urgencias y “lo siguiente que supe es que estaba en una camilla con un suero en el brazo”. Tras diagnosticarle sepsis le dijeron que tenía suerte de estar vivo.

Los especialistas descubrieron que el joven tenía una infección entre la uña y la piel que le generó un pus terrible. “Nunca había visto tanto pus”, admite.

El portal recoge el análisis de la doctora Shamir Patel, quien sostiene que “quitar la piel alrededor de las uñas puede dejar heridas abiertas que pueden infectarse rápidamente. Parece una historia de terror médica, pero es un hecho que la sepsis y otras infecciones pueden ser causadas por alguien que mordisquea la piel inadvertidamente”.

Añade que “cualquiera que tenga la costumbre de morderse las uñas debe conocer los riesgos involucrados y hacer todo lo posible para detenerlo”.