La semana pasada la Corte de Apelaciones de Santiago mantuvo en prisión preventiva a los ex oficiales de la Armada, el infante de marina Juan Tapia y al ex contralmirante y ex gerente de Asmar, Patricio Basili, ambos formalizados junto al vendedor de armas Guillermo Ibieta –quien quedó con arresto domiciliario- por el delito de lavado de dinero en el marco de la compra de las fragatas holandesas.

La decisión adoptada por la justicia, en todo caso, tuvo más de un elemento material para mantener a los dos primeros tras las rejas. Sin duda uno de los más graves y que revela la conducta criminal, según la fiscalía, lo protagonizó el ex alto oficial Basili.

El 16 de noviembre pasado, es decir cuando ya estaba en prisión preventiva en la Cárcel de Alta Seguridad, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) le envió dos Reportes de Operación Sospechosa (ROS) a la Fiscalía Oriente. Estos últimos le fueron informados por el Banco de Chile, donde Basili mantiene una cuenta. Fueron US$ 75 mil que fueron a parar al bolsillo de Sandra Escobar Barrientos, sin actividad económica e ingresos que le permitan justificar la recepción de la suma. Barrientos es la testaferro perfecta: es la esposa de Basili con quien mantiene una cuenta bipersonal en el extranjero.

Cuando la Fiscalía le preguntó a Basili de dónde eran esas platas, el ex contraalmirante explicó que pertenecían a Norbar, la firma por donde triangulaba las coimas que les enviaba Ibieta después de cobrarlas a las empresas de armas. Basili intentó explicar: eran dineros, según dijo, que no estaban declarados en la contabilidad. “Ese dinero lo tiene mi mujer, pero no sé materialmente donde está”, declaró Ibieta.

Según la Fiscalía esas lucas le podrían servir a Basili para largarse del país. Por eso, lo dejaron preso. “Seguirá delinquiendo”, dijo el fiscal en la audiencia. Y agregó que aún cuando pidieron la incautación del dinero, ya había salido de la cuenta del Chile. “No fue posible”, dijo el fiscal.

The same shit

Basili no fue el único que intentó sacar las lucas de las coimas pagadas por empresas de armas en los negocios con la marina chilena.

Juan Alberto Tapia hizo lo propio aunque de manera más burda. El 19 de octubre, tres días antes de que fuera formalizado por la Fiscalía y quedara preso, llegó hasta la agencia de cambios Inter S.A. y cobró un cheque a su nombre por la suma de US$ 75 mil dólares. Inter informó la UAF a través de un ROS y la fiscalía tuvo nuevamente los datos. ¿Dónde están las lucas? Sólo Moya lo sabe, según la fiscalía.

Al intento de esconder los morlacos se suma a otro: transferir las propiedades a sociedades relacionadas, pero que el Ministerio Público descubrió hace algunas semanas y logró incautar los bienes raíces de Basili y Tapia.

En cualquier caso, dijo el fiscal en la audiencia, los acusados arriesgan penas que superan los 10 años y un día de presidio. Y no sólo por lavado de activos, sino por cohecho, uso de facturas falsas, entre otros. Y que la conducta criminal de estos ex oficiales de la Marina puede ser más grave de los que piensan, porque una cosa es la sanción penal y otra la multa que podría alcanzar a un millón de dólares.