Hoy nos referiremos a la “Brigada Pediátrica” (BRIPE), particular especie que pulula en Twitter, pero sobre todo en Instagram, compuesta preferentemente por mujeres y que persigue incansablemente a todas aquellas congéneres en las que detecta el mínimo descuido en la crianza de sus hijos, en especial si se trata de lactantes.

Atacan concertada y furiosamente cuando interpretan algún riesgo de vida para el infante de rigor, situación en que lo pone su madre, que en el 100% de los casos es alguna celebridad, semicelebridad o protocelebridad. Le pasó a la ex chica “Mekano” Carla Jara, en abril del 2017. El cuento es que hizo posar en sus redes sociales a su retoño, Mariano, junto a una pitón en un break del programa Animalia de UCV-TV. lo que, era que no, desató contra ella una camotera virtual de proporciones de parte de la BRIPE.

Intransigencia

Es importante dejar establecido que cualquier argumento que blanda en su defensa la madre acusada de negligente es usado sistemáticamente en su contra por esta horda de aprensivas vigilantes. “Chiquillas, no se olviden que yo lo parí”, lanzó Jara aquella memorable jornada, tratando de zafar de la lluvia de cachamales, pero eso avivó aún más el odio de sus iracundas interlocutoras. “¿Y porque lo pariste lo podís’ matar mar… rec…?” fue lo más suave que le contestaron.

Palos porque bogas…

Otra característica de este colectivo espontáneo de guardianas del bienestar de críos ajenos es que nunca parecen estar satisfechas. Basta que una famosilla comparta una imagen de su regalón colgando de un brazo (porque con el otro toma el celular o el selfie stick de rigor, obvio) para que le caigan encima comparándola con Michael Jackson cuando temerariamente asomó por el balcón de un hotel berlinés a su hijo Prince, que a la sazón tenía sólo nueve meses y lo tuvo pendiendo de un brazo, en vilo, haciendo como que lo acercaba a sus fans, que contemplaban la escena despavoridos, varios metros más abajo.

Si producto de las críticas la mami acusada de desnaturalizada borrara esa foto, se consiguiera a alguien que se la tome o averiguara cómo usar el temporizador y se mostrara abrazándolo con ambas extremidades superiores, con todo el amor del mundo, le preguntarían si acaso ahora pretende sofocar al bebé. No hay cómo darles en el puto gusto.

Sabiduría superlativa

Los ejemplos no paran. Kim Kardashian publica a sus niños en cueros tomando un baño de tina y vamos cascándola por las redes sociales. Y acá aparece otro rasgo distintivo de la brigada que nos ocupa en esta columna: son dueños de la verdad absoluta, lo que no es algo menor, ya que desde tiempos inmemoriales la Humanidad entera la ha buscado. “Ésta es una foto íntima de familia para un álbum de fotos, no para tus fans y plataforma pública”, le informó un pontificador brigadista gringo a la desubicada de Kim, que seguramente ya lo debe haber contactado privadamente para que la orientara acerca de qué imágenes íntimas califican para compartirlas con sus admiradores, con qué frecuencia hacerlo y qué textos agregar a cada una de ellas (andá a cagar…).

Clarividencia

Otro: al cumplir cinco años su hija Harper, Victoria Beckham salió besándola en la boca en su Instagram. “Nasty” (“repugnante”) fue la palabra más repetida en los comentarios. Y es que quienes componen este comando transnacional de defensores de pendex Vip también lee la mente, como en este caso, en que adivinan las ocultas intenciones libidinosas por parte de la ex “Spice girls” que hay tras ese ósculo.

Ellos también reciben

Los embates de la brigada no tienen como blanco exclusivamente a las madres. Esta semana nuestro Benjamín Vicuña fue vapuleado por publicar una foto de su hija Magnolia, de seis meses, a bordo de un avión, viendo absorta una película infantil. El hecho de que estuviera a escasísima distancia del aparato le valió críticas que iban desde “La verdad que no le puedo poner me gusta… es terrible el daño que le haces a su hermosa cabecita” y “Muy cerca de la tele por Dios!! Le hará un daño enorme a su vista, dos dedos de frente!!” hasta “Malísimo que antes de los tres años esté enfrente de pantallas. Celulares/tablets/ TV. Una lástima que los padres pierdan la creatividad” y “Hasta a una persona grande lastima la vista si miras desde pocos centímetros la pantalla”, pasando por “¿No te parece que es demasiado cerca de la TV? Y, lo más negativo, el comenzar una adicción a la pantalla desde tan temprana edad”, “Se le estropea la vista!!” y “Bizca va a quedar jaja”.

Diferencias por país

No en todas las latitudes la BRIPE exhibe la misma fiereza. Se lo ilustro con un caso muy reciente. Hace unos días la actriz argentina Juana Repetto, que ha estado en la versión che de “Casado con hijos”, el “Bailando” de Tinelli e “Intrusos”, entre otros laburos, subió una foto en que aparece amamantando a su hijo Toribio, a punto de cumplir dos años. Todo tierno, salvo por un detalle: mientras el nene succionaba como contratado la progenitora estaba sentada en la taza del baño, haciendo sus necesidades. Hubo seguidoras que aplaudieron la naturalidad de la instantánea, destacando que se hacía en el contexto de la semana mundial de la lactancia materna (¿lactancia materna? Flor de redundancia: tengo amigos tetones, pero hasta dónde sé todavía no les sale leche).

Sin embargo, ese gesto fue tomado como una clara tocada de oreja por el capítulo trasandino de la Brigada Pediátrica. “Desagradable. Yo le di teta a mi hijo y era algo entre él y yo”, espetó una de sus integrantes. “Todo bien con dar el pecho. Yo también lo hice, ¿pero qué suma esa foto? Sólo es para provocar, no para apoyar y fomentar la lactancia. Innecesaria“”, sentenció otra. Acá en Chile, donde la brigada es más fuerte (más fuerte que el mismo amor de madre), fijo que Juanita se habría llevado un “por último tápale la nariz”. Y un “si soi’ tan choriza sube la selfie cuando te trataste de limpiar, agilá. Apuesto que la guagua casi se te fue por el guáter”.