La ciudadanía se anota su primera victoria de la era Piñera. Movilizaciones instantáneas en La Serena, Santiago, Concepción, Valparaíso y Antofagasta, surgieron apenas 15 funcionarios de confianza del Presidente (un intendente, 3 gobernadores, 10 subsecretarios y la directora de Conama), votaron en bloque a favor de la instalación de la termoelectrica Barrancones a pocos kilómetros de la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt, Punta Choros. Las alarmas deben haber tronado en La Moneda. El tema no estaba pasando piola. Pero no se sabe si se alarmaron con los miles de personas que salieron de inmediato a la calle y el diluvio de mensajes de protesta en las redes sociales. O si todo se debió al tirón de orejas dado al ministro Rodrigo Hinzpeter por el animador Felipe Camiroaga, durante un contacto en directo. Un golpe rudo, sobre todo para un gobierno en el que el gabinete le pregunta a diario a sus asesores de imagen qué deben hacer para salir en los matinales.

Tras el mal momento mediático, el presidente Piñera salió heroico a refutar a sus propios funcionarios de confianza. A los mismos que, evidentemente, debieron pedir instrucciones al nivel central frente a un tema tan delicado. Ahora dice, poniendo paños fríos a la indignación ciudadana, que la termoélectrica a carbón Barrancones deberá buscar otro lugar. Como candidato había prometido que no se haría esta central y se lo estaban sacando en cara hasta en horario televisivo para la dueña de casa. Así que la reacción rápida surge de un aparente acorralamiento.

La preguntas que siguen ¿Cuántos metros más allá serán suficientes? ¿Que otra caleta de la costa del Norte Chico será condenada?… Pero sobre todo ¿En qué quedó la otra parte de la promesa electoral de Piñera? Esa que hablaba en contra del surgimiento de nuevas centrales a carbón y abogaba por la utilización del sol, el viento, las mareas y la geotermia. Porque, en los hechos, los proyectos de termoeléctricas estilo Ventanas han proliferado como callampas en la costa norte del país: Castilla es el próximo nombre de la inconsecuencia ambiental.

La última pregunta que circula, la más desalentadora: ¿Qué habría pasado si hubiera salido Frei?