A los 16 años, la colombiana Yadira Perdomo quedó paralítica en un accidente sufrido en Bogotá a causa del hostigamiento de otros estudiantes y hoy, con 25, predica en California que el “‘bullying’ no es un juego”, mientras se recupera de una cirugía “milagrosa”.

“Si el acoso escolar no se ataja desde temprano, con buenos valores aprendidos en casa, entonces lo que pasa es esto”, dice a Efe Perdomo señalando su silla de ruedas.

La joven bogotana subraya en una entrevista que “las escuelas se hicieron para ir a aprender, para tener amigos, para ayudarnos, no para matarnos”.

Lo dice recordando lo que le sucedió el 25 de agosto de 2009 en su aula de bachillerato en Bogotá.

Sus compañeros, que “siempre la hostigaban”, ese día “la presionaron” a bajar una bolsa con lápices de un balcón y cuando descendía, un estudiante cerró una ventana donde ella tenía apoyado el pie y cayó.

La columna se le partió “en dos” y la cabeza “rebotó” en el piso. Los médicos que la atendieron le diagnosticaron un “trauma raquimedular y craneoencefálico”.

Como no sentía las piernas, empezó a movilizarse en una silla de ruedas, aunque, gracias a una cirugía, Perdomo ha podido volver a caminar algunos minutos al día.

“Quiero que los jóvenes vean el daño físico y emocional que hace la matonería escolar. El matoneo en las escuelas comienza con niños que buscan la atención de los demás, por eso molestan a otros”, aseguró.

La joven argumenta que el “bullying” deriva de que “vivimos en sociedades vacías en que los padres de familia no juegan con sus hijos y algunos ni platican con ellos”.

Por eso, los jóvenes recurren al hostigamiento estudiantil, como entretenimiento, “pensando que es sólo una broma”, señaló.

En 2010, Shlomo Raz, profesor de urología de la escuela de medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), llegó a Bogotá a compartir sus conocimientos con cirujanos de la clínica El Bosque.

Perdomo fue recomendada por médicos colombianos al especialista estadounidense, quien nació en Uruguay.

“Yadira tenía parálisis de las piernas, la vejiga, el intestino, no podía orinar, todo por el accidente”, dijo a Efe Raz.

Por ello procedió a realizar la cirugía de “estimulación del nervio sacro” en la parte inferior de la espina dorsal, que es como “un marcapasos para estimular los nervios de la vejiga”.

“Algo milagroso ocurrió, porque después de la operación comenzó a mover las piernas y a caminar”, señala el especialista.

El galeno contó que es el único caso en un millar de cirugías de ese tipo en el que se ha producido ese efecto inesperado.

Sin embargo, durante la fase de cuidados postoperatorios, la joven sufrió una infección y Raz debió operarla de nuevo el año pasado, esta vez en el hospital de UCLA, en donde “tiene que permanecer” para chequeos de evaluación médica más “5 horas de fisioterapia diarias”.

Con el tratamiento hoy “camina hasta 10 minutos” y practica el tiro con arco en silla de ruedas, dice Raz.

En su lucha contra el “el bullying”, la joven creó la organización no gubernamental denominada “Unidos seremos escuchados”, cuya misión es aleccionar que el “bullying” no es “un juego”, porque las víctimas pueden hasta perder la vida o quedar discapacitadas.

“En silla de ruedas he visitado como 800 centros educativos en Colombia, 9 escuelas en el condado de Los Ángeles y en Miami he compartido mi testimonio por radios”, dijo Perdomo.

Ángela Altamiranda, madre de la joven, dijo conlágrimas en los ojos a Efe que mientras las familias, “particularmente de clases altas”, no entiendan que es “mentira que tienen hijos perfectos” y no los eduquen mejor, no se va a terminar el matoneo”.

Perdomo es la primera víctima de acoso escolar que reconoció el sistema de justicia de Colombia en 2014.

Para costear su estadía en EE.UU., cuenta con organizaciones caritativas y otros donantes que han abierto una cuenta en el sitio web GoFundMe con la frase “Nos duele el bullying, nos duele el silencio”.