Hoy asume como directora del Servicio de Salud Metropolitano Central la doctora Patricia Méndez Del Campo. De acuerdo con la información que aparece en la página del servicio de Alta Dirección Pública, el concurso para el puesto se resolvió a su favor, a pesar de que tiene una condena en la justicia civil por negligencia médica (causa rol C12286201 del 17º Juzgado Civil de Santiago), por una operación que realizó cuando trabajaba en el Hospital El Carmen de Maipú, en 2015.

Marta Niemann Aguirre presentó la denuncia en su contra en 2016, por una operación a la que se sometió en mayo de 2015. Según contó a la justicia y ahora a The Clinic, en esa fecha concurrió al Hospital El Carmen de Maipú, para someterse a una cirugía en su cadera derecha, donde presentaba un lipoma, es decir, un tumor benigno de carácter blando formado por tejidos liposos. La había derivado el Cesfam de la misma comuna. Cuando estaba preparada para esa cirugía y en el pabellón, entra la doctora Méndez, quien le hace preguntas de rutina. Ese fue el momento que aprovechó la paciente para comentarle que se ha dado cuenta que tiene una dureza en el brazo izquierdo y que piensa que podría ser un quiste. Méndez palpó la zona y le indicó, sin examen previo, que esa dolencia podría ser mucho más peligrosa que la de la cadera, por lo cual decidió en ese acto operarla inmediatamente del brazo, para extraer el tejido sospechoso.

Marta Niemann relata que sintió miedo y que le dijo a la doctora que ella pensaba que sería mejor tener exámenes, una ecografía al menos, pero que la doctora Méndez se negó a su requerimiento. “Yo soy la doctora y sé lo que hago”, le dijo y se acabó la conversación.

Según los antecedentes judiciales, la cirugía se realizó solo en el brazo, con anestesia local y, por lo tanto, la paciente pudo observar lo que sucedía. Al hacer la primera incisión en el brazo, la doctora observó “la masa tumoral” e intentó extraerla. Sin embargo, se encontraba demasiado adherida, por lo que decidió cortar solo un trozo para enviarlo a biopsia. Pero al cortar pasó a llevar el nervio radial (que es el nervio que permite el movimiento de la mano).

“Yo sentí de inmediato que se me recogió la mano completa. Ella me preguntó si la podía mover. Yo le dije que muy lentamente y pensé que era por el efecto de la anestesia local”, cuenta.

Méndez continuó explorando en la zona hasta que determinó que su trabajo estaba concluido y suturó la incisión sin extraer completamente el tumor. Seis horas después de la intervención, Marta Niemann aún no recuperaba la movilidad de su brazo. El 25 de mayo recibió el resultado de la biopsia, que señalaba que tenía un “neurofibrioma benigno” y que ahora debía someterse a una nueva cirugía debía, que debía realizar un médico especialista, neurocirujano.
Patricia Méndez Del Campo, no tiene dicha especialidad. La paciente le pidió hora para discutir el tema, pero nunca más la recibió. La dirección del Hospital El Carmen le informó que el procedimiento practicado se ajustada a los protocolos y le ofreció atención psicológica y fisiológica, aunque el daño causado, según Marta Niemann, es irreversible: “El brazo me quedó inutilizado, la cadera nunca me la operaron y las consecuencias laborales y sicológicas aún las estoy sufriendo”, afirma.

Después de golpear diferentes puertas, relata, sin recibir “ninguna respuesta, decidí dejar mi caso en manos de abogados para que me representaran”.

“Esto fue tremendo para mí. Yo había perdido hacía poco tiempo a mis padres y me había dedicado a estudiar banquetería para iniciar mi emprendimiento, pero esto me dejó fuera de toda posibilidad de desarrollar ese proyecto, porque no tengo movimiento, ni fuerza ni sensibilidad en mi brazo izquierdo. De hecho, ni siquiera puedo andar en bicicleta. Yo sólo quiero que esto termine lo antes posible, ya no quiero más guerra”.

Al ser consultada por el nuevo cargo que ostenta la doctora Méndez, la afectada dijo: “No sé, yo creo que la doctora Méndez no entrega confiabilidad en este ámbito de la medicina, quizá administrativamente sea muy inteligente, pero en la parte médica, ciertamente no cuenta con las capacidades”.

Su abogada Lya Rojas dijo a este medio que su representada fue vulnerada en sus derechos como persona y como usuaria del sistema de salud, pues fue por una operación y la doctora Méndez le practicó otra, “sin el mínimo cuidado”.

Usted ha dicho que existe negligencia médica y falta de servicio ¿A qué se refiere específicamente?
-A la Doctora Patricia Méndez se le ocurrió intervenir sin hacer ningún estudio primero, con una total falta de cuidados. Yo entiendo que hay una experiencia detrás y quizá ella confió en esa experiencia, pero con todos los avances que hay hoy día lo mínimo que podría haber hecho era un examen, porque ahí estuvo el error,. Ella no tenía un diagnóstico cierto. Mi representada no estaba citada para esa operación y ésta se hizo sin tener ninguna precaución. Me parece que hubo una soberbia de parte de la doctora, una falta de cuidado y una falta de servicio, porque a mi representada se le hace una operación que no estaba siquiera diagnosticada. O sea, ese día ella fue a una operación de un mioma a la cadera y se termina interviniendo de un lipoma que tenía en su brazo izquierdo, sin ningún estudio, que es lo mínimo que se espera para resolver una intervención: un scanner, una ecotomografía,algo. Acá se obviaron todos esos procedimientos y de acuerdo a mi representada no se le preguntó nada y tampoco se le escuchó. Fue sometida a una intervención no programada con resultados nefastos e irreversibles.

¿Cómo fue el trato de la doctora Méndez con la paciente?
-Ella le preguntó. “¿No sería mejor que me realizaran un estudio previamente para ver qué es lo que se debe hacer en mi brazo?” Y la doctora le respondió: “No, aquí la que decide el procedimiento soy yo”. Es evidente que el trato que recibió mi representada no fue el adecuado porque -muchas veces- los pacientes en los servicios públicos no tienen voz porque mi representada me dijo que la doctora le respondió “Aquí yo soy la doctora y yo hago el procedimiento y aquí usted se calla”. O sea, si ese es el trato que le dan al usuario: ¿qué te puedes esperar de la gestión de esa doctora como directora del servicio?

¿Qué le parece que la doctora Patricia Méndez Del Campo asuma el cargo de Directora del Servicio de Salud Metropolitano Central, del cual dependen diversos recintos hospitalarios, entre ellos el Hospital El Carmen de Maipú?
-Yo creo que los responsables de su nombramiento no han revisado todos los antecedentes del caso, porque estamos viendo aquí donde con una paciente se cometió, efectivamente, una falta de servicio, donde el trato que recibió mi representada como una usuaria más del sistema no se le escuchó ni se tuvo el mínimo de cuidado. Es preocupante ¿Cuáles son los criterios se van a establecer para que estos casos de negligencia no vuelvan a ocurrir? ¿Cuáles son los lineamientos que van a existir durante el ejercicio de ese cargo? Y estoy pensando, por ejemplo, en el trato con los usuarios, las negligencias que se puedan presentar nuevamente en el Hospital El Carmen de Maipú y en todos los servicios de salud que ella dirija. La doctora Méndez no garantiza en lo más básico las necesidades de los usuarios del sistema público de salud; no garantiza en su ejercicio profesional el respeto hacia los usuarios y atenderlos como sujetos de derechos. Mi representada, por ejemplo, no recibió jamás siquiera una disculpa por parte de la doctora, nunca la quiso recibir y si tuvo que llegar a entablar una demanda civil es porque ni la doctora Méndez ni la dirección del Hospital El Carmen quisieron hacerse responsables de lo sucedido- Lo único que mi representada recibió fue atención psicológica, por el grave daño emocional que esto le ha causado, pero no es suficiente para compensar la magnitud de los perjuicios.

La sentencia condenatoria, dictada por la jueza Rocío Pérez Gamboa, señala que: “A juicio de esta sentenciadora, habida consideración de las pruebas rendidas por la actora, en la especie se encuentra acreditado el daño moral sufrido por la Sra. Marta Niemann Aguirre, quien a la fecha del hecho dañoso que sufrió por la negligencia del demandado, tenía 58 años de edad, laboralmente activa, resultando con las lesiones descritas anteriormente, que debió someterse a terapia de rehabilitación kinésica y de terapia ocupacional, con las consecuentes molestias, tiempo y costos de desplazamiento”.