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3 de abril de 2009

Carta de Michael Moore a sus amigos

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Existe en el mundo un único y gran jefe. El único al que realmente se debe temer y amar con la misma intensidad. El mismo que este lunes 30 de marzo despidió al presidente de la compañía más poderosa de Estados Unidos. Este lunes, Barack Obama le dijo a Rick Wagoner sólo dos palabras: “Estás despedido”.

Michael Moore, el gordo de The Awful Truth, Bowling for Columbine y Farenheit 9/11 entre otros proyectos, el 1 de Abril envió una carta abierta a sus amigos. Inclúyanse todos, ya que la carta salió su sitio web entre otros y cuanta prensa escrita existe en Estados Unidos. “We the People” to “King of the World” (“Nosotros el Pueblo” a “Rey del Mundo”) es el título de la carta, y en ella Moore habla de este despido y del real poder del presidente negro, superior al poder del dinero.

“Simplemente no puedo creerlo. Esta sorprendente acción, sin precedentes, me dejó sin habla durante dos días. Me repito todo el tiempo: ¿Despidió realmente Obama al presidente de General Motors, la corporación más rica y más poderosa del Siglo XX? ¿Puede hacer algo así? Bueno, ¡maldita sea! ¡¿Qué otra cosa puede hacer?!

Esa acción audaz enloqueció a los jefes de la América corporativa y los hizo vomitar hiel. Obama ha promulgado su edicto: El gobierno de, por y para el pueblo está a cargo aquí, no el gran dinero.”
Y su carta sigue, extensa, mientras en Wall Street y en las grandes compañías de Estados Unidos, todos se sientan y amarran el culo a la silla, porque saben que desde el lunes 30 de marzo ya nadie tiene el trabajo asegurado, que bastan dos palabras del gran jefe para que una vez más quede claro quién es el amo y quién es el gato.

“Escribo esta carta en memoria de los cientos de miles de trabajadores que durante los últimos 25 años han sido tirados a la basura por General Motors. A muchos les arruinaron sus vidas para siempre. Cayeron en el alcohol y las drogas, sus matrimonios se fueron abajo, algunos se suicidaron. La mayoría siguió adelante, se mudó, se mudó lejos, se mudó afuera. Terminaron con dos trabajos por la mitad de lo que ganaban en General Motors. Y maldijeron al presidente de esa compañía por arruinar sus vidas.

Ninguno de ellos pensó que algún día verían al presidente de GM recibiendo el mismo trato. Es cierto que el presidente Wagoner no tendrá que firmar para recibir vales de alimentación, ni será desalojado de su casa o se verá obligado a decir a sus hijos que irán a la escuela pública, no a la universidad. En su lugar, recibirá un paracaídas de oro de 23 millones de dólares. Pero la nota de despido sigue siendo la misma, como las recibidas por cientos de miles que otros recibieron, excepto que la suya fue enviada por nosotros, a través de Obama. Ahí está la puerta hombre. Hasta la vista. No quisiera estar en tu lugar.”

Moore se la tenía jurada a General Motors desde 1989, cuando desempleado y sin dinero, gracias a la ayuda de sus amigos realizaba su primer filme, donde advertía a Estados Unidos el daño que producía GM con su política corporativa. Paradojalmente, Moore terminó su cinta con mil dólares que le dio su padre, un trabajador de la empresa a la que quería destruir.

Y así, Moore sigue con su cruzada contra el mundo corporativo y termina su carta como un fan más del milagroso Obama. “Quedo a la espera de de la próxima acción del Presidente como súper héroe”.

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