Ser de la católica es sufrir una especie de sicosis. O al menos eso se desprende de Todavía cruzado (Planeta, 2019), el segundo libro de Álvaro Bley, quien ya había debutado con Discursos desde la Juventud Contemporánea (Libros de la mujer rota, 2015).

En el libro, quizás como en ningún otro del panorama literario-futbolero en Chile, el narrador se enfrenta a constantes contradicciones entre el hecho –casi fortuito- de ser hincha de su equipo, la Católica, y lo que el club representa.

—Hay mucha literatura futbolera que es un poco obvia. La escuela de Galeano, Sachieri, tiene demasiado heroísmo, romanticismo, y la experiencia futbolera no se condice siempre con este panorama romántico, ¿cachai? Pienso que las contradicciones pueden ser un fruto, del que podís ir a sacarle provecho—, explica.

Bley, por ejemplo, describe cómo es que cuando chicos nos transformamos sin que nadie nos los pida en los encargados de marketing de nuestros equipos, o las vicisitudes de alentar a un equipo ligado en su historia moderna a “ser cuico” o a los Chicago Boys, y sobre por qué es totalmente indeseable transformarse en un Eros Pérez de la vida. De Pérez, exjugador de la UC, dice “es un animal sumiso, muy educado” y, parecerse a él, sería “un abismo indeseado”.

— Menos Eros Pérez, más Garys Medel—, concluye, a modo de consigna.

PIÑERA Y LA RESISTENCIA AL TRIUNFO

– Para ti, ¿qué significa ser de la Cato?

Para mí es la sensación de que el equipo me necesita. La Católica tiene mala fama -cuico, frío, segundón, etcétera- y depende de mí cambiarla. Ser de la Católica es asumir la responsabilidad de cambiar esa mala fama y lo asumo con mucha alegría, porque cada ganada la disfruto caleta. Por eso estoy en Alta la Frente, un colectivo de hinchas, para ir resignificando a la Católica un poquito todos los días.

– En el libro hablas de las diferencias entre ser hincha del Colo y de la UC siendo chico. “Niños de un triunfalismo avasallador” versus una “generación de niños fracasados”. 

Puta, en mi experiencia juvenil me tocó toda la época de Claudio Borghi, en que Matías Fernández se paseaba a todo el mundo y mis compañeros del Colo llegaban todos los lunes listos para huevearte. Esa época me marcó. Pensé que era bacán ser parte de la resistencia al triunfo, pero era sólo una forma de sentirme bien con mi elección al final. No sé, la gente de Wanderers igual se da color con el puerto, la gente trabajadora, hay un rollo por ese lado. Pero acá, en la UC, el rollo simbólico era perder nomás.

– ¿Por qué crees que Sebastián Piñera -un reconocido hincha UC- se hizo del Colo Colo antes de las primeras elecciones presidenciales que disputó?

No creo que Piñera haya celebrado goles de la Católica. No creo que haya esperado un partido pendiente si el entrenador va a poner a uno u otro delantero ni viendo a cuánta distancia estamos del que nos sigue en la tabla. Piñera se decía de la Católica como para decir algo, así como inventa que leyó libros o que vio películas o no sé, mil cosas como para quedar bien con su entorno. Y por lo mismo no vio problemas en ponerse la camiseta del Colo, solo vio la oportunidad de estar a la cabeza del equipo más popular del país, como lo había hecho hace unos años Macri en Argentina. No lo veo como una traición ni como una acción que describa a los hinchas de la Católica: lo veo más bien como una acción que describe a Piñera, al personaje, que dice que votó por el NO y muchas otras cosas más para quedar bien con el entorno, pero vaya a saber uno si son verdad.

– ¿Cómo dirías que es el hincha contemporáneo de la Cato?

Igual está este rollo de jugar bien al fútbol. La Católica siempre que salía campeón, era porque el equipo era demasiado demasiado bueno. No como el Colo, que a veces tenía equipos de mierda e igual salían campeones. Últimamente se han forjado un poco el tema del “ir contra todos”.

– ¿Qué es el “ir contra todos?

Pasa que si te empecinas en recolectar recortes de noticias de todos los días, como el hueón de Una mente brillante, te dai cuenta de que siempre le pegan a la Católica. Por ejemplo ayer, en el Canal 13 hablaban de por qué Nicolás Castillo no triunfaba en el extranjero. Y los locos pusieron gráficas de los últimos cuatro equipos, donde no hizo casi ningún gol, pero omitieron su paso por el Brujas, donde hizo como 10 goles nomás, pero igual le subía un poco el promedio. ¡Y no lo pusieron nomás!

– ¿Eso te da para decir “ah, es porque nos persiguen por ser de Católica”?

Claro, no sé, como que te quieren cagar. O esa es la sensación. Está Gary Medel, por ejemplo, todos lo aman, pero al final las noticias sólo son de Alexis o Vidal. Igual es un ejercicio medio sicópata, pero si le buscai la quinta pata, se la encontrai.  Siendo de la Cato, estai más perseguido. Ves esos seres invisibles.

EL EROSPERISMO INDESEABLE

– En uno de los capítulos el narrador dice que “no hay abismo más grande que parecerse a Eros Pérez”, ¿por qué?

Para mí, el erosperismo es aceptar lo dado. Someterse a un determinismo estructural. Yo no quiero eso para mí, y supongo que la gente en general tampoco.

– ¿Y por qué no hay que como Eros Pérez?

Puta, ¡por que no po! Al final, la vida debe tratarse de arrebatar lo determinado. En el sistema vida, tú tienes que proponer cosas. Si entrai en una casa, la idea es que pongas cosas que te gusten, o cosas que pienses que le van a hacer mejor a todos. Siendo así, pienso que Eros Pérez viviría en una casa piloto. En cambio, Gary sacaría las hueás inútiles y pondría un plasma gigante. Y eso está bien.

Si vamos perdiendo dos a cero, no podís conformarte con pasar por el lateral izquierdo sólo tres veces por partido. ¡Tenís que volverte loco! El mundo o la humanidad sí necesitan de esos golpes.

-¿A lo Mario Salas?

Mario Salas generaba esa contradicción también. Si iba perdiendo y quedaban 15 minutos, sacaba a todos los defensas y ponía a miles de delanteros, ¡y la gente de Católica se volvía loca! Y a mí también me pasaba, porque fui construido como hincha de Católica. Pensaba que nos iban a hacer ocho goles. Y si alguna vez le resultó mal, fueron más los que ganó. A veces es necesario eso: que existan los Mario Salas que te saquen los defensas y te ponga los delanteros en la vida. Porque si no, ¿para qué viniste?

DECONSTRUYENDO EL FÚTBOL ROMÁNTICO

– Tú dices que está plagado de historias de heroísmo, de jugadores que vencen adversidades -una enfermedad, la pobreza- pero que no las hay tantas del hueón que no lo logra.

Sí. Como una biografía del Lucho Núñez, quien tenía todo para no lograrlo, luego aparentemente “lo logró”, pero al que después igual su destino de clase le fue mucho más fuerte.

– La Cato igual tiene jugadores que se amoldan a ese relato, como el Gary.

Gary Medel superó su destino de clase, pero en el caso de Lucho Pato fue mucho más fuerte. Tenís que ser muy bueno para romper el destino, pero tenís que ser imposiblemente bueno para doblarlo de verdad. Y es súper dramático, porque te das cuenta que estas historias de superación son una mentira. Porque realmente son muy pocos en comparación a la cantidad infinita que lo intenta.

– ¿Sientes que esos cuentos románticos, de heroísmo, son funcionales a la mega industria del fútbol? 

Sí po. Como el reportaje en que siempre van a entrevistar a la profesora de Messi. La industria del fútbol es una industria súper mediática. Porque al final, uno igual se junta a ver estos productos audiovisuales que dan por la tele, como la final de la Champions o el documental de Messi.

– Me gusta mucho una frase del libro, cuando alguien interpela al narrador “erís el típico hueón que pa soportar su fracaso se enamora de él”.

Ese es un proceso medio mío, también. No sé si de enamorarse de mis fracasos, pero me fui dando cuenta de ciertas cosas. Por ejemplo, ¿qué fue primero? ¿Me gustó que la Cato perdiera? ¿O hice que me gustara perder para acomodarme a la Cato?

 

Lanzamiento Todavía Cruzado

Miércoles 9 de enero, 19:00

Truman Libreros, Apumanque