El pasado martes, la Corte Suprema declaró admisible el recurso de nulidad en el marco del caso Luchsinger Mackay, cuyo segundo juicio condenó a cadena perpetua a José Tralcal y Luis Tralcal, y a cinco años de libertad vigilada a José Peralino Huinca en calidad de delator compensado.

Los testimonios de Peralino, entregados en 2013 y 2015, fueron clave para que el Ministerio Público avanzara en la diligencia y sentenciara a tres de los once imputados en la causa, ya que en el primero de ellos confesó su participación en el incendio que acabó con la vida del matrimonio Luchsinger Mackay, e identificó a quienes supuestamente lo acompañaron aquella madrugada del 4 de enero de 2013.

Si bien reafirmó estos dichos en su segunda declaración, durante la audiencia pública celebrada el 30 de marzo de 2016 en el Juzgado de Garantía de Temuco, se retractó y denunció que fueron resultado de amenazas y presiones sicólogicas que habría recibido de parte de dos funcionarios de la PDI: Claudio Leiro y Guillermo Vilches.

Esto lo motivó a presentar una querella en contra de ambos personeros en junio de 2016, que busca declarar la ilegalidad de su relato.

“Tres años que esta policía y Alberto Chiffelle le están armando la media mentira a la familia Luchsinger “

Luego de que la Corte Suprema declara admisible el recurso de nulidad del fallo, Peralino recibió a The Clinic en su casa -donde cumple arresto domiciliario- para comentar el hecho.

“Esta noticia es buena porque es el camino que va a abrir todas las puertas y así, al final, llegar al fondo de la inocencia que tenemos”, sostuvo.

En cuanto a su supuesta participación en el incendio de la granja Lumahue, Peralino afirmó que “yo soy inocente (…) y ahora nos quieren condenar a los tres, pero desde el principio estoy tranquilo porque el que nada hace nada teme. Yo no tengo por qué arrancar ni nada de su policía ni de (el fiscal Alberto) Chiffelle. Aquí los únicos mentirosos y chantajistas son ellos, pero yo ya no les tengo miedo”.

“A nosotros nunca nos van a encontrar pruebas porque nosotros no matamos a los Luchsinger Mackay. Yo nunca conocí a ese caballero ni a su esposa que murieron. La familia Luchsinger tiene derecho de hacer justicia, pero que encuentren a los culpables verdaderamente, porque sé que también tienen dolor, así como el dolor que tengo para el resto de mi vida”, complementó.

Respecto al arresto domiciliario que cumple desde hace un par de meses, Peralino contó que “aquí mismo me tiene destruido el fiscal. El fiscal almuerza bien todos los días, tiene buen vestir y yo aquí me estoy quedando sin ropa por culpa de ellos. Tengo mucha rabia con ellos, porque yo no fui a matar a ese gringo, ni ninguno de los otros fue”.

“Más de dos años demoraron en detenerme. Llegaron de sorpresa aquí, también me querían obligar a firmar. Aquí los únicos mentirosos y chantajistas son ellos. Pero esta mentira va a tener que salir a la luz, porque de Dios nada se esconde. Ellos tal vez tienen plata o les ayuda el gobierno, qué sé yo, los tienen cubrido, pero de Dios nada se puede esconder (…) Tres años que esta policía y Alberto Chiffelle le está armando la media mentira a la familia Luchsinger”.

Finalmente, el “testigo clave” del caso apuntó que “Jorge Luchsinger no abre los ojos, le colocaron una venda. (…) Aquí hay una mentira muy grande que tiene que cortarse, alguien que le coloque el freno a esta policía mentirosa y chantajista”.

“Yo no le voy a tener miedo, ya me obligaron a hacer muchas cosas y la verdad tiene que salir a la luz. Estoy muy molesto pero a la vez tranquilo, porque soy inocente, igual que José y Luis Tralcal”, concluyó.