THE CLINIC
“Aparecieron como callampas bajo la lluvia”. La frase, acuñada por los vecinos del puerto de San Antonio, grafica a cabalidad lo que sintieron cuando vieron emerger de la tierra diez enormes estructuras de metal emplazadas en pleno centro cívico de la ciudad. Las edificaciones, construidas por la empresa Graneles Chile S.A., filial de Agrosuper, agotaron la paciencia de los habitantes del puerto que en el último tiempo se han tenido que mamar otras “joyitas” arquitectónicas como el recientemente inaugurado Casino del Pacífico y el edificio de la Gobernación.

Los sanantoninos está aburridos de la falta de planificación. Dicen que emplazar estas edificaciones, en pleno centro de la ciudad, es equivalente a construir un granero a pasos de La Moneda.

-La Municipalidad y los empresarios pasan por encima de todos y nos transforman en parientes extraños de nuestro propio reducto- agrega Contreras.

Pero lo que más les indignó, sin duda, fue enterarse que los silos no contaban con un estudio de impacto ambiental pues la Corema habría aceptado un informe emitido por la empresa sin fiscalizar ninguno de sus puntos.

-La empresa sostuvo que se iban a construir 8 silos pero en definitiva se construyeron 10. Además, aseguraron que el transporte sería vía ferrocarril pero finalmente se realizará en camiones- asegura Fidel Contreras, miembro del Consejo Ecológico de San Antonio que se fundó a propósito de esta causa.
Los vecinos alegan que el proyecto se aprobó en el año 2006, entre gallos y medianoche, y que sólo se vinierona enterar cuando comenzó la edificación de la obra gruesa. Para más remate, aseguran, en el municipio les echaron la culpa a ellos por no haberse informado a tiempo.

Pero las construcciones, de alrededor de 28 metros de altura, equivalentes a un edificio de nueve pisos, no sólo son feas y extemporáneas sino que también obstaculizan las horas de luz en los hogares aledaños. Y eso que la empresa, asegura el informe, no produciría “alteración alguna al sistema de vida y costumbre de grupos humanos locales”. O sea, no tendría un impacto negativo en el entorno.

-Este proyecto le ha quitado a la gente dos horas y media de sol. Mi madre, que tiene 95 años, me pregunta por qué ahora se oscurece más temprano- cuenta Germán Osses, Presidente del Consejo Ecológico.

La gente no sólo teme vivir tras las sombras. Hay un factor mayor que los atemoriza y que, aseguran, puede transformarse en una bomba de tiempo. San Antonio es una reconocida zona sísmica y, a menos de trienta metros donde están los silos, se ubican unos estanques de ácido sulfúrico proveniente de la mina El Teniente.

– Se sabe que los contenedores van a almacenar trigo, maíz y soja y se sabe, también, que tanto el trigo como el maíz son autocombustibles- relata Osses.

Como es lógico, nadie quiere estar presente en caso de producirse una explosión.