Sin dudas nuestro país no es ajeno al machismo que estructuralmente oprime y explota a mujeres y diversidades, que nos lleva a lamentar altas cifras de femicidios y crímenes homo-lesbo-transfóbicos año tras año. Como organizaciones de la sociedad civil nos reunimos, marchamos, protestamos y exigimos que se termine esta alta criminalidad en contra de las mujeres. Exigimos que la violencia de género sea una preocupación central del quehacer de nuestros poderes del Estado sin embargo, sólo escuchamos como respuesta que los medios de comunicación anuncian más y más muertas.

Al machismo que viven las mujeres se agrega el adultocentrismo del que son víctimas las niñas es decir, las imposiciones de roles de género desde la primera infancia y delitos sexuales que sufren, y asimismo no son oídas de igual modo que una mujer adulta porque en este país la voz de los niños, sus opiniones e intereses, parecen sólo ser una preocupación cuando ocurren hechos escandalosos como los del SENAME ¿Hasta cuándo seremos indolentes?

Lo anterior, se ve agravado por el avance de fundamentalismos que hacen parecer como sentido común la homo-lesbo y transfobia, acciones como el “bus de la libertad” del año pasado nos recuerdan que como sociedad estamos en deuda con niñas y niños trans. Nosotros identificamos como nudo crítico la niñez trans, debido a que son un grupo vulnerado estructuralmente: por el machismo, por el adultocentrismo y por la transfobia. La transfobia les niega su identidad de niñas debido a un pensamiento vetusto que divide binariamente a la sociedad según su genitalidad y rasgos físicos, olvidando que la identidad abarca mucho más que cosas corpóreas, con esto nos referimos a su imaginario y cómo ellas se ven a sí mismas.

La transfobia es un acto que sin duda conlleva mucho desconocimiento, sin embargo queremos emplazarlos a informarse, a entender que debemos cambiar nuestra forma de pensar como sociedad, ya que de nuestras manos penden muertes. No es posible que el 83% de los menores de edad trans intenten suicidarse por primera vez antes de los 18 años, ni que el 80% de las personas trans mueran antes de los 35 años (según estudios de la OTD Chile y CIDH respectivamente). Este genocidio por goteo debe ser detenido, y el Estado debe hacerse cargo de la vulneración que tantas niñas y tantos niños sufren día a día. El reconocimiento a la Identidad de Género debe servir de paso inicial para incluir a la población transgénero en el mundo social al que ya pertenecen pero sin una identidad. Porque las niñas, niños y niñes trans no pueden seguir esperando, deseamos que este 4 de septiembre las y los Senadores de la República aprueben la Ley de Identidad de Género, con inclusión de los menores de 14 años, que les permitirá acceder al cambio de sexo registral. La historia le dará la razón a quienes luchan por las niñas, niños y niñes trans.

Alejandro Basulto Cruzat – Frente de Niñez y Adolescencia Movimiento Autonomista
Elías Pajkurić Bustos – Comisión Diversidades y Disidencias Sexuales y de Géneros Movimiento Autonomista
Florencia Pinto Troncoso – Frente Feminista Movimiento Autonomista