Foto: Alejandro Olivares
El domingo, los obispos tenían programado pedir perdón de rodillas en el Templo de Maipú por las faltas de la Iglesia. El único que lo hizo fue Cristian Precht, de los pocos de la vieja guardia que van quedando. Sobre el gesto de la curia, lo que estaba planeando no eran tanto los casos del cura Tato y otros abusadores como el escándalo que tiene por protagonista a Fernando Karadima, el otrora poderosísimo párroco de la iglesia de El Bosque y que debiera dirimirse pronto. El que el cardenal Errázuriz y el resto de los obispos no hincaran la rodilla, algunos lo interpretaron como el preámbulo de un final insospechado para el caso, que mantiene divididos a obispos y curas. Como sea, este es un punteo de tres veces en que Errázuriz supo porque alguien le contó lo que pasaba y no hizo nada.
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1.- La Investigación.
En esto es importante la cronología. Cuándo y cómo la actual jerarquía católica se enteró de lo que pasaba en la parroquia de El Bosque (porque en la investigación surgieron antecedentes que el cardenal Fresno, allá por los ochenta, desechó una carta que contaba la misma historia). Y en eso, el expediente que alcanzó a redactar la investigación del fiscal regional Xavier Armendáriz es claro.

La que empezó todo fue la esposa de James Hamilton, el doctor que denunció a Karadima Fariña en Informe Especial a comienzos de año: Verónica Miranda, médico cirujano.

Miranda, según declaró ante Armendáriz en mayo, en el año 2004 le contó a un familiar sacerdote lo que su esposo -con quien estaba iniciando la separación- le había confesado sobre los abusos a los que lo había sometido Karadima Fariña. El cura, dijo Miranda, le contó directamente al cardenal Errázuriz de los hechos y de allí se desprendió la investigación eclesiástica a cargo del cura Eliseo Escudero. En esa investigación, en la que declaró la doctora, también fue citada directamente la madre de Hamilton. “En esa época el cardenal citó a mi suegra, pero, ignoro por qué, cuando ella fue, se negó a recibirla”, afirmó Miranda.

En una de las primeras diligencias de la investigación eclesiástica, la declaración de la doctora Miranda el 5 de julio del 2004 ante Escudero y el sacerdote Gustavo García, está todo el meollo del asunto Karadima (aunque al comienzo los sacerdotes estampan un decidor “El problema ‘inadecuado’, por llamarlo así, que vivió Jimmy con el padre Fernando…”, en el acta). Miranda, en esa declaración, contó que el sacerdote masturbaba a su marido cuando joven y que los abusos sexuales y sicológicos se habían prolongado incluso durante su matrimonio.

Esta fue la famosa investigación que luego se acumuló a las otras denuncias y que partió a Roma. El correo de las brujas dice que Errázuriz podría haberse traído la resolución vaticana de su reciente viaje. Pero no hay nada claro, salvo las declaraciones ante Armendáriz de los dos encargados que ha tenido la causa en Chile: el sacerdote Fermín Donoso, que dijo que no le parecía, por lo investigado, que la denuncia fuera un “montaje” o “una puesta indebida de acuerdo de los denunciantes” y la del propio Escudero, que pese a no avanzar nada, dijo que a las denuncias les otorgó “verosimilitud”, que envió algunos informes al cardenal sobre la causa “indicando que yo les otorgaba credibilidad a los denunciantes y sugiriendo ciertos cursos de acción, dado que las decisiones sobre ello debía tomarlas el Sr. Cardenal” y -reiteró- que lo investigado “es algo cuyo alcance y consecuencias debe resolverse por la autoridad eclesiástica correspondiente”.
Es decir, el cardenal.

2.- Murillo
José Andrés Murillo, uno de los denunciantes a partir del 2002 empezó a mandar recados al cardenal. Primero lo hizo a través de un jesuita, Juan Díaz, entonces vicario de Educación: Murillo mandó una carta contándole todo lo sucedido y “Errázuriz me envió el recado de que estaba rezando por mí”. Luego, Murillo intentó otros canales, como el actual presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzati. Luego, cuando se dio cuenta que no pasaba nada, se sumó a los denunciantes, en la justicia eclesiástica y en la civil.

3.- Karadima
La mañana del 29 de junio, Karadima Fariña declaró en la investigación. Junto con negar todo, se encargó de aclarar una cosa: “De que había una investigación en mi contra, lo supe recién en el año 2009, en la casa del Cardenal, donde fui por otros motivos y me comentó esta situación, pero me dijo que no la creía”