Carta abierta al senador Girardi

POR PATRICIO ARAYA
    Santiago, 7 de septiembre de 2009 Señor GUIDO GIRARDI LAVÍN Senador de la República Presente
(Honorable) senador Girardi: En atención al último informe del Ministerio de Salud (2/09/09)*, sobre Influenza Humana H1N1, me dirijo a usted como sobreviviente de dicha pandemia. Créame, no lo hago como un periodista inquisidor ni buscapleitos, ni tampoco para ofenderlo –como sí hicieron esos desubicados posteadores que este viernes 4 de septiembre lo insultaron a raíz de su notable columna en “El Mostrador” sobre su periplo nipón–, sino como uno de los sobrevivientes de la gripe humana que según usted mataría miles de chilenos. Por fortuna, no formo parte de los lamentables fallecidos ni tampoco estuve entre los tantos casos certificados. Le escribo desde una de las 31 comunas que integran la 7ª Circunscripción Santiago Poniente que usted representa en el Senado, y aunque no voté (nunca lo haría) por su persona, lo hago para que me responda como depositario de nuestra soberanía. Es su deber hacerlo. Así es la democracia. Creo. Comprendo lo molesto que pueda estar con todos nosotros, en especial por haber cuestionado su noble preocupación frente a ese mortífero virus que diezmó el país de los tamales y el tequila (tan rico que era todo eso); también entiendo su indignación con esos “ineficientes” funcionarios del Minsal, cuyos “datos erróneos” (en sus palabras) lo indujeron a lanzar la alarma sobre tan devastadora pandemia y su terrorífico saldo de muertes a nivel nacional: ¡¡2 a 3 millones de contagiados y 100 mil muertos!! Imagino lo ridículo que se siente tras tamaño papelón, es como anunciar un aterrizaje marciano, y después, naniná. También debe estar sentido con la Presidenta Bachelet; es lógico, a nadie le gustaría salir en la tele dando una noticia tan espectacular como ésa que usted nos dio, y después ver a la mismísima Presidenta desmintiéndolo por cadena nacional, dejándolo a uno como un metedor de patas profesional, un exagerado sin remedio. ¡Qué bochorno, senador! Y para mayor abundamiento, cada vez que tiene oportunidad, el ministro de Salud Álvaro Erazo, lo saca al baile cuando se refiere al alarmismo de ciertos irresponsables, en clara alusión a su persona (una pasadita de cuenta permanente de sus amigos socialistas, ¿no le parece, senador?). Usted no merece eso. En fin, ahora que las estadísticas del Minsal muestran una tendencia a la baja del virus H1N1 en Chile (12.190 casos notificados y 125 fallecidos a la fecha, según el Informe. Pág. 6), y en mi calidad de simple parroquiano de su enorme Circunscripción, le exijo que tenga la bondad (la obligación moral y política) de convocar a los medios de comunicación, y con la misma pachorra utilizada para asustarnos en masa, nos diga –como nunca antes lo ha hecho– que esta vez se equivocó pesado, que la embarró de principio a fin, que jugó con la fe pública sin medir las consecuencias, sobre todo de los más vulnerables a ese tipo de anuncios tan apocalípticos; que su loco afán de salir en la tele superó toda prudencia (eso es muy humano, puede reportarle algunos votitos, incluso le serían útiles a su hermana candidata a diputada, hay que ayudar a la familia, usted sabe de eso, es el jefe, ¿no?); que está arrepentido, ¡eso!, que no volverá a hacerlo; que, como siempre, fueron otros los culpables; incluso, le sugiero que aprovechando que esos funcionarios de Salud que lo empujaron a errar (que no tienen rostro y con toda seguridad deben ser unos “miserables” conspiradores escondidos detrás de un escritorio fiscal, llenos de odio y resentimiento hacia su exitosa persona), diga que fueron ellos quienes, movidos por quién sabe qué ocultas y purulentas pasiones, lo lanzaron a los leones sólo para verlo devorado. Usted tiene que salvarse. Eso siempre resulta. Por último, écheles la culpa a esos alharaquientos de la OMS (ni siquiera se enterarán, ellos apenas saben que existimos). Considere que millones de sobrevivientes merecen una explicación razonable; al fin y al cabo, varios de ellos podrían seguir votando por su familia (los de memoria frágil, por cierto). No es malo. Imagínese lo bien que lo tomarían los habitantes del distrito de la familia Girardi, sus súbditos. Se sentirían tomados en cuenta, respetados. Hágalo hoy mismo, usted es mucho más que un simple izquierdista anquilosado, obtuso, tuerto, de esos que llevaron a su querida Concertación al marasmo terminal. Usted no es de izquierda (tal vez nunca lo fue ni lo será jamás) ni tiene el fenotipo del izquierdista ideológico duro, tipo Arrate, tal vez el último intelectual político de nuestro tiempo; por el contrario, senador, mucho más que el diletante que aparenta ser, usted es un progresista de nuevo cuño, un hombre del siglo XXI, un open mind de calcetas rojas que entiende y respeta la democracia como pocos, y que la defiende con su vida, que se opone a toda injusticia y que enfrenta sin temor a los poderosos, en suma, un Quijote de la Política moderna, un superhéroe mediático. ¿Por qué perderlo? Aproveche ese 25 por ciento con que sus “enemigos” de la derecha lo evalúan en buena y haga caso omiso del 42 por ciento que no lo quiere para nada (pág. 50 Encuesta CEP, agosto 2009); del mismo modo, ríase –una vez más– de esos que lo acusan de nepotista (la familia siempre estará primero, no pesque). Es un buen momento, senador. Piénselo, en los últimos días no se ha mandado ninguna de esas que usted sabe. Los chilenos quieren (necesitan) alguna vez verlo en TV reconociendo que se equivoca, que es humano. Eso podría servirle mucho a su hermana candidata. En serio. Después del 13 de diciembre mándese la que quiera de nuevo; desde allí le quedan cuatro años más para arreglarla. A la espera de su respuesta, le saluda Patricio Araya Periodista * Informe Minsal: http://www.pandemia.cl/pagnew/prensa/REPORTE_02_09_09.pdf
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